Fabio Quartararo
Fabio Quartararo
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Motorsports

Fabio Quartararo

1999 Niza


Nos centramos en la figura de Fabio Quartararo, un jovencísimo piloto que nació el 20 de abril de 1999 en la ciudad de Niza, en suelo francés. “El Diablo”, apodo con el que él mismo se autodenomina, comenzó sus andaduras a muy temprana edad: con sólo cuatro añitos se dio cuenta de que su vida iba a estar ligada al mundo de las dos ruedas, pues como es normal, a esa edad sus amigos soñaban con ser futbolistas, médicos o astronautas, pero él siempre había soñado ser piloto profesional y batirse en duelo con los que por el momento eran sus ídolos, como Valentino Rossi y, más adelante, Marc Márquez… con su gran esfuerzo, ese sueño se hizo realidad, aunque vamos a ver cómo lo consiguió. 

Primeros pasos

Los años pasaron, y la familia de Fabio pensó que lo mejor para el futuro de la joven promesa sería trasladarse a España, cosa que hicieron para construir así sus inicios como piloto profesional: el primer paso fue la Copa Promovelocidad, realizada por el Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), donde el galo se hizo con tres títulos, uno por cada categoría que disputó: el de 50cc a la edad de tan sólo 8 años, el de 70cc en 2009 y el de 80cc en el año 2011, que le sirvió de trampolín para disputar un año después el Mediterráneo pre-Moto3, donde también salió victorioso. 

Como vemos, Fabio tuvo una infancia llena de triunfos, algo que llamó mucho la atención y que hizo que se fijaran en él para dar el siguiente salto, que no era otro que el CEV Repsol, a la edad de 13 años. 

El de Niza sabía que este era el paso decisivo, ya que muchos de sus predecesores habían pasado por este campeonato, considerado como uno de los principales en generar jóvenes promesas que posteriormente pasarían al mundial de motociclismo, de ahí que año tras año llegasen gran cantidad de pilotos del extranjero. El paso esencial estaba en el CEV; la diferencia entre conseguir su mayor sueño, tal y como sucedió con los hermanos Márquez o Maverick Viñales entre otros tantos o, por el contrario, ser olvidado para siempre, algo que ha sucedido con aquellos pilotos que no lograron destacar entre la multitud. 

Fabio pese a tener únicamente 13 años en esa época, sabía muy bien qué es lo que quería: era un niño, un casi adolescente que tuvo que crecer demasiado rápido para alcanzar sus sueños: lo tuvo bien claro y dio todo de sí para convertirse en campeón ese mismo año en la categoría de Moto3 en el equipo Wild Wolf Racing, siendo el primer piloto no español tras Bradl en 2007 en obtener este título y, por si fuera poco, consiguió ser el piloto más joven en ganar dicha categoría; pues Fabio sólo tenía 14 años y 218 días, desbancando al anterior dueño de tal mención: Aleix Espargaró

Quartararo destacó tanto ese año que fueron bastantes los ojos que se fijaron en él en el mundial de motociclismo pero, lamentablemente, aún era demasiado joven para dar ese salto ya que años antes se había impuesto la ley de que la edad mínima de competición en el mundial era de 16 años. Todo ello hizo que el joven francés volviera a disputar un año más en el CEV, esta vez en el Estrella Galicia 0,0 Junior Team, dirigido por un profesional de la talla de Emilio Alzamora, unión que acabó en una maravillosa victoria y posterior paso a la categoría inferior del campeonato de motociclismo: Moto3, consiguiendo así el ansiado objetivo de ese niño de cuatro años que soñaba con ser piloto profesional. 

El gran salto

La llegada a esta categoría fue más que ansiada por él, haciéndolo de la mano del Estrella Galicia 0,0 Team, aunque los resultados no fueron los más esperados por el joven: Fabio obtuvo dos podios, pero ello se vio empañado por los resultados tan dispares, consiguiendo finalizar esa temporada el 10º clasificado, repitiendo categoría el año siguiente, pero cambiando de equipo y estrechando lazos con KTM en el Leopard Racing, aunque el resultado fue peor que el anterior, pues lamentablemente no obtuvo ningún podio y acabó en 17º posición, algo que para él no estaba bien: los resultados no acababan de llegar, y un cambio de aires era lo que más necesitaba en aquel momento, algo que se produjo cuando en 2017 subió de categoría, quedándose a un sólo peldaño de su ansiado objetivo: la categoría reina.

Sueño cumplido

En su primer año en Moto2 con el Pons HP40 no consiguió ningún podio, pero como se suele decir, tras la tormenta llega la calma, y esa calma llegó un año después y en la misma categoría, donde consiguió su primera victoria mundialista en el Speed Up Racing, hecho que le hizo brillar con luz propia para ser fichado por el Petronas Yamaha SRT de MotoGP, en el cual disputó en la temporada anterior dejando a todos boquiabiertos, pues hasta el momento ha sido su mejor temporada mundialista acabando en quinta posición y obteniendo un total de 7 podios, nada mal para un “rookie”, además de añadir 6 poles a su casillero, siendo el piloto más joven en obtener una de ellas en la categoría reina, arrebatándole así la corona al mayor de los Márquez, al que mira con gran admiración pese a ser uno de sus mayores rivales. 

Como vemos, Fabio no ha destacado única y exclusivamente por sus resultados, sino que tiene algo más que llama la atención en el mundo de las dos ruedas: constancia, trabajo duro, esfuerzo y sacrificio; algo que, sin duda, está muy por encima de las demás cosas y así él lo ha demostrado. 

Tras esa primera temporada en la categoría reina en la que calló a todas esas personas que decían que no estaba preparado para ese brutal cambio (pues fue la víctima de multitud de críticas ante su decisión de subir de categoría sin tener ningún mundial bajo su brazo), el piloto sorprendió firmando el contrato mediante el cual, para las dos próximas temporadas (2021 y 2022) formará parte del equipo Yamaha oficial, siendo, por lo tanto, el sucesor del gran Valentino Rossi. 

Sin duda, podemos hablar de una carrera llena de lucha por alcanzar un sueño, de madurez obligada que inclusive le ha hecho necesitar ayuda profesional, sobre todo, en la última temporada disputada: la primera en la categoría de MotoGP donde todo le quedaba grande.

Son muchos los que dicen de él que es el “Nuevo Márquez” por ser un piloto tan joven lleno de energía y ganas de luchar por sus objetivos. Las comparaciones son odiosas, pero él las agradece como el que más, ya que depositan en él las esperanzas de verlo convertido en campeón mundial, algo que estamos seguros que conseguirá no muy tarde, pues estamos ante el futuro del motociclismo: nuevas generaciones que luchan por abrirse camino entre los más míticos de este deporte y Fabio, siempre apegado a su dorsal número 20 como signo identificativo, seguirá luchando por ello, siendo uno de los pilotos más especiales que ha dado el motociclismo de los últimos tiempos, pues verlo pilotar transmite paz, tranquilidad y mucho esfuerzo, pero sin dejar a un lado su esencia: un joven bromista y amigable que pasea por el Paddock con una gran sonrisa.

Su biografía la seguirá escribiendo con sus ruedas como bolígrafos y el asfalto como el papel donde plasmar todas sus victorias, dando a ver el gran futuro prometedor que tiene por delante con tan sólo 21 años. 

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