El Madrid vence en Belgrado con un gran último cuarto (75-60)
Tavares durante el partido del Real Madrid | Foto: Twitter (@RMBaloncesto)

El Real Madrid de baloncesto ha conseguido su primera victoria de la temporada a domicilio. Lo ha hecho, por 75-60, en el Pionir de Belgrado, una de las arenas más complicadas de Europa. Llull, Rudy y Tavares fueron clave para despertar al equipo, que pese a sufrir durante media hora, deslumbró en el último cuarto.

Ganas de ganar

Los blancos volvían a la ciudad donde levantaron su última Euroliga con sensaciones contradictorias. Por un lado, en la retina de toda la afición estaban las dos derrotas fuera de casa en la máxima competición continental contra Zalgiris y el Efes de Estambul. Pero también es verdad que, por otra parte, la última victoria en la Liga Endesa de los de Laso fue en el siempre complicadísimo Buesa Arena de Vitoria.

Un primer tiempo lleno de errores

El partido comenzó en un primer cuarto complicado de ver para el espectador. Los dos equipos se vieron con problemas a la hora de circular el balón. Esta sería la tónica general no solo de los primeros diez minutos, sino de la primera parte en general. Ningún equipo, ya fueran los locales o los visitantes le daba situaciones cómodas a sus anotadores. El resultado al final del cuarto inicial era casi más digno de otros deportes (9-12).

Los merengues se encontraron en mitad de ese primer periodo con una ventaja de cinco puntos. Sin embargo, los jugadores de perímetro no encontraban a sus hombres altos y las posesiones acababan casi a los veinte segundos con tiros “de circo”. Los triples salían de las manos de lanzadores mal posicionados, que a veces se encontraban con su defensor pegado.

El bloqueo de los serbios también era notable. Sus primeros seis puntos nacieron de la acción en el poste de James Gist. El exjugador de Panathinaikos atacaba a Tavares de la misma forma que otros cincos del Viejo Continente, con lanzamientos de media distancia desde el codo de la zona.

En el segundo cuarto la sensación era parecida. Solo el Madrid consiguió en dos momentos diferentes abrir sendas brechas de diez puntos cada una. Dado que el marcador era muy bajo, esas diferencias ya amenaban con que el resultado del partido se acabara decantando por el lado merengue.

El Estrella Roja despertó en el tercer cuarto

En el tercer cuarto comenzó un partido diferente. Del lado blanco, Campazzo empezó a conectar con Tavares y anotó dos suspensiones de media distancia casi calcadas. Lo que no cambiaba era el desacierto desde más allá del triple. Ese elemento del juego sí mejoró en el cuadro serbio. El Estrella Roja, de la mano de Dobric y Billy Baron, le quitó el tapón al aro blanco. La diferencia en el electrónico volvió a reducirse, pero el cuento había cambiado completamente.

La diferencia de acierto desde el triple (el Madrid no pasaba del 15% y el Estrella Roja rondaba el 50) supuso que, en los minutos finales del tercer cuarto, los balcánicos se colocaran por encima en el marcador. De repente, todos los jugadores del conjunto de Belgrado anotaban desde lejos. Aparte de la calidad de los locales, los madridistas llegaban un segundo tarde a sus asignaciones, por lo que no conseguían puntear lanzamientos cómodos.

En el periodo decisivo las tornas volvieron a cambiar. El Madrid se despertó en los primeros cuatro minutos y tomaron la iniciativa en el electrónico. Llull y Causeur destaparon el aro con un triple cada uno. Estos aciertos fueron unas inyecciones de moral importantes. A falta de poco más de tres minutos, los de Laso se marcharon en el marcador, con diez puntos arriba. Rudy y el base menorquín hicieron gala de su experiencia y buen hacer para dar un paso grande hacia la victoria. Finalmente, ese gran último cuarto le valió el triunfo al Madrid, por 75-60.

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