Europeo femenino 2016. Historia: Dinamarca y Noruega se reparten el pastel

De los once torneos disputados, los dos países escandinavos se reparten la friolera de nueve títulos, habiendo sido Hungría y Montenegro las dos únicas selecciones capaces de frenar este duopolio. España tiene en su haber dos medallas de plata (2008 y 2014) y en el Europeo 2016 de Suecia buscará dar un salto cualitativo.

Europeo femenino 2016. Historia: Dinamarca y Noruega se reparten el pastel
Foto: ehf.com

Llegó la hora de redimirse. La derrota en cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 fue una de las más dolorosas en toda la expedición española, y sin duda, en la historia del balonmano. Pero el deporte es una rueda que gira y gira, y siempre se presentan oportunidades para archivar los malos momentos y encontrar la gloria. Apenas tres meses después de la debacle, las guerreras vuelven a presentarse en el campo de batalla, esta vez sin una de sus generales de mayor rango: Eli Pinedo.

El Europeo se disputará en Suecia del 4 al 18 de diciembre

Un Campeonato de Europa de balonmano es uno de los eventos deportivos más exigentes que hay en el planeta. La inmensa mayoría de potencias mundiales se concentran en el viejo continente, haciendo que la clasificación por sí misma sea ya una odisea, y obligando a una exigencia sobresalientes desde el primer partido. No hay cenicientas, no hay encuentros que puedan ganarse sin estar al 100% y eso lo saben todos los equipos. En la historia de los Europeos de balonmano femenino hay un denominador común: el dominio de países escandinavos. En 2016, el torneo se disputará en Suecia, donde España buscará sumar una tercera medalla a su palmarés.

Dinamarca y Noruega copan el palmarés

Hungría y Montenegro, únicas que cuestionaron el poderío escandinavo

La apuesta por el deporte femenino de países desarrollados económica y socialmente como Dinamarca y Noruega es clara. No son pocas las jugadoras españolas que migraron a ligas escandinavas para poder desarrollar todo su potencial y ganarse la vida jugando a balonmano, algo que se antoja difícil en España. El recorrido histórico de Dinamarca y Noruega hace ver que hay un proyecto a largo plazo, en el que ya ha existido relevo generacional y que ha permitido mantener a ambas naciones en lo más alto.

Dinamarca fue campeona en 1994, 1996 y 2002, mientras que Noruega subió a lo más alto del podio en 1998, 2004, 2006, 2008, 2010 y 2014. Las nórdicas llegan con ganas de volver a dominar después de la decepción olímpica que les supuso perder ante Holanda en semifinales, y que ni siquiera el bronce pudo reducir. Rusia se presenta como campeona olímpica y si mantiene su nivel podría dar un cambio de rumbo a la dinámica tradicional del Europeo, ya que tan solo ostentan dos bronces y una plata.

Francia tan solo cuenta con dos bronces en el medallero

La anfitriona del torneo está armando un equipo joven y con mucha proyección, capaz de haber obtenido presea en los Europeos de 2010 y 2014, y aspiran a culminar la faena con un oro que se les resiste. España también ostenta dos medallas (plata en 2008 y 2014), y con una mezcla de veteranas y jóvenes aspira a darse un homenaje en Suecia. Puede suponer el final de una etapa para una generación que llevó al balonmano femenino nacional a lo más alto, y que merece una despedida mucho más lustrosa que la derrota en cuartos de final ante Francia de los Juegos Olímpicos.

Macarena García en la final del Europeo 2014 ante Noruega. Foto: zimbio
Macarena García en la final del Europeo 2014 ante Noruega. Foto: zimbio

Ni Dinamarca ni Noruega parecen llegar en su mejor momento, pero tampoco tradicionales alternativas como España y Montenegro, por lo que este Europeo puede erigirse en un punto de inflexión a partir del cual cambie la tendencia del balonmano continental.