Las votaciones del All-Star, ¿realidad, farsa o postureo?
De izqda. a dcha., Rose, Paul, James, Bryant y Iverson (Fuente: Bleacher Report)

El voto popular, el sufragio universal, siempre tiene dos varas de medir. Hay a quienes va a gustar y a quienes no, como tantas otras cosas en la vida. Que todas las personas sin excepción tengan acceso a voto es un triunfo de la democracia, qué duda cabe, pero puede conllevar algún problema. Y no, no nos metemos en el terreno de Política VAVEL, hablamos de las votaciones de los aficionados para determinar los jugadores titulares en el All-Star de la NBA.

Siempre son controvertidas. Debe llegar el tiempo en que los entrenadores deciden los suplentes para que algunas aguas vuelvan a su cauce. Porque hay cosas que no se explican. Durante muchas temporadas fue la comidilla de la liga el que Yao Ming fuera el líder en todas las votaciones para este evento, y por el simple hecho de que era un jugador chino destacado y su poblado país le votaba en masa. Ahora está Jeremy Lin, que no es chino ni estrella, aunque también tiene un considerable número de votos.

Desde que el voto también se contabiliza por Twitter todo se ha llevado al extremo. Los famosetes hacen campaña por quienes ellos creen que son merecedores de ir. Muchas veces, simplemente son amigos o conocidos de los jugadores y esa es la razón. Justin Bieber, uno de los que más seguidores tiene en esta red social, es un buen ejemplo; su voto a Kyle Lowry en 2015 cambió completamente el sentido de las predicciones y acabó por valerle al base de los Raptors la titularidad en Nueva York. Para 2016 ha ofrecido su voto a Chris Paul, aunque es difícil que tenga el mismo éxito.

¿Se vota a los mejores?

Para los jugadores que no son de Estados Unidos hay otra vicisitud. ¿Se puede justificar el voto hacia un compatriota simplemente porque es eso, un compatriota? Aunque esté haciendo una temporada malísima, o simplemente por debajo de su nivel o expectativas, se le vota. Así prostituyes el voto, el maniqueísmo o el patriotismo no puede ser sinónimo de All-Star, básicamente porque no tiene nada que ver con si juegas bien o no.

Otro asunto: el jugador-franquicia. La costumbre de un aficionado a X equipo es votar sistemáticamente al líder de ese X equipo, ya esté haciendo números de Jordan o promediando 5’6 puntos por partido. Todos los equipos hacen campaña de esta forma, para tener a un representante en el All-Star Game, de manera que los aficionados siguen esa corriente instintivamente.

Pero hay un ítem más a analizar. ¿Se sigue la etimología o el concepto? Cuando hablamos de All-Star, algunos se lo toman literalmente (en español, todas las estrellas) y otros conceptualmente (los mejores de la temporada). Ahí está la balanza, que pega tantos bandazos que nunca sabes por dónde te van a salir los recuentos.

Algo falla. No puede ser que un jugador que se ha perdido más de la mitad de lo que va de temporada hasta el momento en que se cierran las votaciones se haya metido esté incluido en el posible quinteto según las proyecciones de los recuentos, no puede ser.

VAVEL Logo