La leyenda será inmortal: Kobe Bryant, hasta siempre
Fotomontaje: Javier Jábega, VAVEL

Dos camisetas, un ocho, un veinticuatro. Quince veces All-NBA, dieciocho veces All-Star. Doce veces elegido en el mejor quinteto defensivo, once en el mejor quinteto de la temporada. Dos veces máximo anotador de la liga, un MVP de la liga 2008. Dos veces MVP de las Finales. 5 anillos de campeón. Él no quería ser el nuevo Michael Jordan, simplemente quería ser Kobe Bryant. 

Kobe Bean Bryant nació el 23 de agosto de 1978 en Filadelfia, ya que era en los 76ers donde jugaba su padre, Joe Bryant. Al cumplir seis años, su padre abandonó la NBA para irse a Italia y seguir jugando en la liga profesional del país itálico. Allí Kobe aprendió a hablar con fluidez tanto italiano como castellano. 

En el 1991 Kobe volvió a Estados Unidos, ingresó en el Instituto Lower Merion, donde el principiante se convirtió en el máximo anotador de la institutción, con 2.883 puntos, superando la hazaña de Wilt Chamberlain. Tras terminar el instituto se negó a asistir a la universidad, y directamente se presentó al Draft de la NBA.

Kobe y Stern, en el Draft de 1996 / Fuente: NBA
Kobe y Stern, en el Draft de 1996 / Fuente: NBA

El mismo año que el mundo se maravillaba con Michael Jordan en Space Jam, Kobe fue drafteado en el puesto número 13 del Draft. En 1996, los Hornets escogían a Bryant, para tan sólo quince días después, traspasarlo a Los Ángeles Lakers. En California se maravillaron con él en el entrenamiento previo al Draft, tras, palabras de los Lakers de aquella época, 'destrozar a Michael Cooper'. Ahí comenzó la leyenda de la Mamba Negra. 

En su primera temporada no fue demasiado utilizado. A falta de minutos, promedió 15,5 , Bryant tenía una media de 7,6 puntos, 1,9 rebotes y 1,3 asistencias. Pero ganó en su año de rookie el Slam Dunk Contest, siendo en más joven en hacerlo, envuelto en aquella armadura púrpura y oro de los Lakers, ese joven espigado vio también como su equipo entraba en playoffs. 

En el 1998, Kobe fue elegido titular para el All-Star por el público. Ese año, Shaquille O'Neal y la Mamba comenzaron su largo recorrido como el dúo imparable de la NBA. Mejor quinteto defensivo y segundo mejor quinteto hicieron que se consagrara como uno de los mejores escoltas de aquella temporada. 

Fue en el 2000 cuando llegó a sus primeras Finales, esas que abrieron paso a una racha de tres anillos consecutivos. Shaquille O'Neal se nombra allí mejor jugador del planeta en aquella cancha, jugando contra los Pacers. Esa destreza de Kobe y aquella potencia de Shaq marcaron un antes y un después en la historia de los Lakers, convirtiéndose en el mejor equipo desde los Bulls de Jordan

Kobe había llegado a la cumbre. Se convirtió en un emblema de la NBA, tanto fue así que al enfrentarse a Jordan en el All-Star de 2003, no cabía duda de que había llegado para quedarse.

Kobe vs. Jordan, un duelo histórico | Foto: NBA
Kobe vs. Jordan, un duelo histórico | Foto: NBA

Todo se pudo torcer en el 2004, con el fin de su relación con O'Neal, y teniendo un gran reto por delante: demostrar que él podía solo. 81 puntos marcó contra los Raptors en 2006, los Lakers eran una montaña rusa, pero él seguía firme. Fue nombrado mejor jugador del planeta con una campaña completamente memorable el años 2008, ganando el MVP de la temporada. Con el dorsal cambiado, ya no el ocho, sino el veinticuatro, tenía marcado su objetivo desde la marcha de Shaquille: otro anillo.

Tras su lesión en el dedo, los Lakers no temblaron, había llegado una leyenda de nuestro baloncesto para apoyar a la franquicia, Pau Gasol. Se colaron en las Finales, pero fueron duramente derrotados por los Boston Celtics. Fue elegido como capitán olímpico en 2008 y con personalidades como LeBron, derrotó a España en las finales haciéndose con el oro, y con un promedio de 15 puntos, y erigiéndose como un gran mentor para todos sus compañeros.

En la temporada 08-09, el dúo Gasol-Bryant consiguió consolidar el mejor arranque de temporada para los Lakers, 17 victorias en 19 partidos, y que acabó con un MVP de las Finales y un anillo para Kobe. El cuarto de su carrera, y un sueño cumplido. En el año 2010 fue el jugador más joven en conseguir los 25.000 puntos, y jugaron de nuevo las Finales contra los Celtics, logrando el quinto campeonato para la Mamba, y también el comienzo del declive de una era.

Kobe Bryant y Pau Gasol, compañeros, rivales y, sobre todo, amigos | Foto: Los Ángeles Lakers
Kobe Bryant y Pau Gasol, compañeros, rivales y, sobre todo, amigos | Foto: Los Ángeles Lakers

Fruto de las lesiones sentía que su momento estaba desapareciendo, dos operaciones en dos años, y aún con sus buenos números, la marcha de Gasol a los Bulls hizo que se quedara solo. Pero él jamás abandonaría al equipo de Los Ángeles. En 2016 llegó el momento de su retirada, si lo hacía debía con la equipación que llevaba impregnada en su sangre. 60 puntos en su adiós definitivo ante los Utah Jazz, en el que el público asistió en masa a rendir homenaje a su capitán, tanto fuera como en las inmediaciones del estado.

Mente fría en los momentos críticos finales, un espíritu de lucha y de superación constante, un compañerismo sin igual y un amor inquebrantable hacia ese equipo que le vio nacer, explotar y retirarse. The Black Mamba ha significado una leyenda para California, para Estados Unidos y para todo el baloncesto internacional. Siempre a punto para salir a la cancha y darlo todo, decidido a lanzarse al aro con la misma intensidad en el primero que en el último cuarto, Kobe reflejaba en la cancha su mentalidad de vida. Su último gran logro fue el Óscar a mejor cortometraje de animación, Dear Basketball, inspirado en la carta que él escribió en su retirada del mundo del baloncesto. Jamás dejó de trabajar por y para lo que amaba.

'Haré lo que haga falta para ganar partidos, ya sea sentarme en un banco agitando una toalla, dar agua a un compañero o lanzar el tiro ganador'decía él. Y lo hizo. Las leyendas jamás podrán morir, por mucho que el destino se empeñe en quitárnoslas. La noticia de su fallecimiento es dura y cruel a la vez, porque Bryant estaba destinado a seguir siendo inspiración para tantos jugadores que, repartidos por el globo terráqueo, sólo quieren llevar a sus equipos a lo más alto. 

Siempre recordaremos esos dos dorsales, esa visión de juego, esa mirada decidida en los momentos difíciles. Buen viaje, Kobe.

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