Miami Heat vence 4-2 a Philadelphia 76ers
La cabeza de Miami Heat // Fuente: Miami Heat

Seis partidos ha durado la serie. Quizá demasiado para lo que podía esperarse en un principio. Y es que la situación de los Sixers antes de que arrancara la eliminatoria era, cuanto menos, complicada. Todo lo contrario a unos Heat que llegaban con el acelerador pisado.

El punto más relevante es, sin lugar a dudas, el estado de Joel Embiid. El pívot camerunés se ausentó durante los dos primeros choques. Parecía casi imposible que pudiera volver a jugar en estos playoffs. Aun cuando estaba descartado para hacer un retorno en esta serie, regresó cuando Philadelphia 76ers se puso 2-0 abajo.

Su impacto fue más moral que numérico, al contrario de lo que suele hacer comúnmente. Los de Pensilvania lograron igualar la serie (2-2). Las razones para explicar este momentáneo empate son diversas. Una de ellas es el tercer partido de James Harden (31/7/9), en el que el base fue determinante y completó una actuación que recordó a sus mejores momentos en Houston Rockets. O quizá los de Pensilvania supieron aprovecharse de la mala racha en el triple del conjunto de Spoelstra, que encadenó 14/65 desde la línea de tres en el segundo y tercer encuentro (ambas derrotas). Muchos factores influyeron, pero la presencia de Joel Embiid dio sus frutos.

Los seis enfrentamientos se han caracterizado por haber estado ciertamente decididos antes de los minutos finales, lo que impidió ver conclusiones ajustadas. El factor cancha tuvo gran parte de influencia. Miami Heat venció en los dos primeros partidos en el FTX Arena (acumula un 6-0 en casa el cómputo global de los playoffs) y Philadelphia 76ers hizo lo propio en el Wells Fargo Center. Solo en el último choque los de Florida vencieron a domicilio (99-90).

  • La confirmación de un candidato

Si bien el equipo bajo la dirección de Erik Spoelstra ha planteado serias dudas en algunos tramos de la postemporada, así como en la fase de temporada regular, la franquicia se ha vuelto a ganar un puesto en las Finales de la Conferencia Este (las segundas en las últimas tres temporadas). Ahora están a expensas de la resolución de la serie entre Boston Celtics y Milwaukee Bucks, de donde saldrá el rival más duro que tendrán los Heat en lo que va de playoffs.

Un equipo, una oportunidad // Fuente: SLAM
Un equipo, una oportunidad // Fuente: SLAM

Un problema que concierne al grupo es la situación de Kyle Lowry. El veterano base continúa arrastrando problemas en la zona de los isquiotibiales, presentes desde la serie ante Atlanta Hawks. Bajo la necesidad de urgencia, Lowry volvió a jugar en el tercer y cuarto duelo ante los Sixers, muy por debajo de su rendimiento habitual, debido, seguramente, a que todavía no estaba en forma como para jugar. Esto provocó que sus molestias se agravaran y que permaneciera de nuevo ausente en los últimos dos partidos de la segunda ronda.

Pese a esto, si algo bueno tiene Erik Spoelstra a su disposición para tratar de suplir la falta de un jugador de su talla es una profundidad de plantilla variopinta. El entrenador ha optado por contar con Gabe Vincent en el puesto de titular en lugar del mermado Lowry. Tal y como ha sido durante todo el curso, ha funcionado.

Spoelstra también ha realizado modificaciones en su rotación a lo largo de la serie. Entre los movimientos más destacados sobresale la importancia que ha tomado Victor Oladipo saliendo desde el banquillo. Junto a Tyler Herro, ha sido un componente indispensable para aportar frescura en la segunda unidad. El que fuera All-Star está gozando de minutos y está siendo una pieza sumamente importante en el esquema de Miami Heat.

Por otra parte, el resto de elementos del habitual quinteto titular también han funcionado. Bam Adebayo ha tenido momentos de explosividad que pueden resultar vitales de cara a próximos enfrentamientos, además de haber mantenido su nivel de élite en defensa.  Max Strus se ha recuperado de maravilla de su mala racha en el triple en el tercer y cuarto partido, siendo un factor vital en el plantel. PJ Tucker sigue ejerciendo su papel de guerrero, luchando cada rebote y cumpliendo su rol a la perfección.

No obstante, el éxito de Miami Heat tiene un nombre propio: Jimmy Butler. Y es que su rendimiento es superlativo. Es el capitán de este barco. Su papel de líder absoluto explica la espléndida situación del equipo. La sensación es que está al mejor nivel de su carrera, y lo ha alcanzado en el momento idóneo. Promedia 28,7 puntos, 7,6 rebotes y 5,4 asistencias por noche, cifras al alcance de escasos jugadores. Es el cuarto que más anota (el tercero sin contar a Nikola Jokic, que quedó eliminado en primera ronda). Su papel será crucial para el destino de los Heat en el último tramo de temporada. Tiene una oportunidad única de conquistar el tan deseado anillo de campeón. Si tiene que suceder, este es el momento.

  • Ruinas en Philadelphia

Cierto es que la caída de los Sixers en estos playoffs está ahora más justificada que nunca. El que ha sido uno de los jugadores más determinantes de la liga durante toda la temporada no ha estado cerca de su 100% en ningún instante. A pesar de ello, no todo se puede achacar a su ausencia.

La característica máscara que ha acompañado a Embiid durante la serie // Fuente: Philadelphia 76ers
La característica máscara que ha acompañado a Embiid durante la serie // Fuente: Philadelphia 76ers

Doc Rivers estaba en la cuerda floja desde hace ya tiempo. Lo de ahora ha podido ser el toque definitivo que lo haga caer y que le haga salir de Pensilvania este verano. Si bien es cierto que no partía como favorito en la eliminatoria, sus decisiones están en tela de juicio una y otra vez. Como si de un bucle se tratara.

Sin embargo, no será el principal señalado, ni mucho menos. Es probable que esa papeleta la tenga que asumir James Harden. Desde que aterrizó en Philadelphia no ha ofrecido todo lo que se podía esperar de él. Quizá se debe a que su momento ya pasó y que ya nada volverá a ser como hace unos años.

La prueba más veraz de que su rendimiento ha caído en picado es el último partido ante los Heat. Harden disputó 23 minutos en la segunda parte del duelo, en los que no anotó ni un solo punto. Es algo insólito, teniendo en cuenta su perfil a lo largo de su carrera. En cuanto a su contrato, tiene una opción de jugador de 47,4 millones de dólares para la próxima temporada. Además, Harden es elegible para firmar una extensión de cinco años por valor 269,9 millones de dólares, cifra que parece un completo despropósito de acuerdo a su nivel actual.

Su continuidad será una de las cuestiones a tratar en otro verano en el que la sensación de fracaso reina en Philadelphia. La última vez que los Sixers alcanzaron unas Finales de Conferencia fue en la campaña 2000-01, que también coincide con la última ocasión en la que alcanzaron una Finales de la NBA, las cuales perdieron frente a Los Angeles Lakers. Es hora de seguir buscando vías para tratar de volver a lo más alto.

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