Real Oviedo
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El Real Oviedo Club de Fútbol fue fundado el 26 de marzo 1926 gracias a la fusión del Real Stadium Club Ovetense y el Real Club Deportivo Oviedo. 

Actualmente se encuentra en la Segunda División de La Liga Profesional de Fútbol, más conocida como La Liga 1|2|3, de la cual es uno de los clubes más laureados de la historia de la competición, al haber sido coronado campeón en cinco ocasiones diferentes. También es una de las entidades más representativas de la Primera División, habiéndola disputado un total de 38 temporadas, algo que le coloca en el puesto número 17 en clasificación histórica. Su mejor resultado fue el tercer puesto en La Liga Santander en tres campañas diferentes, además de una aparición en la Copa de la UEFA, actual Europa League, en una ronda en la que perdieron ante el Génova italiano.

Su uniforme se trata de una camiseta y medias azules, mientras que el pantalón es de color blanco. El azul es distintivo de la ciudad, por lo que es el color característico tanto de la equipación como del estadio, el Estadio Municipal Carlos Tartiere, construido en el año 2000 y con capacidad para 30.500 espectadores, y que coge el nombre de su primer presidente, el cual además se le conoce como Nuevo Carlos Tartiere, al sustituir al anterior estadio, localizado cerca del actual.

Creación y debut del Real Oviedo

Recogido en acta el 26 de abril de 1926, la fusión entre el Real Stadium Club Ovetense y el Real Club Deportivo Oviedo se produjo el 26 de marzo de 1926, y en el acta fundacional se estableció el uniforme que vestiría el equipo desde aquel entonces, como el escudo que luciría el equipo, en el que debería figurar la cruz de los ángeles y adoptaría la corona real que los predecesores también poseían. Además, el acta también recogía quién sería el presidente, Carlos Tartiere, de una familia de la aristocracia ovetense de la época. 

El primer encuentro que disputó el denominado (Sociedad Deportiva) Real Oviedo Foot-ball Club fue ante el Arenas de Guecho en el Estadio Vetusta, situado en el barrio de Fozaneldi, y que se saldó con victoria del conjunto vasco, uno de los más fuertes de la época, por 4 goles a 6. Al día siguiente, ambos clubes volvieron a enfrentarse, pero el resultado fue de 2-1 para los ovetenses, marcando así la primera victoria en la historia de la entidad carbayona. 

En el año 1929, la Real Federación Española de Fútbol fundó el Campeonato de Liga, en la que participarían los equipos campeones y finalistas de Copa del Rey, mientras que la última plaza era reservada para jugar una eliminatoria entre los campeones regionales, la cual terminó perdiendo el Real Oviedo, por lo que su andadura comenzó en la Segunda División. 

Tras algunas temporadas algo decepcionantes, el Real Oviedo confeccionó una gran plantilla, comandada por la que sería conocida como la Delantera Eléctrica, y que tenía en Isidro Lángara su máximo exponente, lo cual, en la temporada 1931-32 significó el ascenso a la Primera División siendo el segundo clasificado y el equipo más goleador y menos goleado de la categoría. 

El Real Oviedo se estrena en Primera

Después del ascenso, el Real Oviedo perdió a su entrenador Tonijuán, que renunció al puesto por no creerse capacitado para dirigir al club en esa categoría, y a un componente de la punta de ataque, Galé, por estudios. Sin embargo, el club fichó a Emilín y especialmente a Herrerita, el cual además se convirtió en el segundo fichaje más caro de la historia hasta aquel momento, por la cifra de 30.000 pesetas. Su debut se produjo ante el Fútbol Club Barcelona, y a pesar de que el conjunto catalán comenzó mandando 1-3 en el marcador, al descanso se llegó con empate a 3 goles. En la segunda mitad, la conocida como la Segunda Delantera Eléctrica exhibió todo su poder, dejando el marcador en un contundente 7-3 para los carbayones, siendo este el mejor estreno en la historia de Primera División para un recién ascendido.

Deambulando entre Primera y Segunda

Los momentos más oscuros hasta la fecha llegaron por culpa de la Guerra Civil Española, algo que el Real Oviedo sufrió con creces. Uno de sus delanteros, Casuco, falleció a causa de la guerra e Isidro Lángara se había exiliado. Además, el Estadio de Buenavista, actual feudo carbayón, estaba en ruinas al haberse cavado trincheras en él, las cuales fueron bombardeadas causando la destrucción del estadio, por lo que el club pidió a la federación no disputar la primera campaña tras la guerra y ceder a sus jugadores a otros equipos. Su vuelta no fue mejor, y en la siguiente temporada tuvieron que jugar la promoción para no descender a Segunda División, algo que evitaron al vencer al Sabadell por 3-1.  

