¿Hay que creer en 'The Process'?

Tras varios años gestandose el proyecto de Philadelphia, parece ser que la temporada que viene es el punto de partida del proceso. Un proceso liderado por el 'big-three' más esperanzador: Simmons, Fultz y Embiid. Hay muchas miradas puestas en este equipo en el cual el objetivo está claro: llegar a Playoffs. ¿Lo conseguirán?

¿Hay que creer en 'The Process'?
¿Hay que creer en 'The Process'? / Foto: Philadelphia 76ers

Hace ya cuatro años que arrancó todo este proyecto de reconstrucción total en la franquicia. Tras una de las etapas más gloriosas de la franquicia gracias al icono Allen Iverson y al posterior liderazgo de Andre Igoudala, Sam Hinkie se hizo con el puesto de general manager. Un hombre que vio como un año antes de su llegada un proyecto de jóvenes con futuro se vio frustrado por las lesiones. Andrew Bynum, Holiday, Turner o Richardson son algunos nombres de aquellos nuevos Sixers que se volatilizaron en poco tiempo.

En el año 2012 no consiguieron entrar a playoffs por culpa de las dichosas lesiones por lo que se necesitaba una regeneración. Sam se puso manos a la obra y decidió derribar todo lo que había para construir unos mejores cimientos. Le salió bastante mal en el primer intento con elecciones fallidas como Michael Carter Williams o los traspasos de Nerlens Noel o Elfrid Payton. No se equivocó sin embargo con las elecciones de Dario Saric o Joel Embiid pero su rendimiento ha salido a la luz tiempo después de su elección.

En 2015 Jerry Colangelo se convierte en el presidente de operaciones y la posterior dimisión de Hinkie en 2016 hizo que el hijo de Jerry, Bryan, se quedase con el puesto. Así pues, padre e hijo lideran la dirección de la franquicia con, de momento, mejor suerte que Hinkie. A este proceso de reconstrucción desde 2013 hasta hoy se le ha llamado 'The Process', un lema muy significativo en el que invitan a creer.

Pilares del proceso

Todo rascacielos necesita una buena base sobre la que construirse para poder llegar a lo más alto. Una base que desde la directiva decidieron contruir a base de draft. Pero, para conseguir elecciones altas en la lotería, se necesita tener malos resultados durante la temporada regular. Y así fue, agarrados al 'tanking' no les importaba en absoluto perder partidos. Es más, cuantos más, mejor. En la temporada 2012-2013 tuvieron un record de  34-48, un porcentaje del 41'5% que no les alcanzó para jugar la postemporada pero tampoco nada alarmante. Lo más descarado llegaría en las temporadas siguientes. En la 2013-2014, firmaron el peor record de su histora hasta la fecha (los posteriores son peores) con bagaje de 19-63. La temporada entre 2014 y 2015 consiguieron una victoria menos que el año anterior para firmar el tercer peor registro de la historia de la NBA con el 18-64 final

 Pero lo más descarado estaba por venir, en la 2015-2016 los Philadelphia 76ers se convirtieron en el peor equipo de toda la historia de la NBA con un record de 10-72, el inverso de los Bulls de Jordan. Ya en la temporada pasada, llegaron a las 28 victorias y 54 derrotas para salir de ese pozo en el que llevaban varios años. Mucho tuvieron que ver los jugadores que analizaremos a continuación ya que Dario Saric y Joel Embiid (nominados a novatos del año) han sido piezas claves en la mejora. Por ello, analizaremos a los mayores estandartes de estos Sixers y los que se supone que serán los líderes en esta etapa. Un trío de jóvenes estrellas y un factor clave como sexto hombre.

Joel Embiid

Joel Embiid es toda una estrella | Foto: FanRag Sports
Joel Embiid es toda una estrella | Foto: FanRag Sports

El pívot camerunés de 2,13 metros de altura es el jugador franquicia de los Sixers. Con 23 años recién cumplidos se ha consagrado como una de las caras más visibles y carismáticas de toda la NBA. Su carácter pasional y divertido ha encandilado a todos los aficionados con tan solo 31 partidos jugados en 3 años. Drafteado en 2014 en la tercera posición no ha podido jugar hasta la temporada pasada por las lesiones. A pesar de la lesión de menisco que le hizo perderse 50 partidos, el pívot ha promediado 20'2 puntos, 7'8 rebotes y 2'5 tapones. Una bestia física que destaca en defensa y en ataque. Tiene un buen movimiento de pies, agilidad con el balón y un sorprendente acierto desde el triple (36'7%). Estas imágenes son una muestra de su poderio:

Ben Simmons

Hay muchas esperanzas puestas en Ben Simmons | Foto: blogdebasket
Hay muchas esperanzas puestas en Ben Simmons | Foto: blogdebasket

El alero de 2'13 metros fue seleccionado por los Sixers en la primera posición del draft de 2016. Se lesionó en el último partido de la pretemporada pasada y le retiró de las canchas todo el año. Un jugador habilidoso y con un poderío físico brutal. Se autodeclara el base del equipo ya que es consciente de que el manejo del equipo estará en sus manos. Muchas expectativas puestas en el ex de la Universidad de Louisiana  promedió 19'2 puntos, 11'8 rebotes y 4'8 asistencias en su único año como universitario. El polivalente australiano está llamado a ser el rookie del año sin ni siquiera haber debutado por cosas como estas:

Markelle Fultz

Fultz es la pieza que faltaba para completar el proyecto. | Foto: NBA
Fultz es la pieza que faltaba para completar el proyecto. | Foto: NBA

El recién llegado este año desde la Universidad de Washington fue seleccionado como número 1 de este draft. Los 76ers traspasaron su tercera elección a Celtics a cambio de la primera para poder escoger a este jugador. Muy versátil y polivalente como todas las estrellas de los de Philadelphia ha firmado una breve aparición en la Summer League en la que se lesionó de su tobillo derecho. Nada grave pero la maldición volvía a aparecer. Muy inteligente en su juego y buen manejo de balón que favorecerá su integración en el trío Embiid-Simmons-Fultz. Mucho futuro de este joven base con un buen tiro de tres y capacidad anotadora (23'2 puntos por partido). Viendo su soltura en el parqué hace soñar a los aficionados:

Motivos para creer

Una vez repasados los pilares sobre los que caerán todos los focos de estos prometedores Sixers, hay que analizar el posible escenario en el qe se encontrarán a lo largo del año para saber si podrán o no cumplir las expectativas. Si analizamos el entorno, podemos observar como el Este ha sufrido un exhilio de estrellas hacia el otro lado del país. Esto deja en buena posición a todos aquellos equipos de nivel medio ya que hace que la conferencia se iguale en la lucha por los playoffs. Con Boston y Cleveland como favoritos para liderar la conferencia, hay un sinfín de equipos para repartirse el resto de puestos.

Respecto al año pasado ha habido muchos equipos que participaron en playoffs y que han comenzado una reconstrucción como los Atlanta Hawks, Chicago Bulls o Indiana Pacers. Son vacantes que quedan libres y que pueden ocupar los Philadelphia 76ers. A su favor, el nivel de la conferencia no es el más alto y el hambre que traen los jóvenes puede marcar diferencias. Además, cuentan con una plantilla bastante equilibrada y talentosa que, si respetan las lesiones, puede dar mucho que hablar.

Las recientes incorporaciones de J.J Reddick y Amir Johnson han completado un núcleo de jóvenes jugadores que han demostrado muy buenas maneras en la temporada pasada como Dario Saric, Covington y Jahlil Okafor. Este último no tiene asegurada su continuidad pero su calidad en el juego ofensivo como suplente de Embiid puede aportar mucho. Otros como Bayless, Stauskas o Justin Anderson son buenos activos para aportar sus minutos de calidad y acatar las ordenes de Brett Brown. Un entrenador pasional cuya principal exigencia es el esfuerzo. Un líder que conecta muy bien con sus jugadores y es un gran motivador según dijo el propio J.J Reddick, al que convenció para unirse al proyecto.

Como conclusión y para responder a la respuesta del titular desde mi humilde opinión, hay que creer mucho en este proyecto que se está gestando en Philadelphia. Es cierto que todavía no han demostrado nada ya que la mayoría de jugadores apenas ha disputado 100 partidos en la máxima competición, pero hay mucho talento y ganas dentro de cada uno de los jugadores. Todo puede pasar ya que la maldición de las lesiones que persigue a los Sixers puede fastidiar otra temporada más, pero si eso se mantiene alejado, hay que tener muy claro que los playoffs no son nada descabellados.

Tienen los mimbres y falta elaborar la cesta. Mucha juventud y un futuro más que prometedor que invita, al menos, a ilusionarse. Y eso es lo que pretenden transmitir, ilusión por este deporte. Muchas variables hay que tener en cuenta para saber a ciencia cierta el futuro de un equipo, y ni conociendo todos los condicionantes a la perfección, puedes estar convencido de qué va a pasar. Yo solo estoy convencido de que estos Philadelphia 76ers van a dar mucho espectáculo y nos harán recordar a Iverson y compañía. Que bonito fue, y será.


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