Pablo Laso y el póker de títulos
El vitoriano dando instrucciones a sus hombres

Pablo Laso (Vitoria, 1967) es el motor sobre el que ha girado este proyecto 4.0 que se lo ha llevado absolutamente todo. No ha sido un camino fácil en ningun caso. El técnico llegó al Madrid casi de rebote, tras la ominosa época en la que Messina salió de estampida a mitad de temporada, que tuvo que terminar de mala manera su segundo Emanuele Molin. En todos y cada uno de estas temporadas con los blancos ha ganado títulos, y el conjunto ha ido siempre a mejor, dando un paso más para finalmente poder alcanzar todos los éxitos.

Pero el Madrid es el club más exigente del mundo, y pese a que finalmente todo ha llegado a buen puerto, en un par de ocasiones ha estado Laso claramente en la cuerda floja. Perder dos finales de Euroliga consecutivas y dos de Liga ante el eterno rival, desperdiciando la ventaja de campo, casi acaban con la paciencia de la más alta directiva merengue. Sin embargo, los propios jugadores y sobre todo Alberto Herreros, han sido los grandes valedores de un coach que ha vuelto a alzar a los mernegues a la cima.

Un jugador de leyenda

Laso ya desarrolló una carrera realmente completa como jugador de baloncesto. Un trotamundos que estuvo muchos años en la Liga, y que tuvo que viajar dentro y fuera de España para poder seguir sumando partidos en su dilatada carrera.

Hijo del también jugador y entrenador José Laso, comenzó su carrera en su ciudad natal, Vitoria, formándose como baloncestista en la cantera del Saski Baskonia, San Viator, entonces llamado Caja Álava y más tarde Taugrés Vitoria. Con el Caja Álava debuta en la temporada 84-85. Este fue el club de su vida, permaneció 11 temporadas como baskonista y logró la Copa del Rey de 1995, en la que además fue designado MVP de la final.

En la temporada 1995/96 ficha por el Real Madrid, para jugar dos años en el equipo blanco. Tampoco le fue mal en las filas merengues, donde en ese breve periplo de tiempo ganó la Supercopa de Europa en 1997. Durante su tercera temporada en el Real Madrid, es dado de baja y ficha por el Cáceres Club Baloncesto. Ahí comenzaría su declive como gran estrella y base de referencia, pero Laso tenía un amor inmenso a este deporte y siguió buscando nuevas opciones.

En la temporada 1998/99 marcha a Italia para jugar en el Pallacanestro Trieste, club en el que es cortado a mitad de año, finalizando la temporada en las filas del Unicaja Málaga. Posteriormente recaló en Casademont Girona (1999-2002) y en su última temporada en activo 2002/03, en Caprabo Lleida y Forum Valladolid.

Laso es el 6º jugador con más partidos disputados en la historia de la ACB, además del máximo asistente y el máximo recuperador de balones de la competición, y además con números muy por encima de sus perseguidores, por lo que sus récords pueden perdurar aún muchos años.

Comenzando en los banquillos

Como es de esperar, al cambiar el rol tuvo unos inicios humildes. Tras su retirada como jugador, inicia su carrera como entrenador en el AB Castelló de la LEB 2 en la temporada 2003/04. Pero hizo un magnífico trabajo, donde ya dejó ver alguna de sus señas de identidad, como estar muy encima de los jugadores, no parar de gritar cuando el equipo lo requería, y ante todo, mostrar un baloncesto llamativo para la vista.

Gracias a ello apenas tardó en dar el salto a la máxima categoría, debutando como entrenador ACB en la temporada 2004/05, con el Pamesa Valencia. Sin embargo, esta abrupta transición quizá le llegó demasiado rápido y con alcanzó los exigentes objetivos con el conjunto taronja.

En la 2006/07, se hace cargo del Cantabria Baloncesto, pasando en la siguiente temporada 2007/08, a dirigir el Gipuzkoa Basket de la Liga LEB, con el que consigue el ascenso a la Liga ACB y en el que permanece cuatro temporadas. Allí fue donde pudo demostrar su auténtico carácter como técnico. Los de San Sebastián estuvieron cuatro años a muy buen nivel, manteniéndose en la Liga sin problemas, y siendo una cancha muy difícil donde ganar. Finalmente, en junio de 2011 se anuncia su fichaje por el Real Madrid.