En los años posteriores a la guerra, el Real Oviedo recuperó sensaciones tras las malas temporadas por el conflicto bélico, y conformó su tercera delantera eléctrica, formada por Antón, Goyín, Herrerita, Echebarría y Emilín, contando también con la aportación de Isidro Lángara, quien se retiró en la capital asturiana. A partir del año 1944, se dieron durante dos temporadas seguidas, las que son consideradas las mejores campañas de la historia del club carbayón, manteniéndose siempre entre los seis primeros puestos de La Liga, encadenando algunas semanas como líderes de la competición. Sin embargo, tras esa época de luz, llegó el declive, coincidiendo con el bajón físico de gran parte de la plantilla, y en la temporada 1949/1950, el club descendió a Segunda División tras perder en la promoción ante el Real Murcia por 2-0. Además, todo se juntó con el fallecimiento del presidente Carlos Tartiere. 

Durante la siguiente década, el club entró en la fase en la que se le denomina equipo ascensor, ya que comenzaron a ascender y descender de categoría, hasta que en 1959 lograron llegar a Primera División y lograr permanecer en ella durante varios años. En esos años destaca la temporada 1962/1963, cuando se consigue la tercera posición en liga con un presupuesto mucho menor con respecto al resto de combinados. Sin embargo, tras la venta de algunos jugadores claves, el Real Oviedo volvió a perder la categoría en el año 1965. 

A partir de ese descenso, el club carbayón vivió unos momentos complicados, llegando a jugar promoción por no descender ante el C.F. Palencia, aunque en esta ocasión los azules lograron mantener la categoría, y al año siguiente quedar campeones de Segunda División y ascender a Primera. En el 1973, el delantero Marianín se hizo con el famoso trofeo pichichi, cuarta vez en la historia del club, pero segunda persona en lograrlo tras Lángara, pero a la temporada siguiente, se volvería a dar el descenso. Tras unas decepcionantes campañas en Segunda, el Real Oviedo pisa por primera vez la Segunda División B, recuperando la categoría al año siguiente aunque con mucho sufrimiento.

Tras esos años de debacle deportiva, en el año 1987 se fichó de nuevo como entrenador a Vicente Miera, artífice del último ascenso azul a Primera, además de conseguir incorporaciones de alto nivel, especialmente el delantero Carlos, cedido por el F.C. Barcelona. Esa plantilla llegó a quedar cuarto en Segunda División, disputando así promoción de ascenso ante el Mallorca, y ganando gracias al 2-1 del Tartiere y empate a 0 en las Islas Baleares, desatando una multitudinaria celebración en Oviedo y Asturias, con gente recibiendo a los jugadores desde el propio aeropuerto hasta la capital del Principado. 

Segunda época dorada

La temporada de debut del Real Oviedo en Primera fue muy positiva, logrando la permanencia con relativa tranquilidad, e imponerse en el derbi asturiano en el Carlos Tartiere por 1-0. En un partido ante el Atlético de Madrid, Carlos, que era suplente en el equipo madrileño, recibió una ovación en el Tartiere que le animó a fichar definitivamente por el Real Oviedo, convirtiéndose en pieza clave de los azules durante los siguientes años. También se logró la incorporación de jugadores extranjeros de calidad, como Janković, Lakatus, Jokanović y Prosinečki, además de contar con estabilidad en los banquillos de la mano de Javier Irureta y Radomir Antić. Gracias a Irureta, en la temporada 1990/91, el Real Oviedo se clasifica por primera y única vez en su historia para la Copa de la UEFA, perdiendo en la eliminatoria contra el Génova, pero creando una relación entre la ciudad asturiana y la italiana. Tras ese tropiezo en Europa, el conjunto carbayón venció al dream team del Barcelona por 1-2 en el Camp Nou. 

Tras la baja de Antić como entrenador del Real Oviedo, el club vive estabilidad en los banquillos que le hace sufrir por no descender, a pesar de siempre conseguir gran talento para el equipo como el caso de Onopko, Dubovsky, Paulo Bento, Dely Valdés o Esteban (éste salido de la cantera). Sin embargo, a pesar de lograr mantener la categoría durante varios años, en el 2000/2001, se desciende a Segunda, en parte provocado por la deuda adquirida al construir el nuevo Carlos Tartiere en el barrio de la Ería, aunque también motivado por la trágica muerte durante el verano de Dubovsky.

