La sombra de Kobe no es tan alargada

Los Lakers han sabido sobreponerse a la baja de su gran estrella en los últimos años y están firmando una notable temporada. He aquí las claves de esta situación.

La sombra de Kobe no es tan alargada
Kobe da indicaciones a D'Angelo Russell | sportingnews.com

 Hay ciertos momentos en la vida en los que hay que asumir que las cosas se acaban. Incluso aquellas con vida longeva, terminan marchitándose y desapareciendo. Todo es caduco. También la carrera deportiva de los jugadores, aunque su legado sí puede ser eterno. He aquí el caso de Kobe Bryant. Nadie puede negar que estamos ante uno de los mejores jugadores de la historia. Quizá no llegó a serlo, pero sí entrenó para ello y su calidad y dedicación lo llevaron al olimpo del baloncesto. Kobe es como una estrella fugaz, pasa una vez cada muchísimos años.

 En este sentido, es de prever que teniendo un tesoro de tal calado, su ausencia se note. Esta era la previsión que muchos tenían de la presente temporada de los Lakers. La franquicia angelina debería de vagar sin pena ni gloria tras la marcha de su gran líder. Era comprensible que el equipo pasase por una etapa de reconstrucción en la que vagabundease a la deriva sin el faro que iluminase su camino. Este debería de ser un año sin objetivos, en los que alcanzar los playoffs sonase a quimera de cuento de hadas. Sin embargo, el destino está para contradecirlo.

 Los Lakers se han sobrepuesto a la marcha de Bryant. No solamente eso, sino que están tapando bocas con actuaciones francamente notables. Tanto es así, que a día de hoy ostentan un record de 9 victorias por otras tantas derrotas, un porcentaje (50%) que no obtenían al final de una liga regular desde la temporada 12/13, la última en la que se metieron en la postemporada. ¿Qué ha pasado para que los Lakers se hayan reivindicado de esta manera? Aunque ya no esté, la respuesta radica en el propio Kobe.

Integrantes de los Lakers bromeando | thevillagessuntimes.com

 La propia personalidad del jugador de Filadelfia le llevaba a luchar contra las adversidades propias (lesiones y lucha de egos) o colectivas (escasez de victorias) de la mejor forma que él sabía: anotando. Y he aquí su gran error. Kobe era muy bueno y se sabía el mejor, lo que le llevaba a encadenar un tiro tras otro, aunque ni el partido ni el momento lo demandasen. Él tenía el poder de tirar, los demás observaban igual que lo hacen los nominados al Oscar cuando no oyen su nombre, con recelo y poniendo la otra mejilla. Esta realidad llevó a Bryant a hacer grandes actuaciones, pero también a encadenar un número ingente de tiros errados (tiene el récord absoluto en la historia de la NBA) que condenaba en muchos momentos a su equipo a una derrota asegurada.

 Por otro lado, la reiterada negativa de Kobe a bajarse un escalón salarial desembocó en que los directivos de la franquicia de California estuviesen maniatados a la hora de confeccionar una mejor plantilla. Algo que no sufrieron este año, lo que unido al incremento en el límite salarial, condujo a que pudieran suplir la baja del astro con refuerzos que conforman un equipo compensado (jugadores veteranos con jóvenes talentos). Muchos de estos prometedores baloncestistas se sienten liberados con la ausencia de Bryant (quien otrora fue su gran maestro). Sin que sus actuaciones sobre el parquet se vean coaccionadas por su presencia, se sienten capacitados para desenvolver sin tapujos todo su potencial. La sombra de Vino era demasiado grande e impedía que jugadores como Russell, Young o Randle pudiesen ver el sol. A día de hoy, esta sombra no es lo suficientemente alargada para que en la ciudad angelina se le eche de menos.

 En consecuencia, en la franquicia del Staples vuelve a soplar un renovado aire fresco, que es positivo tanto para jugadores como para aficionados, que ven (no sin asombro) cómo su equipo saca adelante una temporada que pasará a la historia por ser la primera de la era post-Kobe. La baja de la Mamba negra, lejos de ser negativa, ha otorgado al equipo una viveza que añoraba desde hace unas temporadas. De esta manera, no parece descabellado pensar que una retirada a tiempo hubiera sido una victoria, tal y como asegura el conocido refrán de tintes bélicos. Por ello, en la cabeza de los fans de Lakers en general y de Bryant en particular, quizá surja una pregunta: ¿son mejores estos Lakers sin Kobe?