Llegar para ganar

Laso llegó el verano del 2011 con mucho trabajo por hacer. La sección llevaba años en decadencia, sin ganar títulos de relevancia y con muy malas entradas de público. De hecho, su ruta fue itinerante por varios pabellones: Vistalegre, Raimundo Saporta, Caja Mágica...Ese mismo año se hacía oficial que los blancos volvían al renovado Palacio de los Deportes, y todo pareció ser sino conjunto del destino. El primer año se mejoró mucho el juego de ataque y se ganó la Copa del Rey al eterno rival después de una tremenda sequía de 19 años. Sin embargo se cayó en Euroliga en Top 16 ante el Bilbao Basket.

Se exigió más en el siguiente, y los merengues se llevaron la Supercopa de España y la tan ansiada Liga. Además ya se llegó a la primera final Europea que se perdió contra el Olympiakos. Ello demostró la necesidad de más cambios y reforzar el juego interior. Habían llegado Rudy y Chacho primero, luego Carroll y Slaughter, ese año tocaría renovarse con Bouroussis y Mejri. Se construyendo el Madrid invencible paso a paso.

El tercer año se ganó de nuevo la Supercopa y la Copa del Rey, hubo récords por todas partes (27-0 en Liga), con marcas imperiales, pero el pico de forma llegó muy pronto y tras perder de nuevo la final europea (ante Maccabi en la prórroga), los madridistas llegaron fundidos a la final de Liga y la perdieron contra todo pronóstico contra el Barcelona. Laso en la cuerda floja, Florentino Pérez ya le había sentenciado. Finalmente cayeron sus asistentes Hugo López y Jota Cuspineda, y llegaron Chus Mateo y Zan Tabak. Última oportunidad a Laso: o todo o nada.

El mejor Madrid de la historia

Y fue todo. De nuevo buenos fichajes, con inteligente: reforzando sin desequilibrar lo preexistente. Maciulis, Rivers, Nocioni y Ayón han sido determinantes para ganarlo todo, y Campazzo tiene un buen futuro. Muchos decían que el Barcelona se había reforzado muy bien y este año era el favorito, que el Madrid iba ya cuesta abajo después de perder títulos muy importantes. Pero no, todo lo contrario. Era el año perfecto del Laso 4.0. Se arrasó a los blaugranas en la Supercopa de España por tercer año consecutivo, se ganó la Copa del Rey de manera más apretada pero justa. Se quedó primero de todo en Europa: primera fase, Top 16 y finalmente en la propia Final 4, sin dar posibilidades a los helenos.

Y qué decir de la Liga, en la que los blancos tuvieron un bache a la altura del final de la primera vuelta, donde se perdieron cuatro partidos casi seguidos, pero después se remontó el vuelo y se dio caza al Unicaja para terminar primero de la regular un año más. Y en en playoff 2-0 ante Gran Canaria, 3-1 ante un Valencia que lo dio todo, y gran repaso al eterno rival con un 3-0 pletórico que hizo mucho daño en la ciudad contal. La temporada impecable, la tormente perfecta.

¿Y el proyecto Laso 5.0?

Todavía disfrutando las mieles del triunfo perpetuo que ha sido esta campaña, ya surgen las preguntas sobre como afrontar la que viene. De por medio hay demasiadas incógnitas. Para empezar un Europeo en septiembre al que van a ir una ingente cantidad de jugadores blancos con España, Lituania y Grecia entre otras, con el cansancio extra que ello conlleva. Pueden llegar ya fundidos. Además la posible marcha de Sergio Llull también sería un punto de inflexión muy grande, ha sido el claro motor este año.

Laso parece que ya se está moviendo y tiene casi cerrado el fichaje de Trey Thompkins, un cuatro de 2.08 de estatura y mucha envergadura que prometía mucho en la NBA pero se rompió la rodilla. Este año en el Novgoroz de Euroliga ha vuelto a nacer y gusta mucho al vitoriano. Pero otros tendrán que llegar, y que reestructurarse el juego interior ante la pérdida de minutos de Bouroussis y Mejri. Y tener encuenta que Nocioni y Reyes siguen siendo claves pero son tremendamente veteranos.

Todo ello da vueltas en la cabeza de un Pablo Laso que vino al Madrid para cambiar totalmente la deriva negativa anterior, para hacer buen baloncesto, para volver a ganar títulos grandes, ser Campeón de Europa tras 20 años y firmar la temporada más contundente y ganadora de la historia de un club eterno.

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