Los peores años de la historia del Real Oviedo

En 2001, el descenso del equipo asturiano llegó cargado de polémica, ya que en la última jornada, a pesar de que el Real Oviedo dependía de sí mismo para lograr la permanencia, se consumó el desastre después de perder por 4-2 ante el Mallorca y de que el Osasuna venciese a la Real Sociedad en un partido lleno de acusaciones por tongo. 

A partir de ese difícil momento, el Real Oviedo disputó dos temporadas en Segunda División, descendiendo en 2003 a Segunda B, con el añadido de la denuncia por parte de sus jugadores por impagos, lo que provocó el descenso administrativo a Tercera División. Debido a la lamentable gestión de sus dirigentes, el ayuntamiento de Oviedo consideró que la mejor opción era dejar morir al Real Oviedo, para refundar así el Astur C.F. y convertirlo en el Oviedo A.C.F., adoptando colores y con un escudo muy similar, intentando también ocupar el Carlos Tartiere. Sin embargo, y a pesar de que el Real Oviedo estaba al borde de la desaparición, la afición respaldó al club original, tachando al A.C.F. de engendro y provocando un gran enfrentamiento en la ciudad. Todo esto provocó que el Real Oviedo batiese el récord de abonados en Tercera División, con un total de 10.759. 

En la primera temporada en esa categoría, el club no consiguió ascender al perder en el playoff ante el Arteixo, pero al año siguiente sí que se consumó el ascenso. Desafortunadamente, en la 2006/07, tras dos años en Segunda B, la errática gestión del equipo por parte del consejo de administración, llegando a contar con hasta tres entrenadores diferentes, provocó el peor resultado en la historia del club y un nuevo descenso, ahora deportivo, a Tercera División. Durante esa temporada, además, se realizó una ampliación de capital con la que Alberto González se convirtió en máximo accionista del club azul. 

El resurgir del Real Oviedo

La temporada 2008/09 fue la última en la que el equipo carbayón estuvo en Tercera División, logrando el campeonato de su categoría con 103 puntos y el ascenso ante el R.C.D. Mallorca B. En ese encuentro, el Tartiere albergó el partido con mayor número de espectadores de la historia de la categoría, con 27.214, y en la vuelta en Mallorca, el ascenso se decidió por penaltis, encumbrando al portero Oinatz Aulestia como héroe al parar el sexto y definitivo lanzamiento. 

En la primera temporada en Segunda B, el Real Oviedo logró clasificarse para el playoff de ascenso a Segunda, pero el Pontevedra eliminó a los carbayones en un decepcionante partido en el feudo carbayón. A partir de ese momento, se encadenaron varias campañas con resultados similares, aunque sin conseguir disputar fases de ascenso, hasta que se llegó a la mayor crisis administrativa de la historia en noviembre de 2012. 

El dueño de la entidad, Alberto González, estaba citado a declarar por un caso de evasión de impuestos, y para evitar la condena, huyó a Sudamérica no sin antes llevarse el dinero de las arcas del club. Esta situación provocó una deuda con Hacienda de casi 2 millones de euros, que en caso de no ser abonada incurriría en causa de disolución. Durante noviembre de aquel fatídico año, se dio dos semanas al Real Oviedo para reunir el dinero, y en un movimiento inteligente, la directiva decidió vender acciones por valor de 10,75 €, permitiendo a cualquier persona comprar. Las colas en las oficinas fueron inimaginables, y se dieron estampas de niños rompiendo sus huchas en los mostradores para adquirir una acción. Además, la inestimable ayuda de ilustres canteranos como Santi Cazorla, Juan Mata o Michu, que pidieron a sus aficiones que aportasen dinero, junto a la del periodista británico Sid Lowe, hicieron que el mensaje #SOSRealOviedo traspasase fronteras, y gente de todos los países y con idiomas diferentes comenzó a invertir dinero en el club azul. 

El golpe de esperanza final llegó con una broma radiofónica pensada por los periodistas asturianos Paco González (director de Tiempo de Juego) y Marcos López, y llevada a cabo por el humorista Dani Martínez, quien, haciéndose pasar por Emilio Butragueño, antiguo jugador y trabajador del Real Madrid (equipo que había colaborado con el Real Oviedo en la compra de acciones), pidió a Arturo Elías la inversión de dinero en el club ovetense. El yerno de Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, ni conocía la ciudad, y para saber de la veracidad de la operación, pidió al menos 50.000 interacciones en su cuenta de Twitter personal, recibiendo más del doble. Este hecho sorprendió a Elías, quien decidió contárselo a su suegro, siendo finalmente Slim el que decidió comprar el Real Oviedo ya que su historia logró emocionarle.

