20 horas de viaje para jugar al Ponyfútbol

La delantera del equipo representativo de Putumayo tuvo un papel muy activo en el partido aunque solamente marcó su gol a pocos minutos del final en la victoria de su equipo frente a las santarrosanas.

20 horas de viaje para jugar al Ponyfútbol
Foto: Darío Serna

El Municipio de Sibundoy Putumayo es tal vez el equipo más lejano de Colombia de todos los que están participando en el Ponyfútbol femenino, del Festival de Festivales en la cancha Marte Uno de Medellín.

Y al igual que su departamento, es un equipo sin lujos y formado con fuerza y ganas de salir adelante a pesar de sus limitaciones, tanto que se atrevieron a viajar 20 horas en bus desde su pueblo hasta la capital antioqueña, para poder decir presentes en el campeonato después de ganar su eliminatoria zonal.

En la segunda fecha del grupo E, Sibundoy derrotó por 2-0 al Municipio de Santa Rosa de Osos antioqueño y quedaron con vida en el campeonato tras haber caído en su debut por la mínima diferencia contra San Simón de Ibagué.

Karol Andrea Carabalí es la delantera del conjunto putumayense que marcó el segundo gol del partido, aunque es nacida en Santander de Quilichao, Cauca, otro departamento que también ha sido azotado por la pobreza y la violencia pero que se esfuerzan en sacar grandes futbolistas.

"Estuvimos esperando mucho nuestro gol en este torneo y lo logramos, llevándonos la victoria", dijo emocionada Karol.

"Somos una familia unida, tuvimos 20 horas viajando hasta acá y ahora estamos logrando por lo que vinimos", afirmó contundentemente la jugadora de 13 años.

El jugador argentino Paulo Dybala es su futbolista favorito y al equipo que sueña llegar cuando sea grande es el Atlético de Madrid.

"Se nos viene un rival difícil pero vamos con toda", finalizó Carabalí.

Estas niñas saborearon una victoria que seguramente será inolvidable para ellas, a pesar de que tengan que jugar contra las favoritas como son Independiente Santa Fe, pero que de igual manera intentarán pelear para clasificarse y a seguir viviendo su sueño del cual no quieren despertarse nunca.