Los Miami Heat de la era post Wade
Adebayo / Fuente: NBA

A la franquicia de Florida le sigue doliendo la salida de Dwayne Wade. Pat Riley dirige una franquicia que se ha mantenido en el perfil bajo durante toda la Regular Season, aun manteniéndose los cuartos en una Conferencia Este liderada, en los números y en lo mediático, por los tres primeros (Bucks, Raptors y Celtics).  

La estrategia de los Heat para triunfar era simple. Se confiaba, casi por completo, en el fichaje de Jimmy Butler. Gracias a un sign and trade Riley consiguió un nuevo jugador para ponerle rostro a su proyecto. Butler agradeció como agua de mayo el traspaso desde los Sixers, ya que no venía de ser bien tratado en los Bulls, y de ser relegado a un tercer plano en los Wolves. El jugador tenía minutos en Philadelphia, pero aquella franquicia prefirió firmarle el máximo a Tobias Harris, lo que precipitó su marcha hacia Miami. 140 millones le hicieron llegar al sur, a un Miami huérfano de estrella.

 

Junto a él llegaron dos undrafted. El primero fue Kendrick Nunn, rechazado por los Warriors y con una mancha en su historial debido a un escándalo sexual. El segundo de ellos fue Duncan Robinson, que tuvo que esforzarse por destacar en la G-League con los Sioux Falls Skyforce para ganar un hueco en la NBA.  

Se unió al grupo el rookie Tyler Herro y Bam Adebayo, una revelación en toda regla. Candidato a Mejor Jugador Defensivo y al MIP, Adebayo es veloz, fuerte y salta bien, aunque su visión de juego es subestimada por muchos a la hora de recrear jugadas de ataque, lo que lo hace de un repartidor de rebotes y asistencias nato, uno de los mejores en su posición actualmente. También se queda en el equipo el segundo jugador más veterano en la liga, aunque, tras la salida de Vince Carter esta temporada, será el que se quede en el primer lugar. Udonis Haslem, histórico de los Heat, no tiene en sus planes el retiro, por lo que hay un ancla a la antigua etapa de los de Florida en la plantilla actual.  

Pero nadie confiaba en los Heat. La juventud de un proyecto condenado, parecía, a romperse, hacía que las dudas con el alero de 30 años recién llegado desde Philadelphia se multiplicasen. Los Magic y los Pistons estaban progresando muy adecuadamente, los Celtics y los Raptors parecían dos incógnitas y los Bucks eran los grandes favoritos de la Conferencia Este al comenzar la temporada regular.  Sin embargo, desde Florida se dio la sorpresa por mérito propio, y no ha sido con poco esfuerzo. Se ha implantado una cultura de trabajo duro y constante, liderada por Pat Riley y por Udonis Haslem, y esto ha provocado la explosión de sus dos actuales estrellas, Butler y Adebayo.

Butler está haciéndose con un rendimiento altísimo, y con mayor peso en el ataque. La organización del juego gira muchas veces en torno a él. Promedia 20,2 puntos, 6,6 rebotes, 6,1 asistencias y 1,7 robos por partido, con récords personales en rebotes y asistencias. 

Adebayo ha aumentado su versatilidad, y está demostrando ser de lo mejor salido del Draft de 2018. 16,2 puntos, 10,5 rebotes, 5,1 asistencias, 1,2 robos y 1,3 tapones por partido son sus actuales estadísticas, pero los números no son nada comparado con verlo jugar en la cancha. Es capaz de medirse frente a frente contra cualquier gran atacante de la liga, siendo un gran ejemplo la victoria de los Heat ante los Bucks gracias a que defendió con sorprendente acierto al actual MVP, Giannis Antetokounmpo, anulando casi por completo en múltiples ocasiones. A Bam sólo le falta fortalecer el triple. 

Otra pieza sorprendentemente clave fue Duncan Robinson. Este tirador disputó sólo 15 partidos la temporada pasada, y cuenta con un acierto del 44.8% en triples, intentando 8.4 por partido. Siendo el 88.6% de sus tiros desde larga distancia, se ha posicionado como uno de los cuatro tiradores más efectivos de la NBA, por detrás de Hill, Curry y Redick, que realizan menos disparos, pero tienen un mejor acierto que el alero de los Heat.  

Otros dos nombres con gran aceptación entre las filas del American Airlines Arena son Nunn y Herro. El primero de ellos empezó a llamar la atención en pretemporada, con 40 puntos anotados frente a los Houston Rockets, y al comenzar la temporada marcó su papel esencial como jugador suplente, anotando 112 puntos en sus primeros cinco partidos. Por otro lado, Herro cosecha un 39% en el triple y 4 rebotes por partido, siendo junto con Goran Dragic una de las parejas suplentes revelación en esta temporada.  

Se habla mucho del renacer de los Heat en una era post Wade. Se habla de que la franquicia no ha desaparecido, y de que todo puede resurgir. Para juzgarlo, habrá que ir a los datos. En el rating defensivo se encuentran con un 105,1, dos puntos por debajo del que hicieron acopio el pasado curso, 107,6. Es mejor que con el que acabaron en 2014, cuando jugaron sus últimas Finales. 

El ataque también ha sido objeto de mejoría, pasando de 107 a 110 de rating ofensivo, el mejor de los que han cosechado desde que LeBron desapareció de Miami.  

Erik Spoelstra se ha puesto al mando de un equipo hecho a partir de jugadores nuevos o repudiados por la propia NBA. La cohesión es una parte esencial de la plantilla, y ha sido todo un logro del entrenador. La lucha más encarnecida de un equipo con tan buenos números parecería ser la del vestuario, pero el técnico ha conseguido que los jugadores, rindiendo al máximo en el terreno individual, lo hagan también en el colectivo, comunicándose y entendiéndose como si de una plantilla de diez años de compañerismo se tratase.  

Los Heat no han tenido polémicas durante todas las jornadas disputadas, no han tenido grandes logros, pero tampoco han sufrido demasiadas derrotas. Actualmente cuentan con un 41-24 en la clasificación, y si se disputaran los playoffs según como está ahora la liga parada, tendrían su primer encuentro contra los Pacers.  

Parece que los de Miami están edificando un proyecto a largo plazo que, en no tanto tiempo, podría dar sus primeros frutos. Ahora, la pregunta está en el aire. ¿Acaso estamos ante el resurgir de los Heat? 

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