El esplendor del ciclismo británico
El esplendor del ciclismo británico (Foto de www.deia.com).

Como en casi todos los deportes, el ciclismo está lleno de ciclos. Las épocas y momentos en los que un país o equipo es dominador en su disciplina van y vienen y eso le está sucediendo a Gran Bretaña en este sacrificado deporte. Tras una historia no muy destacada y sin grandes campeones el ciclismo británico está pasando por su época de mayor esplendor siendo superior al resto de países. Países como Francia, Alemania, Italia, Estados Unidos o España que han visto como sus mejores ciclistas están sucumbiendo ante el potente ciclismo inglés.

El ciclismo de los ciclos

En el pasado más reciente, los países nombrados tuvieron diferentes épocas de esplendor en este deporte: en los años 70 y 80 el dominio del ciclismo francés fue abrumador. Con figuras como Bernard Hinault, Laurent Fignon, Jean François Bernard y Laurent Jalabert, más adelante, triunfaron en las mejores carreras de la época e incluso pelearon entre ellos por los primeros puestos.

Fignon y Lemond en el Tour de 1989 (Foto de www.abc.es)

A finales de los años 80 y principios de los 90 llegó el momento del ciclismo latino ya que españoles y colombianos peleaban por ser los dominadores. Ciclistas como Marino Lejarreta, Perico Delgado o Miguel Induráin por España y Fabio Parra y Luís "Lucho" Herrera por Colombia, se disputaron muchas de las carreras del momento.

Miguel Indurain, campeón de cinco Tour de Francia (Foto de www.alertadigital.com)

Durante los años 90 y principios de los 2000, los ciclistas alemanes pelearon con los italianos por el triunfo y las posiciones de honor de las mejores carreras. Por Alemania, hombres como Jan Ullrich, Andreas Kloden o el veloz Erik Zabel, luchaban frente a la armada italiana, encabezada por "El Pirata" Marco Pantani, Gilberto Simoni y Mario Cipollini.

Poco después y casi de forma contemporánea a estos últimos llegaba la época de auge del ciclismo estadounidense, a pesar de los escándalos de dopaje que aparecieron posteriormente. Los siete Tours de Lance Armstrong encabezan la mejor época del ciclismo norteamericano. El texano estuvo escoltado por ciclistas del nivel de Tyler Hamilton, Floyd Landis o George Hincapie, que pretendieron emular a su paisano Greg Lemond.

El último ciclo que podríamos determinar es el español. Tras figuras como Indurain o Delgado, a finales de los años 2000 se vivió un resurgir del ciclismo español con victorias de gran nivel de ciclistas como Alberto Contador, Carlos Sastre, Óscar Freire o Alejandro Valverde.

Contador en el Tour de 2009 (Foto de www.lavozlibre.com)

Ahora, en la actualidad, hablamos del ciclismo británico como dominador del momento. Chris Froome, Bradley Wiggins, Mark Cavendish y Geraint Thomas encabezan la armada británica que cuenta con prometedores jóvenes como Ian Stannard, Peter Kennaugh o Alex Dowsett.

El origen de las bicicletas y de la contrarreloj

Gran Bretaña ha sido una de las cunas del ciclismo. En la época de la Revolución Industrial, precisamente en el país anglosajón, las bicicletas aparecieron como medio de transporte habitual que la gente usaba para ir a su trabajo. Además, el invento de la primera bicicleta de pedales se le atribuye al escocés Kirkpatrick Macmillan. Hablando de ciclismo, las primeras asociaciones ciclistas se crearon en Italia, Holanda, España y Gran Bretaña a finales del siglo XIX. A pesar de esto, la práctica de competiciones ciclistas fue prohibida por la monarquía y la federación de ciclismo debido a que la bicicleta se consideraba un "vehículo de la libertad". Mientras que países como Francia o Bélgica, las clases populares comenzaban a reunirse para competir, naciendo de esta forma las primeras carreras ciclistas, en Reino Unido los obreros tenían que organizarse de forma secreta para disputar carreras. Lo hacían vestidos de negro para no llamar la atención y salían individualmente, con intervalos de un minuto. Así, se inventaba la disciplina de contrarreloj y por ello, prácticamente todos los ciclistas británicos han sido y son grandes contrarrelojistas. Por ello, una de las mayores características del ciclismo británico es su potencia. Una casta de buenos rodadores con mucha fuerza y una gran habilidad en la lucha contra el crono.

