New Orleans: devastación, resurgimiento y el balón naranja de por medio
New Orleans, tras el huracán Katrina. (Foto: wikipedia.com).

Es época de All-Star en la NBA, y eso significa luces, cámaras y mucha, mucha acción. Los mejores jugadores de la liga, unidos en un único fin de semana en el que demuestran por qué son los mejores. Ya sea haciendo mates estratosféricos, anotando un triple tras otro o jugando el selecto Partido de las Estrellas, son tres días en los que se ve un baloncesto único en el mundo. Sin embargo, en esta edición del año 2014, más allá de toda esta espectacularidad, hay un nombre que no debe quedar como mero subtítulo de las letras del All-Star. Ese nombre es el de New Orleans.

La ciudad anfitriona del Fin de Semana de las Estrellas no es una ciudad cualquiera, y su historia reciente ha estado marcada por los desastres naturales y el resurgimiento de esta urbe. Un lugar que hace casi nueve años se volvió inhabitable por los caprichos de la naturaleza, de donde tuvieron que emigrar los antiguos Hornets y que hoy ha recuperado su alma y su baloncesto.

Año 2005: el horror del Katrina

La historia reciente de New Orleans comienza en 2005. Habían pasado ya tres años desde que la ciudad acogió a los Hornets, procedentes de Charlotte, como nuevo equipo del lugar. En las dos primeras temporadas, los nuevos New Orleans Hornets alcanzaron los Playoffs, aunque en ambas se quedaron en la primera ronda. Curiosamente, en aquellos años New Orleans jugaba en la Conferencia Este, y fueron los nuevos inquilinos de su antigua ciudad, los Charlotte Bobcats, quienes obligaron a la NBA a traspasar a los Hornets al Oeste para así cuadrar ambas Conferencias. El cambio no les sentó nada bien a unos Hornets que al año siguiente, pertenecientes desde entonces a la División Suroeste, tuvieron un nefasto récord de 18 victorias y 64 derrotas. No obtuvieron billete para los Playoffs, pero el destino aún tenía reservada una catástrofe mucho mayor más allá de lo deportivo para la ciudad de New Orleans.

El 29 de agosto de 2005, la ciudad fue noticia en todos los rincones del mundo. En una de las mayores catástrofes naturales de las últimas décadas, el huracán Katrina alcanzó New Orleans y arrasó sin piedad el 80% de la ciudad. La urbe más grande del estado de Louisiana había quedado, de la noche a la mañana, inhabitable, sumergida prácticamente en su totalidad. Al día siguiente se ordenó la evacuación total de la ciudad. En estos momentos de caos absoluto, el Superdome de Louisiana, estadio de los New Orleans Saints de la NFL y hogar en su día de los New Orleans Jazz (a los que hoy conocemos como Utah Jazz), fue el refugio de miles de personas que quedaron atrapadas en la devastada ciudad. El coliseo resistió las embestidas del temporal guardando dentro a muchísimos refugiados, pero sufrió importantes daños.

No es un adiós, es un hasta luego: los Hornets se marchan a Oklahoma City

Junto al Superdome de New Orleans, a escasos pasos se sitúa el New Orleans Arena, llamado así hasta hace pocos meses, cuando ha pasado a llamarse Smoothie King Center. Allí jugaban por entonces los Hornets y juegan los Pelicans. El estadio no quedó especialmente dañado por el Katrina, pero las inundaciones de sus alrededores hicieron imposible que se pudiera seguir viendo baloncesto allí en el corto plazo. Así que los Hornets debían encontrar un nuevo lugar de acogida que les diese cobijo mientras su ciudad trataba de volver poco a poco a lo que había sido.

Aparecieron varias candidatas para recibir a los Hornets, entre las que estaban Pittsburgh, Louisville y Oklahoma City. Finalmente fue esta última la que se llevó el premio y pudo disfrutar del espectáculo de la NBA en la ciudad. Un lugar con el que hasta el comisionado David Stern se mostró inseguro a la hora de dar esta responsabilidad, que consiguió convencer tanto al mencionado Stern como al dueño de los Hornets por entonces, George Shinn. Junto a este cambio, el equipo pasó a llamarse New Orleans Hornets / Oklahoma City Hornets, en referencia a su hogar y a su nueva segunda casa.

En este año tan atípico, un gran jugador referente hoy en día daba sus primeros pasos de la mano de los Hornets: Chris Paul, elegido en el número 4 del draft del 2005, procedente de Wake Forest. La primera temporada en Oklahoma no fue exitosa, pues la franquicia no alcanzó los Playoffs con un balance de 38 victorias y 44 derrotas. Sin embargo, el joven base recién llegado ya apuntaba maneras y dio muchas alegrías a su afición en un año en el que ganó el premio al Mejor Novato del Año, además de conseguir en seis ocasiones el premio al Mejor Novato del Mes de la Conferencia Oeste.

La temporada 2006-2007 fue similar a la anterior en cuanto a resultados, con 39 victorias y 43 derrotas que no sirvieron para alcanzar los Playoffs. Sin embargo, supuso el comienzo del fin de la estancia fuera de casa de los Hornets. Su pabellón ya había sido reparado de sus pequeños daños y la ciudad de New Orleans comenzaba a volver a ser habitable. Por ello, en esta temporada pudieron jugar 6 partidos en New Orleans como locales, además de los 35 jugados en Oklahoma City.

