Crítica de Blade Runner 2049: la espera ha terminado

Denis Villeneuve hace una de las secuelas más esperadas y a la vez más arriesgadas de la historia del cine, y logra mantener el nivel de su antecesora

Crítica de Blade Runner 2049: la espera ha terminado
Foto: ecartelera.com

No es un sueño, por fin ha llegado. Si hace unos años nos hubieran dicho que iban a hacer una secuela de Blade Runner, seguro que hubiéramos dicho que estaba loco o que aquello no era posible, ya que el filme de Ridley Scott es uno de esos en los que una continuación es absolutamente impensable.

Denis Villeneuve se ha convertido en uno de los directores contemporáneos más talentosos y, después de demostrar que el terreno de la ciencia ficción se le da bastante bien con “La Llegada”, ha puesto toda la carne en el asador para presentarnos una de las secuelas más complicadas de la historia del cine.
 
Villeneuve sabe que se juega mucho en esta secuela. Si gusta, tiene un puesto seguro como director de moda en Hollywood durante muchos años pero, si recibe críticas negativas o es considerada inferior a la original, su carrera como director de superproducciones llegaría a su fin y volvería a sus orígenes indies (de él es la magnífica “Incendies”, su primer largometraje).

Blade Runner 2049 no consigue superar a la original, puesto que eso era muy difícil, pero tampoco se queda nada atrás. Villeneuve nos trae una obra que respeta totalmente a la original, con una historia igual de compleja y de cuidada. 

El director sabe aprovechar muy bien los avances que ha tenido la tecnología en 35 años para que el espectador se vea inmerso en un mundo colorido pero a la vez oscuro, en un viaje con escenas impactantes y con nuevos personajes que funcionan a la perfección.

La secuela funciona porque, aunque bebe de la original, no es una copia de ella ni una especie de tributo para recordar lo buena que era su primera parte (véase Trainspotting 2). Villeneuve vuelve a demostrar que la ciencia ficción es un género que domina a la perfección y que no hay nada que se le resista, convirtiéndose en una pieza imprescindible del cine contemporáneo.


Valoración: 4/5

Lo mejor: pese a tratarse de una secuela, su idea es muy original y tiene aroma de producto novedoso.

Lo peor: que los fans acérrimos de la primera parte se nieguen a admitir que la historia continúa.