Escasez de grandes figuras

En cuanto a los nombres propios, muy pocos ciclistas son destacables hasta los años 50. El primer ciclista británico en participar en el Tour de Francia fue Charlie Holland en 1937. El británico era "pistard" y decidió inscribirse en la carrera gala siendo el primer ciclista de pista en pasarse a la carretera, como harían cientos compatriotas suyos después. Holland no consiguió finalizar aquel Tour.

Años más tarde, en 1955 Brian Robinson fue el primer británico en acabar una edición del Tour y además conseguía, años después, la primera victoria de etapa para su país. Posteriormente, ciclistas como Tom Simpson, fallecido en la ascensión al Mont Ventoux en 1967, tras vestir el maillot amarillo. Más tarde, su compañero de equipo, Barry Hoban y Michael Wright destacaron en su época, consiguiendo varias victorias de etapa en el Tour. Pero no fue hasta la aparición de Robert Millar en los años 80 cuando el ciclismo británico tuvo una figura referencia. El escocés era un gran escalador que consiguió muchos triunfos de etapa en grandes vueltas, además de ser segundo en el Giro y Vuelta y ganar el maillot de la montaña en el Tour. Fue el primer gran ciclista británico aunque no llega a la altura de sus homólogos actuales quienes, en menos tiempo, han logrado superar los éxitos de Millar.

Robert Millar, el gran escalador británico (Foto de www.cyclingnews.com)

La potencia domina el ciclismo británico

Poco a poco, el ciclismo británico fue creciendo, sobre todo en la pista, y muchos fueron los "pistard" que se pasaron al ciclismo en ruta a finales de los 90 y los años 2000. Generalmente, los ciclistas británicos eran buenos gregarios para los hombres más fuertes. Potentes rodadores como Jeremy Hunt, David Millar o Chris Boardman se convertían en apoyo de los líderes en carrera. Además, imitando a sus antepasados, destacaron en la disciplina contra el crono. Boardman, un hombre criticado por su escasa capacidad de recuperación en las grandes vueltas, se convirtió en un especialista en prólogos, logrando tres victorias en las etapas iniciales de la "Grand Boucle" y sus consiguientes maillots amarillos. Además, Boardman triunfó en varios campeonatos del mundo de la disciplina y logró un bronce olímpico. Por su parte, David Millar es un gran contrarrelojista pero también destaca por ser un hombre combativo, que siempre busca las escapadas. Por ello, ha conseguido triunfos de etapa en las tres grandes y ser segundo en dos ediciones de los campeonatos del mundo.

Esplendoroso ciclismo actual

Los jóvenes valores del ciclismo en pista británico como Bradley Wiggins, Geraint Thomas, Steven Cummings o Mark Cavendish fueron pasando al ciclismo en ruta. Además, otros jóvenes como Chris Froome llegaron a la élite del ciclismo mundial a finales de los años 2000. Todos ellos, llegaron como gregarios pero han sabido ganarse la posición que ocupan actualmente. La evolución de los ciclistas británicos que pasaron de ser buenos rodadores y contrarrelojistas a ser ciclistas completos, mejorando en la montaña con un estilo característico, con mucha cadencia y con mucha resistencia para puertos largos. Todo ello, ha ido conformando a los campeones actuales.

Team Sky: la cantera británica

El Team Sky ha sido un conjunto que ha intentado maximizar el rendimiento del ciclismo británico, confiando en la cantera inglesa en todo momento. En 2010, Dave Brailsford puso en marcha un proyecto con ciclistas británicos conocidos aunque sin muchas victorias como Steven Cummings, Jeremy Hunt, Russell Downing o Bradley Wiggins junto con otros no tan conocidos aunque prometedores como Chris Froome, Geraint Thomas, Ian Stannard, Ben Swift o Peter Kennaugh. Ciclistas que, como sus antepasados, apuntaban buenas maneras como rodadores y en la lucha contra el crono, pero no se esperaba que fueran ciclistas para vueltas de tres semanas.

