Los Spurs saben estirar el chicle mejor que nadie
Otro duelo entre Duncan y Gasol (Fuente: NBA)

San Antonio Spurs venció a Chicago Bulls en el AT&T Center de San Antonio (Texas) por 109-101 en partido correspondiente a la temporada regular de la NBA 2015/16. Kawhi Leonard (29 puntos y 7 rebotes) y LaMarcus Aldridge (26 puntos y 10 rebotes) fueron los mejores del partido; por parte de los Bulls destacó E'Tawn Moore (20 puntos).

Haciendo la goma para nada

Los Bulls se despertaban con noticias sobre Jimmy Butler. El Dr. Andrews le recomienda reposo para volver pronto, por lo que era algo positivo pero no estaba disponible para este enfrentamiento. Por su parte, los de San Antonio querían una victoria más para seguir con la racha en casa.

Kawhi Leonard abría el partido, un partido que empezaba en modo toma y daca pero el cual era favorable a los locales. Hasta el punto de un parcial de 6-0 (17-11) que sería lo que obligaría a Hoiberg a pedir el primer tiempo muerto.

A todo esto, un protagonista ya habitual irrumpía de nuevo en el partido. Tim Duncan batía otra marca, la de superar la barrera de los 15.000 rebotes. Con ello se une a Wilt Chamberlain, Bill Russell, Kareem Abdul-Jabbar, Elvin Hayes y Moses Malone como únicos que lo han hecho, y sólo Chamberlain acompaña a Duncan como los que han logrado 25.000 puntos, 15.000 rebotes y 3.000 tapones. Increíble Timmy una vez más.

Ya de vuelta a lo que era el partido, momento de cambio. El primer triple de E’Tawn Moore, que salió como titular en lugar de Butler, y la salida de Mirotic imprimieron otra cara al equipo torero, que respondía a los lanzamientos lejanos de Kawhi Leonard con oficio cerca de su aro de ataque.

Esos últimos buenos minutos coincidieron con la versión asistente de Rose, no la tiradora, porque se había pegado ya tres pedradas a tablero de “no te menees”. Al final del primer cuarto ya se había deshecho todo lo hecho y se volvía al empate: 27-27.

Los veteranos se imponen

En la salida al siguiente periodo fueron los Bulls quienes sorprendieron a los Spurs, tanto que se pusieron por delante por primera vez en el partido (27-29, minuto 13). Poco les duró la alegría, eso sí, porque dos canastas y una asistencia en tres jugadas de Manu Ginóbili daban a los texanos un 6-0 favorable que hacía que Fred Hoiberg tuviera que parar de nuevo el partido.

De la mano del recordman de la noche, Duncan, los Spurs llegaban a un +8 (48-40), su mayor diferencia hasta ese momento. Las transiciones de los Bulls eran un horror, eran lo que les lastraban, porque cuando se ponían en estático y labraban penetraciones tras bloqueo acertaban más.

La dirección de Parker comenzaba a ser crucial. Con sus asistencias, a una de doble dígito en menos de veinte minutos, se llegaba al descanso con 54-47.

No están todos a una

Todo eran malas noticias para los Bulls tras salir de vestuarios: los Spurs superaban la barrera psicologíca de los diez de ventaja, acumulaban un parcial negativo de 10-1 contando desde antes del descanso y Taj Gibson (de los pocos que defendía el fuerte) cometía una rápida cuarta falta.

Sí había una buena noticia, sí. Aparecía la versión buena del Derrick Rose tirador. Con él tirando del carro y otro triple de Moore, muy correcto hasta ese momento, los Bulls se acercaban peligrosamente (64-60, minuto 28).

Sin embargo, LaMarcus Aldridge ponía la directa. Con mates, con pases entre pívots y con su clásico tiro desde más de cinco metros, el ‘12’ era el que espoleaba a los suyos 84-74 al final del tercer cuarto.

El estirón final

Justin Holiday era el único acertado de los banquilleros de Chicago. Con él seguía haciendo la goma el conjunto visitante, que si bien se veía siempre por detrás -en marcador y juego- no se le debía descartar porque seguía estando cerca.

Otro 6-0 de parcial, con Leonard metiendo triples, Aldridge acompañándole por dentro y Parker llegando a su mejor marca de la temporada en asistencias, mandaba el partido a un nuevo parón.

Los Spurs castigaban las pérdidas de los Bulls, que superaron la veintena, y eso seguía siendo una diferencia insalvable. Más lo fue aún con la técnica a Fred Hoiberg, la primera que le señalan en 629 partidos en la NBA. Con eso y la salida del popular Marjanovic para regocijo de los pocos que ya quedaban viendo los últimos minutos se acababa el partido con 109 a 101 en el electrónico.

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