Dallas hace probar a Indiana su propia medicina

Dallas Mavericks se presentó en Indianápolis, su segundo encuentro de un ‘back to back’, después de encajar un severo correctivo por parte de los Bobcats en Charlotte (114 a 89), viendo cortada una racha favorable de cinco triunfos consecutivos. Por su parte, los Indiana Pacers llegaron descansados, luego de la holgada victoria frente a los Nuggets del lunes (119 a 80) que les permitió incluso rotar y dar descanso a sus titulares. Además, el encuentro se jugaría en Indiana, donde solo habían sufrido dos derrotas en toda la temporada, y frente a un rival al que habían derrotado de manera clara en los últimos tres precedentes. Pero en la NBA todo es posible y los Mavericks, equipo más dotado para brillar en ataque, decidieron defender como nunca en la temporada y dar a los Pacers de su propia medicina.

Durante todo el partido se pudo comprobar que ésta no era la noche de los Pacers. Faltarían apelativos para calificar su lamentable partido. Indiana firmó un 32% de acierto en tiros de campo, un 29% en lanzamientos exteriores, a lo que habría que sumar 20 pérdidas. El ataque de los Pacers fue todo un despropósito. El equipo sufrió una desconexión en ataque que impidió a sus jugadores armar jugadas entre sí; la circulación de bola apenas finalizaba en lanzamientos relativamente cómodos, quedando casi toda responsabilidad ofensiva bajo el talento individual de los hombres de Indiana. Paul George hace varias semanas que ha bajado considerablemente sus estadísticas, pero con lo que Vogel no contaba era con que West o Stephenson no rindieran de manera tan brillante como en las últimas fechas.

Claro está que gran parte del mérito para que los Pacers cometieran semejante “atentado” contra el baloncesto lo tienen los Dallas Mavericks y Rick Carlisle. Su intensidad, sus continuas ayudas en defensas de dos para uno, a veces incluso rozando el reglamento acabaron por desquiciar a los Pacers, quienes no encontraban el modo de encarar el aro texano. Dallas entró en el juego de Indiana, interpretó que si los Pacers querían llevarles por la senda de la defensa ellos aceptarían el reto. ‘The game is the game’ debió pensar Carlisle, y al final le dio resultado.

Primera parte igualada

"Indiana firmó un 27% de acierto en el primer cuarto"

Como no podía ser de otra forma, el partido arrancó ya atascado desde antes que sonara el pitido inicial. A ambos conjuntos les costaba anotar, unos por cometer demasiados errores en el tiro (Mavs) y otros por sus excesivas pérdidas de balón (Pacers). Sin embargo, los locales se pusieron pronto adelante en el marcador, ofreciendo quizá sus mejores minutos en el encuentro. Hibbert sacó provecho de varias acciones en el poste bajo, pero sobre todo destacó Lance Stephenson, con su característico “street basket”. Lance es vital para los Pacers, pues rompe el pausado ritmo de su equipo y les permite salir al contraataque mínimamente como sucedió en varias acciones del cuarto. Dallas tenía problemas en el juego posicional, viéndose forzados a lanzar en los últimos segundos de posesión. Pero entró Vince Carter y el panorama cambió. Con dos triples más o menos seguidos puso por delante a los texanos y les habría llevado con ventaja al final del primer cuarto si no hubiera sido por Granger  y su triple para cerrar los doce minutos iniciales con empate a 19. Indiana registraba un 27% en tiros de campo y Paul George un 1 de 6.

El segundo cuarto arranca con dos minutos sin anotación, que rompió Stephenson con una entrada más a canasta. No obstante, pronto se pusieron por delante los Mavs, que poco a poco iban sumando puntos de la mano de Dirk Nowitzki y DeJuan Blair. En cambio, Indiana apenas anotó cinco puntos en los primeros cinco minutos. Después de un tiempo muerto, Indiana volvió al partido gracias a varias acciones de Granger. El encuentro entró en un breve lapso de fluidez ofensiva, aunque los Pacers no conseguían encadenar cuatro puntos consecutivos ante la sobresaliente defensa de Dallas. Los texanos ya por entonces se habían percatado de cuál debía ser su camino a la victoria y siguieron totalmente el juego a Indiana. El partido se paró continuamente por acumulación de faltas, incluido una pequeña trifulca tras un codazo de Nowitzki a David West. Indiana aprovechó la sucesión de faltas para acudir a la línea de personal en 12 ocasiones. Lance estableció el 44 a 42 con el que se llegó al descanso. Los problemas ofensivos de ambos se veían reflejados en que Nowitzki era el único en llegar a los 10 puntos.

La entrada de Brendan Wright, clave

"La defensa de los Mavs impidió a Indiana anotar con facilidad"

El tercer periodo se lo llevó Indiana. Buscaron mejorar desde la defensa, su punto fuerte, más aun teniendo en cuenta las dificultades para anotar. Prestaron especial atención a Ellis y Nowitzki a sabiendas de que son los mejores anotadores de los Mavs. Por su parte, Jose Calderón estaba fuera del partido por acumulación de faltas. Además, mejoraron un poco sus guarismos en ataque, algo no excesivamente complicado visto lo visto en la primera mitad.

El marcador se mantuvo apretado, al principio con Dallas manteniéndose siempre por delante. Los Mavs buscaban con insistencia a Nowitzki, mientras que los Pacers se encomendaban a David West y su tiro de media distancia. George Hill lideró un parcial de 5-0 para los locales que les pondría otra vez arriba. Posteriormente, Carter con otro triple empataría el partido, aunque Granger hiciera efímera la igualada poco después. En estas alturas de partido, George firmaba un 2 de 10 en tiros de campo y Lance un 4 de 12, pero había capturado 10 rebotes.

"Dallas atacó con paciencia, sin demasiadas estridencias"

En el último cuarto Rick Carlisle decidió dar entrada a Brandan Wright, hasta ese momento inédito, para dotar de mayor físico a su defensa y la jugada no pudo salirle mejor. Con Wright intimidando en la pintura, las vías de anotación de Indiana se cerraron todavía más. Además, en ataque aportaba ofreciéndose como alternativa de pase o anotado  esporádicamente. Frank Vogel tuvo que dar marcha atrás y sentar a los suplentes para intentar remediar el efecto que había imprimido Wright a la defensa. Los ataques de Indiana fueron, aún si cabe, más lamentables que en el resto del partido. Desapareció cualquier tipo de circulación de balón, haciendo cada uno la guerra por su cuenta, pero ante un equipo tan ordenado como los Mavs ayer, era casi imposible encestar. Los ataques de los Pacers se tornaron en tiros lejanos y normalmente ante dos rivales, ya que acercarse al aro era una quimera.

Dallas fue sumando puntos con paciencia, sin demasiadas estridencias en ataque. A falta de 3 minutos mandaban de ocho en el marcador (76 a 68). Stephenson intentó acercar a los suyos por garra más que por ideas, pero de nada sirvió. Una sucesión de tiros libres de Monta Ellis y el enésimo error en el tiro de George pondrían punto final al partido.

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