Crítica de Geostorm

Pese a su inexistente guion, el filme es bastante entretenido y supera con creces al resto de filmes sobre catástrofes

Crítica de Geostorm
Foto: Fotogramas.es

El cine de catástrofes es un recurso demasiado explotado en el mundo audiovisual. Hay muchos que consideran que este género es un desastre y no piensan que sea cine como tal. Con un argumento que puede recordar un poco a la fallida "2012" (2009), "Geostorm", dirigida por Dean Devlin consigue que, a pesar de ser algo muy visto, sea bastante entretenida.

La cinta cuenta la historia de que, cuando el control de los satélites se encuentra en mal funcionamiento, un ingeniero de comunicaciones trabajará con su hermano, con el que lleva años sin hablar, para salvar el mundo de una tormenta enorme. Puede parecer un cliché demasiado explotado pero lo novedoso es que, mientras ocurre todo este lío, se está tramando una conspiración para matar al presidente de los Estados Unidos.

El filme es bastante entretenido, y lo cierto es que no es nada predecible. Los que son fans de este género adorarán la película y, quienes son más reacios, simplemente la disfrutarán y le servirá para eliminar ciertos prejuicios. Otra de las razones por las que "Geostorm" funciona es gracias a su heterogéneo y espléndido reparto, encabezado por Gerard Butler, Abbie Cornish y Jim Sturgess. Los actores se meten de lleno en la obra y logran darle un toque dramático.

Pese a su derroche de efectos especiales, en algunas ocasiones muy exagerados, "Geostorm" se convierte en una de los mejores largometrajes de catástrofes que se han hecho nunca puesto que, además de entretener, nos aporta una historia más novedosa de la que nos tienen acostumbrados y que nos mantendrá en tensión en todo momento. Puede que simplemente sea porque este 2017 nos está ofreciendo muchos títulos cinematográficos olvidables, pero lo cierto es que la cinta, aunque no se pueda considerar de calidad, cumple de sobra sus objetivos.

 

Valoración: 3/5

Lo mejor: Es uno de los mejores filmes de catástrofes que se han hecho nunca

Lo peor: Que no se le pueda pedir mucho más