Team Sky (Foto de www.teamsky.com)

En 2012, el exitoso sprinter Mark Cavendish llegaba al equipo de su país aunque no tuvo un gran año. Aun así, el Gran Bretaña se ha convertido en el "rey de la velocidad" de la mano del manés que ha conseguido incluso un campeonato del mundo. Ben Swift es otro de los buenos velocistas que tiene el ciclismo británico aunque no llega a la altura de su compatriota.

La gloria de Sir Bradley Wiggins

Para acabar, merece la pena destacar el punto culmen de este ciclismo y no es otro que la consecución de los dos Tour de Francia. En 2011 hubo un antes y un después, en concreto en la Vuelta Ciclista a España. Bradley Wiggins, tras varios años realizando buenos papeles en las grandes vueltas, aparecía como principal candidato a la victoria final. El transcurso de la misma dijo lo contrario y finalmente fue su compañero de equipo Chris Froome quien disputaría la victoria al local Juanjo Cobo. Finalmente, el hasta entonces desconocido ciclista británico se convertía en el gregario de lujo al servicio de Wiggins e incluso se empezó a plantear la posibilidad de que el keniata, aunque con pasaporte británico, pudiera disputarle el liderazgo a “Wiggo”. El año 2012 fue un hervidero de éxitos para Sir Bradley Wiggins. Con Chris Froome como principal apoyo en carrera, consiguió imponerse en Paris-Niza, Romandía y Dauphiné para llegar a vestir de amarillo en el podio de Paris. Su victoria fue incontestable aunque siempre quedará saber qué hubiera pasado si las órdenes de equipo no hubieran frenado a Froome en ciertos momentos de la carrera. El ciclismo británico no solo lograba su primera victoria en un Tour, sino que lograba un doblete con Wiggins como primero y Froome segundo.

Wiggins ganador del Tour 2012 (Foto de www.deportes.starmedia.com)

El aprendiz que superó al maestro

El año 2013 ha sido un año agridulce para el ciclismo británico. Desde un principio, la opción de Wiggins al Giro y Froome al Tour ha marcado la temporada de ambos. "Wiggo" llegaba a la cita italiana en baja forma y no lograba un buen ritmo de carrera. Dowsett y el equipo Sky, otorgaban la gloria a Gran Bretaña venciendo en la contrarreloj individual y en la crono por equipos (además de las victorias de Cavendish), pero Wiggins tenía que retirarse tras la primera semana de carrera y dejaba al país británico sin un hombre para la general. Pero se acercaba el Tour y Froome, al igual que había hecho su compatriota el año anterior, ganaba las carreras previas sin apenas oposición.

Y así se llegaba al Tour 2013. Froome, con la incansable ayuda de su gregario de lujo, Richie Porte, lograba una incontestable victoria final, con hasta tres victorias de prestigio. La consecución de estos dos Tour de Francia tuvieron la colaboración de diversos ciclistas británicos como Stannard, Thomas o Kennaugh, resaltando aún más la victoria de un país que ha llegado prácticamente huérfano de grandes ciclistas al siglo XXI pero que ha tenido una eclosión máxima a finales de los años 2000.

Froome se impuso en el Tour 2013 (Foto de es.eurosport.yahoo.com)

Por tanto, este repaso a la breve historia ciclista británica nos deja una conclusión, y es que un país sin apenas tradición ha logrado encaramarse de forma exitosa a la élite del ciclismo mundial. El triunfo del trabajo y la constancia y lo más importante: han cambiado la forma de hacer ciclismo y por ello, marcarán un nuevo ciclo como lo hicieron los franceses, españoles, alemanes, italianos y estadounidenses.

Fotos del cuerpo: Foto ciclismo del pasado en Gran Bretaña (vía www.historiasconhistoria.es); foto de Chris Boardman (www.cyclingweekly.co.uk)

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