El Barça muere en la orilla ante un gran Unicaja
El Barça se queda a las puertas de la remontada. | Fotografía: Weberth de Souza (VAVEL.com)

La dinámica positiva en la que había entrado el Barça se vio interrumpida con la visita a Atenas en Euroliga. Tras tocar fondo con seis derrotas consecutivas, los de Sito Alonso reaccionaron y consiguieron devolver la ilusión al Palau, con cinco victorias seguidas. Sin embargo, la visita a la cancha del Panathinaikos dejó en stand by la progresión ascendente de los azulgranas.

Uno de los rivales que hicieron tocar fondo al Barcelona fue, justamente, el Unicaja. Los malagueños derrotaron a los de Sito Alonso hace menos de un mes, hundiéndolos aún más en la Euroliga.

Hoy, los locales debían recibir de nuevo al conjunto dirigido por Joan Plaza e intentar solucionar algunos de los detalles que les costaron el partido en aquel entonces.

Los malagueños dominaron toda la primera mitad, poniendo al Barça contra las cuerdas con su defensa asfixiante. Los de Sito volvían a sufrir ante su afición y volvían a sus peores momentos.

Los silbidos se apoderaron del Palau durante el descanso y el Barça parecía perdido. Sin embargo, un empujón increíble en el último cuarto puso a los locales en posición para luchar por el partido.

Un Pressey maravilloso lideró a los azulgranas en los minutos finales y, gracias a una serie de buenas acciones defensivas, el Barça tuvo el último tiro para empatar el partido.

El base norteamericano fue el encargado de lanzarlo pero, a diferencia de sus lanzamientos anteriores, esta vez el balón no entró. Unicaja acababa llevándose la victoria del Palau tras sufrir de manera exagerada al final del partido.

Comienza la tormenta

Desde el primer instante de partido, se vislumbraron algunas de las tendencias que seguiría el encuentro. El Barça comenzó muy fallón, dejando escapar puntos fáciles que deberían conseguir sin problema. Los visitantes no destacaban, tampoco, por su anotación, pero las sensaciones que dejaban eran mucho mejores.

Es cierto que ninguno de los equipos comenzó con demasiado ritmo, pero Unicaja supo reaccionar. Mientras los malagueños comenzaron a enchufarse, gracias a su mejor movimiento de balón y nivel de juego, los de Sito seguían en el fango.

Por si fuese poco, al Palau aún le faltaba vivir el susto del partido. Y es que, con menos de cuatro minutos disputados, Juan Carlos Navarro silenció el pabellón al hacerse daño en la rodilla izquierda. El capitán del Barça tuvo que retirarse hasta que los médicos le dieron el visto bueno en la segunda mitad.

Unicaja ha dominado la primera mitad a placer. | Fotografía: Weberth de Souza (VAVEL.com)
Unicaja ha dominado la primera mitad a placer. | Fotografía: Weberth de Souza (VAVEL.com)

Con Navarro fuera llegaron los peores momentos de los locales, que fueron de mal en peor. Unicaja comenzaba a anotar y metía el miedo en el cuerpo a los locales. Los de Sito, lejos de hacerse grandes ante la situación, comenzaron a precipitarse y facilitar las cosas a una defensa malagueña que ya daba miedo desde el principio.

El nivel defensivo de los visitantes fue espectacular durante toda la primera mitad. Su intensidad y los nervios locales les ayudaron a dominar al Barça en ambos lados de la pista. Las ocho pérdidas que provocaron en los locales los dejaron secos, mientras ellos anotaban con todas las facilidades del mundo.

El Barça fue incapaz de penetrar la defensa y acabó viéndose obligado a lanzar triples casi imposibles. Por otro lado, el movimiento de balón de Unicaja era excelente y les permitía disfrutar de ocasiones excepcionales para anotar.

Liderados por los diez puntos de Nedovic en el segundo cuarto, Unicaja consiguió domar al Barça y apabullar a los locales durante los primeros 20 minutos. A base de magistrales parciales, los malagueños lograron irse 19 puntos por delante al descanso, provocando las airosas protestas y los silbidos de un Palau que no entendía nada.

Morir de pie

El descanso tuvo que hacerse largo para los de Sito Alonso. El resultado, así como las sensaciones dejadas en la primera mitad y la respuesta del público dejaban claro que la reacción local corría prisa.

Los azulgranas saltaron al parqué con otra mentalidad. Su defensa mordía más de lo que lo había hecho en toda la primera mitad, y su ataque se aprovechaba de ello. Con dos triples rápidos de Hanga y Navarro, ya recuperado de sus molestias, daban esperanza.

La energía de la defensa canalizó al ataque y ayudaba a los locales en cada posesión. Sus esfuerzos, sin embargo, no parecían traducirse en el luminoso. Mientras las sensaciones habían cambiado de manera drástica, Unicaja seguía sin dar cancha a los locales, dejaba su ventaja intacta.

Los malagueños no eran capaces ya, eso sí, de controlar el partido como lo habían hecho durante la primera mitad. Ahora, el Barça sí estaba teniendo opciones, y respondiendo con la actitud que Sito espera de sus jugadores. Pese a eso, los visitantes fueron capaces, incluso, de aumentar su ventaja dos puntos en el tercer periodo, haciendo la remontada casi imposible.

El tiempo se acababa y, a falta de diez minutos para el final, las opciones del Barça parecían casi inexistentes. No había ya casi esperanza cuando los locales cayeron 19 puntos por debajo a falta de cinco minutos y medio para el final.

Fue entonces, sin embargo, cuando algo pareció despertar en el equipo local. Llámesele garra, llámesele orgullo. Los chicos de Sito comenzaron a apretar como nunca. La entrada de Pressey, apartado en muchos partidos, aportó un nivel de intensidad al equipo que no había tenido hasta entonces.

Con el base estadounidense marcando un ritmo frenético, los azulgranas comenzaron a presionar a sus rivales. Unicaja se vio contra las cuerdas en muchas ocasiones y vio, poco a poco, como su ventaja se iba reduciendo.

El Barcelona se ha quedado a las puertas de forzar la prórroga. | Fotografía: Weberth de Souza (VAVEL.com)
El Barcelona se ha quedado a las puertas de forzar la prórroga. | Fotografía: Weberth de Souza (VAVEL.com)

La ventaja se iba desvaneciendo, y los nervios crecían en el equipo visitante. Mientras el Barça metía canastas imposibles, con Pressey liderando el ataque, los malagueños sufrían de manera desmedida.

Los tiros del Barça iban entrando, mientras las buenas acciones defensivas del equipo, daban más y más opciones de remontar. Así fue como el Barça ser ponía a recortar distancias, hasta ponerse a tres puntos de Unicaja.

Los locales provocaron la falta sobre Díaz, que solo convertía uno de sus tiros libres y dejaba a los locales con opciones a falta de diez segundos. Pressey subía el balón, y provocó la falta. Había opciones. Tras anotar el primero tiro libre, el base fallaba el segundo a propósito, y el Barça ganaba la posesión.

Cuatro segundos y medio era lo que tenía el Barça para buscar un triple que empatase el partido. No podían buscar a otra persona que no fuese Pressey. Él debía ser el héroe del partido.

La jugada no podía salir mejor. El balón llegó a Pressey en la esquina. Lanzaba… Pero el balón rebotó en el aro. El Barça se quedaba a las puertas de una remontada histórica.

El partido dejaba claras, sin embargo, las dos caras de este Barcelona. Con dificultades desmedidas en la primera parte y la garra mostrada en el tramo final, los de Sito mostraron su peor y mejor versión en un mismo partido.

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