Crítica de Gorrión Rojo: Vuelve el tándem Lawrence

La actriz Jennifer Lawrence vuelve a ponerse bajo las órdenes de Francis Lawrence en este filme entretenido y desigual a partes iguales.

Crítica de Gorrión Rojo: Vuelve el tándem Lawrence
Foto: filmaffinity.com

Los filmes que combinan thriller con espionaje son cada vez más frecuentes en la actualidad. Además, si la protagonista es una mujer, tiene más posibilidades de triunfar en el mercado.

Después de la correcta y muy reciente “Atómica”, nos llega “Gorrión Rojo”, que supone el rencuentro de los dos Lawrence después de “En llamas” y “Sinsajo”: Jennifer y Francis. La cinta cuenta la historia de Dominika Egorova, quien es reclutada contra su voluntad para ser un “gorrión”, una seductora adiestrada del servicio de seguridad ruso. Hallando su fuerza en un sistema que considera totalmente injusto, pronto se revela como uno de los activos más sólidos del programa.

Escuchado así, ¿no parece nada nuevo, verdad? Pues no, puesto que su factor sorpresa es nulo. Tiene una producción y unas imágenes espectaculares, con un reparto capitaneado por Jennifer Lawrence, Joel Edgerton, Jeremy Irons y Charlotte Rampling. Sin embargo, con “Gorrión rojo” pasa lo que ocurrió con “Agua para elefantes”, largometraje también dirigido por Francis Lawrence: ambos son trabajos correctos y con un reparto de lujo pero cuentan una historia muy poco novedosa cuyo factor sorpresa es nulo y puede caer en lo aburrido.

“Gorrión rojo” es una película bastante aceptable que se puede ver sin problema, puesto que calidad tiene. El problema es que ya hay muchos filmes de espionaje (y de espionaje ruso más), por lo que antes de rodar una cinta de esta temática debes asegurarte de proporcionar un argumento más complejo y que no suene algo que ya se ha visto infinidad de veces. Además, la sombra de “Atómica”, largometraje de mayor calidad protagonizado por Charlize Theron, hace que no se pueda evitar entrar en comparación.

Valoración: 3/5

Lo mejor: Las imágenes y la banda sonora, que sabe muy bien poner en tensión al espectador

Lo peor: Parece un remake mal entendido de Atómica