El legado de los Oklahoma City Hornets: los Thunder

La temporada 2007-2008 supuso, por fin, el regreso de los Hornets a su ciudad, New Orleans. Y no volvieron de cualquier manera: tras dos años esculpiéndose en Oklahoma City, el equipo volvió a casa como un conjunto ganador y liderado por Chris Paul, David West y Pedja Stojakovic, bajo la batuta de Byron Scott en el banquillo, lograron 56 victorias y 26 derrotas. Además, Scott como entrenador, West y Paul como jugadores y Stojakovic como participante del concurso de triples estuvieron en el All-Star que se disputaría ese mismo año 2008 en New Orleans como celebración de la vuelta del baloncesto a la ciudad.

Sin embargo, apartándonos por un segundo de New Orleans, los Hornets habían dejado atrás una época que marcó a la que fue su casa provisional, Oklahoma City. Durante la estancia de la franquicia, la ciudad demostró capacidad y pasión para albergar baloncesto de primer nivel. Los primeros que quedaron prendados de la ciudad fueron los propios Hornets. Así lo expresó Shinn: “Pensé en quedarnos en Oklahoma, pero mi corazón me decía que teníamos que volver a New Orleans. La gente de New Orleans necesitaba cosas como los Hornets de vuelta”.

A pesar de que sus adoptados Hornets se marcharon, la pasión por el baloncesto había despertado con fuerza en Oklahoma. Y fue entonces cuando la ciudad apostó con todo para conseguir el sueño de un equipo NBA. En palabras de Mick Cornett, alcalde de Oklahoma City, “la ciudad tenía un cero por ciento de posibilidades antes de los Hornets”. La ciudad no era un mercado grande y especialmente favorable, pero había demostrado que era capaz de tener su propio equipo.

Fue así como una ciudad antes sin posibilidades apareció en el mapa cuando, en el 2008, los históricos Seattle SuperSonics no consiguieron financiación para un nuevo estadio. Entonces, tras arduas negociaciones, la franquicia decidió viajar en busca de un nuevo hogar y apostó fuerte por su nueva casa, Oklahoma. El lavado de cara sería total: cambio de ciudad y de estadio, cambio de uniformes y cambio de nombre: los Seattle SuperSonics pasaban a llamarse Oklahoma City Thunder. Y, a su vez, el futuro no podía ser más prometedor: en el 2007 Kevin Durant llegaba al equipo desde el número 2 del draft y, al año siguiente, Westbrook aterrizaba en los Thunder con la elección número 4 del draft.

A partir de aquí, el desarrollo de la historia es conocido por todos. Los Oklahoma City Thunder son uno de los equipos más potentes del campeonato, Durant ha mejorado desde entonces hasta llegar a ser uno de los mejores jugadores del planeta y la progresión de Westbrook también ha sido brutal. Además, su pabellón es conocido por ser uno de los más ruidosos y calientes de toda la NBA. Los jóvenes Thunder llegaron en la temporada 2011-2012 a las Finales de la NBA, pero se toparon con LeBron James y sus Heat. Su momento aún está por llegar, pero su existencia, su razón de ser y su historia estarán siempre ligadas a unos Hornets que, en tiempos de desesperación, apostaron por una ciudad donde se respira baloncesto.

Vida nueva en New Orleans: All-Star 2008 y 2014, aparecen los Pelicans

El paseo por la historia reciente de New Orleans acaba con una etapa feliz. Ahora es una ciudad más pequeña, con un 30% menos de población desde el Katrina, pero gracias al colosal esfuerzo para hacerla resurgir hoy es un lugar donde se puede vivir. Sus ciudadanos quieren seguir con el desarrollo de New Orleans y una de las mejores maneras que están encontrando para impulsar a la ciudad es la organización de eventos deportivos a escala mundial.

Tras la vuelta de los Hornets, New Orleans mostró al mundo que estaban levantándose del golpe más importante de su historia organizando un All-Star solo tres años después del Katrina. Probablemente más de uno se acuerde, sobre todo, del viernes de aquel Fin de Semana de las Estrellas, pues Juan Carlos Navarro y Luis Scola pusieron acento latino al partido de Rookies contra Sophomores jugando en el lado de los novatos.

Posteriormente, la ciudad acogió en el 2013 otro de los eventos más importantes del panorama deportivo mundial: la Superbowl, disputada en un Superdome totalmente recuperado de las secuelas del Katrina.

Ya por fin en el 2014, New Orleans sigue con su desarrollo continuo. En primer lugar, dieron un lavado de cara a su franquicia baloncestística, pasando a llamarse New Orleans Pelicans. El nombre de Hornets, sin embargo, no desaparecerá, ya que los Bobcats lo utilizarán en el futuro. En segundo lugar, vuelven a acoger el gran evento del All-Star de la NBA. En su segunda experiencia en seis años como organizadores del Fin de Semana de las Estrellas, la ciudad se está mostrando como un lugar entregado al baloncesto, ansioso por acoger el mayor espectáculo del mundo en el corazón de su urbe.

New Orleans es mucho más que otra anfitriona del All-Star. Es una historia de superación, una ciudad profundamente influyente en los últimos años en la NBA, que ha sabido sobrevivir a las adversidades. Desde la mayor de las desgracias puede hoy contar que sigue disfrutando de sus Pelicans, que se ha recuperado de un huracán que la dejó como zona muerta y que, además, fue fundamental para que existan quienes hoy conocemos como Oklahoma City Thunder. El mayor ejemplo de supervivencia y superación que ha visto la NBA.

Foto 1: deportes.terra.com

Foto 2: nowthatsthunderbasketball.com

Foto 3: newsok.com

Foto 4: nbc33tv.com

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