Boston Celtics triunfa en la noche londinense

Los Celtics se estrenaron en Londres con victoria sobre los Sixers en un partido donde tuvieron que remontar con un gran tercer cuarto protagonizado por Jayson Tatum.

Boston Celtics triunfa en la noche londinense
Boston superó a Philadelphia en Londres. | Foto: NBA.com
Sixers
103 114
Celtics
Sixers: Saric (14), Covington (5), Embiid (15), Simmons (16), Redick (22), Booker (2), Holmes (2), Bayless (3), McConnell (12), Luwawu-Cabarrot (6), Anderson (6), Johnson (-).
Celtics: Horford (13), Tatum (16), Barnes (6), Irving (20), Brown (21), Yabusele (-), Ojeleye (-), Morris (19), Theis (6), Nader (-), Smart (5), Rozier (8), Larkin (-).
MARCADOR: 28-23/29-25/22-37/24-39 // 103-114.
ÁRBITRO: Rodney Mott, Leon Wood, David Guthrie.
INCIDENCIAS: Partido correspondiente a los NBA Global Games disputado en el O2 Arena de Londres con un total de 19,078 espectadores.

Londres fue una vez más la ciudad elegida por la NBA para realizar el partido de temporada regular anual en el viejo continente. Son ya 25 años de historia los que unen a la ciudad británica y a la mejor competición de baloncesto del mundo. Ocho partidos de liga regular se habían jugado anteriormente y Sixers y Celtics realizaban su debut al otro lado del charco. El O2 Arena volvía a ser el escenario elegido para brindar a los aficionados este choque de rivales de la división atlántica. Ya dijo Adam Silver que no se imaginaba un partido en Europa que no fuera en Londres y en el O2, aunque siguen expandiendo su producto y no se sabe si en un futuro veremos otras instalaciones capaces de albergar un evento de estas características.

Lleno absoluto para ver a las estrellas de la competición. El mejor equipo de la Conferencia Este se enfrentaba a The Process y unos Sixers que luchan por entrar a los Playoffs desde ya. Ambos equipos necesitaban conseguir la victoria. Unos para aumentar más la brecha con sus perseguidores en la parte alta de la competición y otros para meterse de nuevo en esa pelea por la postemporada que tanto les está costando. Ambos llegaban en buena forma, los Sixers ganando cuatro consecutivos y los Celtics con seis. Fue un encuentro donde tuvimos de todo, pero los grandes protagonistas fueron las jóvenes promesas que están llamadas a liderar la NBA en un futuro no muy lejano.

J.J. Redick robó el espectáculo

En un enfrentamiento donde los aficionados esperaban ver una exhibición de Kyrie Irving, Joel Embiid o Ben Simmons, Redick se encargó de proporcionar triples en cantidades industriales para comenzar abriendo las diferencias entre los dos desde el inicio. Cada balón que le llegaba a las manos, terminaba atravesando la red. El oriundo de Tennessee demostró ser uno de los mejores lanzadores de larga distancia de la competición y los aficionados se pasaron los primeros minutos del partido levantándose de su asiento por cada acierto de Redick.

Los Celtics no encontraban la manera de meterse en el partido. Comenzaron muy erráticos en el tiro y sumando de manera exclusiva en la pintura donde Aron Baynes fue el dueño y señor. Al César lo que es del César, Baynes tuvo la ardua tarea de anular a Joel Embiid en la zona, y sus intentos fueron provechosos. El camerunés no vio aro en todo el primer cuarto y los Celtics conseguían quitarse un problema de encima. No conseguían resolver otro, detener a Redick y Simmons. Marcus Morris intentó aportar su granito de arena y los verdes se pusieron un poco más cerca gracias a su eficacia en el tiro de larga distancia.

La carta de presentación de Ben Simmons

En el segundo cuarto, llegó el momento de esplendor de los chicos de Brett Brown. J.J. Redick no perdió el toque y siguió enchufado desde los primeros minutos del cuarto, pero esta vez fue el turno de Ben Simmons para exhibirse delante de la grada británica. A pesar de sus problemas en el tiro en lo que llevamos de temporada, decidió soltarse la melena y lanzar en varias ocasiones desde media distancia. Aún sigue alternando su mano derecha y la izquierda, pero lo importante es que iban todos dentro. Hizo mucho daño a los Celtics dentro del arco y desde todas las posiciones y los Sixers comenzaban a tomar velocidad de crucero.

Sin darse cuenta, el cuadro de la ciudad del amor fraternal se encontraba arriba en el marcador con 22 puntos de diferencia. Boston no conseguía encontrar su juego y ninguno de los jugadores aportaba nada positivo. La poca eficiencia en el tiro y las pérdidas de balón eran las causantes de este desastroso resultado. Jaylen Brown y Kyrie Irving intentaron reducir la ventaja y de nuevo se encontraban a un solo dígito de diferencia al finalizar el primer cuarto.

Y llegó Tatum

Brad Stevens debió dar con la tecla durante el descanso y sus jugadores salieron con la intención de volver a ponerse por delante en el marcador. Seguían sufriendo en sus carnes la noche de acierto de Redick, pero Jayson Tatum decidió tomar la iniciativa en ataque para ganar el partido. Dejó un gran repertorio de fundamentos con tiros de todas las maneras. Eficiente desde el triple, la media distancia e incluso ganando ventaja con su cuerpo en el poste. El número tres del pasado Draft dejó a todos con la boca abierta y los Celtics volvían a ponerse por delante.

El buen momento del novato se juntó con el despertar de Kyrie Irving, que volvía a hacer daño desde la línea de tres puntos. Jaylen Brown fue partícipe también de esta remontada con grandes acciones defensivas que permitían a los Celtics sumar fácilmente al contraataque. Los Sixers se desinflaban poco a poco y Al Horford mantenía vivos a los Celtics manteniendo el gran ritmo anotador del cuarto en los últimos minutos de este. Philadelphia perdió toda la motivación y los tiros dejaban de entrar.

El último cuarto solo sirvió para aumentar la diferencia a favor de los verdes. A pesar de haber iniciado el partido con grandes problemas ofensivos, lograron despertar con un gran tercer cuarto donde enterraron de manera definitiva el partido. Los Global Games en London concluyeron con una victoria y cánticos de ‘MVP’ para Kyrie Irving, el gran favorito de los aficionados presentes en el estadio. Se cierra otro capítulo más de esta relación entre la NBA y Londres que esperemos perdure durante muchos años más.