Agustín Gainza Bikandi
Agustín Gainza Bikandi
Football Player
Soccer

Agustín Gainza Bikandi

1922 Basauri


Agustín Gainza Bikandi nació en Basauri (Vizcaya) el 28 de mayo de 1922 y falleció el 6 de enero de 1995. Legendario futbolista del Athletic Club que cuajó una carrea brillante en los años treinta, cuarenta y cincuenta. Considerado como uno de los mejores extremos izquierdos de aquella época y un emblema en el club. Tras su retirada dirigió a los leones durante tres campañas y se consolidó como uno de los históricos del club vasco. 

Unos comienzos a regañadientes

Una carrera larga, cuyo comienzo fue extraño, pues al joven Agustín no le gustaba el fútbol, al contrario que su hermano Miguel. En sus inicios, su posición era la de portero y a pesar de que algunos afirmasen que su destreza y habilidad bajo el arco le hubiese dado para hacer una gran carrera, el carril izquierdo le estaba esperando. Su apodo, Piru, le vino de un portero local que jugaba en el Basconia en aquella época. 

Aquella época de juventud que vivió Gainza estuvo marcada por el conflicto civil desarrollado en España entre 1936 y 1939 con el estallido de la guerra. Este hecho provocó que la liga se paralizase entre esos años. Todo ello acarreo la perdida de innumerables jugadores que emigraron a otras zonas del planeta. Asimismo, en los últimos coletazos del conflicto el Athletic intentó reclutar a jóvenes futbolistas vascos para conformar una plantilla en la que Agustín coincidió con Gorostiza o Panizo.

En sus primeros años le toco vivir bajo la sombra de Guillermo Gorostiza, del cual cogió el relevo cuando este fichó por el Valencia en el verano de 1940.

El nacimiento de una estrella

Rápido, listo y extremadamente habilidoso, esas eran las cualidades que mejor definían la figura de Piru Gainza. Inalcanzable por la banda, desquiciaba a sus rivales con sus fintas y regates eléctricos, que le permitía salir tanto por banda como por zonas interiores para sacar a relucir su gran disparo. Tal era su destreza que le ayudaba a llegar a la línea de fondo con el suficiente tiempo para hacer centros templados al pie o a la cabeza de Zarra, su socio.

Desde su debut en Primera aquel 13 de octubre de 1940 frente al Hércules, “Piru” fue cogiendo galones hasta convertirse en uno de los jugadores más emblemáticos de la parroquia rojiblanca. Razones de peso, pues a sus 494 partidos como león y 152 goles se le conoce por ser el jugador que más temporadas ha permanecido en el club con la escandalosa cifra de 21 temporadas. Dos décadas de clases magistrales para el público de San Mamés, cuyos contenidos pueden ser los más extraordinarios hasta la fecha.

Entre su gran compendio de actuaciones, recordamos aquella ocasión en la que completó una de las mayores proezas del fútbol español, marcando ocho goles al Celta de Vigo en un partido de copa que se disputó en San Mamés. El partido se celebró en 1947 y el resultado fue de 12 goles a 1 a favor de los rojiblancos.

Un talento descomunal, cuyo trabajo en el terreno de juego, ayudo a que el Athletic de aquella época se hiciese con 2 ligas, 7 Copas de España, una Copa Eva Duarte y un Campeonato Regional. Un palmarés que le reconoce como el jugador que más Copas del Rey ha conseguido. Precisamente, su última adquisición la consiguió en el famoso estadio de Chamartín ante el Real Madrid de Alfredo Di Stéfano el 29 de junio de 1958. Los “once aldeanos” se impusieron en el feudo blanco por cero goles a dos y Piru Gainza terminó levantado a hombros portando el trofeo de campeón. Aquel partido tuvo una curiosa intrahistoria, pues el Athletic pretendía jugar en un campo distinto que no fuese Chamartín. Ante las dificultades para llegar a un acuerdo entre directivas y federación, Piru alzó la voz, pues el creía conveniente jugar en el estadio del rival. Dicho y hecho. Gainza demostró su trascendencia en la institución y su personalidad y un liderazgo moral más allá del terreno de juego.

Una carrera exitosa que le ha coronado como un símbolo rojiblanco. Sus hazañas le permitieron entrar en el selecto club de la “triple G” junto con Gorostiza y Gento. Así les bautizaron los aficionados a estos asombrosos jugadores que portaban el 11 a sus espaldas y cuya habilidad hacia temblar a las defensas rivales.

Miembro de la segunda delantera histórica del club

A la nostalgia por la perdida de grandes jugadores como Lafuente, Gorostiza, Bata,, Chirri o Iragorri se unió la esperanza por un nuevo brote. Tras la guerra civil el club consiguió reunir un elenco de grandes peloteros y la casualidad quiso que se juntasen cinco genios del esférico. Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza hicieron las delicias de los seguidores vizcaínos y se convirtieron en una de las delanteras mas productivas del fútbol nacional. Compartieron vestuario durante 9 temporadas en las que consiguieron dos títulos coperos (1944-45 / 1949-50). Esta mítica delantera rojiblanca combinaba la exquisita técnica de Panizo en la medular, la calidad en los costados de Iriondo y el propio Gainza y el empuje de Venancio y Zarra.

Su papel en la selección

Tras cinco temporadas en el primer equipo rojiblanco fue incluido en su primera cita con la selección. Concretamente, el 11 de marzo de 1945 debutó con el combinado nacional frente a Portugal. A partir de entonces fue un habitual de la selección llegando a disputar 33 partidos anotando en 10 ocasiones.

En una de sus actuaciones más brillantes en el estadio Dalymunt Park (estadio del Bohemian FC, irlandés) de Irlanda fue apodado como el “Gamo de Dublín” por un periodista madrileño. Además, disputó el mundial de 1950 que se disputó en Brasil junto a sus compañeros de equipo Panizo, Zarra y Nando. Dicha competición será recordada por el pase de la “furia roja”, conocida de ese modo, a semifinales tras derrotar a la poderosa Inglaterra. Curiosamente, el gol que derrotó a los ingleses fue obra de Gainza y Zarra y por ese orden, como de costumbre. De las botas de Piru nació en centro que Telmo se encargó de rematar a la red y se convirtió en uno de los tantos mas recordados por el propio jugador.

Lecciones desde el banquillo

Tras 21 temporadas en la disciplina rojiblanca y a sus 38 años, Piru decidió dar un paso a un lado y confirmar su retirada. Al cabo de seis años, el maestro Gainza tomó los mandos del equipo en la temporada 1965-66. En aquella plantilla había figuras como Koldo Aguirre, Fidel Uriarte, José Ángel Iribar y un jovencísimo Txetxu Rojo. Precisamente, Rojo, quien fuese el sustituto de Piru en el ala izquierda de San Mamés debutó de la mano de su antecesor, Gainza en 1965.

Agustín estuvo al frente del banquillo de los leones desde 1965 hasta 1968, en un total de 129 partidos, donde el éxito no le acompaño de igual manera que lo hizo como jugador, pues alcanzó dos subcampeonatos coperos tras caer derrotado ante Zaragoza y Valencia. Por otra parte, en la década de los 80 formó parte del equipo técnico de Javier Clemente, cuyo papel fue fundamental para conseguir dos Ligas, una Supercopa y una Copa del Rey.

 

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