Boasson-Hagen ya no engaña
Boasson-Hagen levanta los brazos en meta | Fuente: Tour de Omán

Edvald Boasson-Hagen nos ha engañado durante los últimos años. Su debut, sus inicios, sus primeros triunfos nos dejaban entrever un potente clasicómano de futuro, un hombre capaz de vencer en prácticamente cualquier escenario. Gante-Wevelgen, Eneco Tour, Dauphiné, Giro de Italia, Vatenfalls Classic, Tour de Francia... al sprint, con cotas, con adoquín... no parecía tener límites por aquellos inicios de década. Pero se estancó. Un año en blanco, 2014, otro con victorias poco prestigiosas, 2015. Pero salvó la temporada ganando la general en la Vuelta a Gran Bretaña y, desde ahí, vuelta hacia arriba.

Nos había engañado durante más de dos años pero ahora parece que vuelve a ser el que era. Ni Greg Van Avermaet, ni Canola, ni Brambilla, ni todo un velocista puro como Ciolek, el remate de noruego de Boasson-Hagen ha vuelto. Ya no engaña, vuelve a ser una realidad y lo ha vuelto a hacer venciendo en la quinta etapa del Tour de Omán, en un sprint reducido tras tres cotas consecutivas. Omán tiene color noruego.

Bousher Al Merat, triple paso de selección

Una jornada con un recorrido bonito tras la emocionante etapa reina. Primera parte, con salida en Yiti, plagada de cotas y repechos, entre ellos un doble paso puntuable por Al Jissah, que ya lo afrontaron los corredores días atrás. Tras un descanso activo de unos 70 kilómetros, siempre en falso llano ascendente, entrada en el circuito final. Triple paso por la subida a Bousher Al Amerat, explosiva como todas las que hay en el golfo árabe. Para acabar, descenso y llegada en llano, eso sí, seleccionada por las cotas. La meta, en el Ministerio de Turismo de Omán tras casi 120 kilómetros.

No hubo problemas a la hora de conformar la escapada. Una subida de salida provocó el ataque de Jacques van Rensburg (Dimension Data), Hugo Houle (AG2R La Mondiale) y Pieter Weening (Team Rompoot). Tres cicloistas todoterreno, destacando el holandés, de amplia experiencia. El pelotón, conforme con la escapada, no aumentó su marcha. Casi tres minutos con solo veinte kilómetros recorridos.

Los fugados alcanzaron su renta máxima muy pronto, con poco más de treinta kilómetros recorridos. Por encima de los seis minutos. Solo Lampre parecía querer dar algo más por detrás pero, viendo lo corta y explosiva de la etapa, Astana quiso evitar problemas y se unió a la persecución. Ritmo de control que tampoco reducía la renta de los de cabeza en exceso.

La carrera, a ritmo firme

Llegaron los tres escapados con cinco minutos de margen al circuito final. Tres subidas por delante en unos 50 kilómetros. Van Rensburg se erigió como el más fuerte en las cimas mientras que Houle era el más débil. Tanto que el canadiense se quedaba descolgado en el descenso de la primera ascensión. Por detrás, Astana subía el ritmo y el pelotón se iba seleccionando. Querían evitar los ataques aunque no pudieron con el empeño de Daniel Oss (BMC Racing Team) y Bob Jungels (Etixx-Quick Step). Saltaron del grupo y conectaron enseguida con Houle.

Ya en el descenso de la segunda ascensión, a unos 25 kilómetros para la meta, el trío intermedio perseguía a los de cabeza, que todavía tenían una renta por encima de los tres minutos. El ritmo era frenético en todos los sentidos pero el sudafricano y el holandés aguantaban bien.

El Tiburón no cede en 'su terreno'

Ya en la última ascensión, atacaba el segundo de la general, Romain Bardet (AG2R La Mondiale) intentando sorprender al líder. Pero era su terreno, el del siciliano, el del tiburón. Ya habían cogido al trío intermedio y el francés se animó a demarrar en la penúltima subida. Vincenzo Nibali (Astana Team) y George Bennett (LottoNL-Jumbo) reaccionaron sin problemas. No era una subida de demasiada longitud, complicado atacar y sacar mucha venaja. Era terreno de 'lo squalo', sin duda.

Por delante seguían Van Rensburg y Wenning, que coronaron la última ascensión mientras que los favoritos ya fueron absorbidos por un pelotón muy reducido. Con diez kilómetros para el final, finalizando el descenso de la última subida, Emmanuel Bunchmann (Bora-Argon 18) dejaba la renta en medio minuto. El ataque de Greg Van Avermaet (BMC Racing Team) y Daniel Martin (Etixx-Quick Step), ansiosos por ganar, acabó por reducir al máximo la brecha.

Noruego de oro

Sin nadie por delante, la llegada consistiría en un sprint reducido. Escasos velocistas puros habían aguantado. Solo Gerard Ciolek (Stölting Service Group) como sprinter. Terreno de rematadores. Y ahí Edvald Boasson-Hagen (Dimension Data) no está teniendo rival en Omán. Superó a Van Avermaet y Marco Canola (UnitedHealth Care), además de Simone Ponzi (CCC Sprandi Polkowice) y Gianluca Brambilla (Etixx-Quick Step). Doblete del noruego en Omán. Nibali aguantó sin problemas y solo tendrá que mantener los quince segundos de renta con Bardet en una etapa final más cómoda.

Y mañana...

Más cómoda pero no sencilla. 130 kilómetros entre The Wave Muscat y hasta el paseo marítimo de Matrah. Por el camino, dos cotas puntuables, Al Hamriyah y Al Jissah, dentro de la segunda parte de la etapa. Habrá un triple paso por meta previo al definitivo, con un duro repecho en donde los rematadores intentarán eliminar a los velocistas puros. Se prevé sprint en Matrah Corniche. Más abierto o más cerrado dependerá del desarrollo de la carrera.

Clasificación de la quinta etapa

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