A pesar de que durante las primeras temporadas de la mano del Grupo CARSO (propiedad de Carlos Slim) no se logró el ascenso, consiguiendo una única clasificación al playoff de ascenso y siendo eliminados por el Éibar, en la 2014/15 llegaría el ansiado regreso al fútbol profesional. En 2014, Arturo Elías decidió tomar las riendas del club, mandando a un gestor como Carmelo del Pozo a confeccionar la plantilla, fichando gente contrastada y de calidad, como fue el caso de Miguel Linares, Héctor Font, David Generelo o Borja Valle, además de la inclusión de un entrenador que significaría mucho para Oviedo, el argentino Sergio Egea. Linares quedó pichichi de la categoría, logrando la impresionante cifra de 33 goles, mientras que los demás tuvieron papeles importantes en el equipo. El playoff de ascenso se disputó ante el Cádiz C.F., y a pesar del gran ambiente del Tartiere en la ida, fue el equipo gaditano el que se adelantó. Afortunadamente, el gran héroe del oviedismo en los últimos años, Diego Cervero, anotó un gran cabezazo a minutos del final que igualaba el marcador. Con la eliminatoria en contra, el Real Oviedo salió al Ramón de Carranza convencido de sus opciones de éxito, y un cabezazo de David Fernández tras un saque de esquina de Néstor Susaeta, le valió a los azules para lograr el ascenso.

Estabilidad en Segunda División

La temporada de debut en Segunda fue muy positiva para el Real Oviedo, con una afición que adoraba a gran parte de sus futbolistas, aunque especialmente a su entrenador Sergio Egea. Todo comenzó con una fortuita lesión de David Generelo que le obligó a retirarse del fútbol, recibiendo una gran ovación en el Tartiere. Los resultados fueron muy positivos, hasta que en marzo se llega a un partido clave en Mallorca. Tras una polémica derrota, se vino una noche para el olvido en el Real Oviedo, con jugadores y entrenador enfrentados, lo que terminó provocando la dimisión de Egea por motivos personales, sustituido por David Generelo, que hacía bien poco se había hecho con el título de entrenador. El argentino dejó el Real Oviedo tercero en la clasificación, y en poco más de dos meses, Generelo provocó que los azules se salieran del playoff, dejando a la afición sin posibilidad de vivir una nueva fiesta en el Tartiere, y provocando su despido como entrenador. 

En verano, el club apostó otra vez por un preparador inexperto, aunque de un caché mucho mayor, y se fijaron en la figura de Fernando Hierro, quien había estado un tiempo bajo las órdenes de Carlo Ancelotti como segundo entrenador en el Real Madrid. Además, se logró el regreso de Michu, uno de los estandartes del oviedismo que nunca debutó en la Liga de Fútbol Profesional con los carbayones. Tras una temporada complicada, el equipo dio muy malas sensaciones en el tramo final, teniendo que recurrir a un milagro imposible para entrar en playoff que no se dio, y con la polémica de no dejar a Esteban jugar un solo minuto y convertirse en el jugador más longevo en jugar en LaLiga. 

En verano, se decidió que Hierro no siguiese ejerciendo de primer entrenador, apostando por alguien mucho más temperamental como Juan Antonio Anquela. La política de fichajes no fue adecuada, y muchos de los hombres que llegaron de fuera de España no rindieron a buen nivel, siendo únicamente los nacionales los que terminaron quedándose en la plantilla. Sin embargo, el equipo azul volvió a tener opciones de entrar en el playoff de ascenso a Primera, aunque se quedaron fuera por un solo gol, al tener los mismos puntos que el Numancia pero peor diferencia de goles, y que el equipo de Soria no recibiese ese tanto de la Cultural que hubiera impulsado al Oviedo a la promoción. El gran momento para la afición llegó con la victoria en el primer derbi asturiano en el Tartiere en 15 años por 2-1.

Finalmente, el club apostó por la continuación de Anquela como entrenador, pero la temporada 2018/19 no empezó de buena forma, con un empate a 1 ante el ascendido Extremadura y una derrota por 0-4 ante el Zaragoza en la tercera jornada de liga. Tras unos meses convulsos, con una afición cansada del estilo del jienense al no dar confianza al sistema de dos delanteros, el club anunció su despido después de un lamentable empate ante el Córdoba por 3-3, fichando nuevamente a Sergio Egea como entrenador del Real Oviedo, con el que buscan el ansiado ascenso a LaLiga Santander.