Al Masry - Al Ahly: la tragedia de Port Said

“Ha habido opciones de poder suspender este partido hasta en cinco ocasiones”. Eran palabras de Óscar Elizondo, integrante argentino del cuerpo técnico de Al Ahly. El ambiente previo al encuentro entre Al Masry y Al Ahly vivía sus días más críticos. La Federación no ha estimado oportuno la suspensión de un encuentro que llegaba en uno de los peores momentos posibles, con un telón de fondo político insostenible entre dos ideologías bien diferenciadas y con un trasfondo de actuaciones policiales que han mantenido sus más y sus menos en el último mes con la afición de Al Ahly. “Hemos descubierto que la revolución de los ultras es una muy buena herramienta de movilización política y estamos dispuestos a a asumir ese papel porque estamos dispuestos a asumir la lucha”, reconoce Shalaby, un ultra de Al Ahly.

“Hemos descubierto que la revolución de los ultras es una muy buena herramienta de movilización política"

A pocas horas del inicio del Valencia – Barcelona de la Copa del Rey, un suceso lejos de España llamaba la atención y desviaba las miradas. A más de 4.000 kilómetros de distancia, El Cairo se situaba como el epicentro de la actualidad deportiva por un trágico suceso en el noroeste de Egipto, en Port Said. “Las fuerzas de seguridad no nos han protegido”, relataba asustado Mohammed Aboutrika, jugador del Al Ahly y todo un referente de la selección de Egipto, atrincherado en el vestuario, a puerta cerrada, junto a sus compañeros de equipo y numerosos aficionados de los ‘Caballeros Rojos’, muchos de ellos embadurnados en sangre, otros tendidos inconscientes sobre el suelo y otros pocos exhalando los últimos suspiros de vida sobre un campo de fútbol.

“Esto es un completo caos”

Al Ahly se desplazaba a Port Said, estadio de Al Masry, club de la ciudad y con el que guarda especial rivalidad. Los antecedentes no eran del todo positivos, ya que en la última visita ambos equipos acabaron enfrentados por cuestiones sociales, ideológicas y deportivas. A punto de finalizar el encuentro, Al Masry saboreaba la victoria por 3-1 frente Al Ahly, lo que sería la primera derrota de los ‘Caballeros Rojos’. Instantes después del pitido final, los jugadores de Al Ahly tomaban el túnel de vestuarios a la carrera, mientras una marabunta de aficionados invadían el campo con piedras y bates en mano. Dos de ellos fueron alcanzados y golpeados por los hinchas, mientras que aficionados de Al Ahly aprovechaban la escapatoria para correr a resguardarse dentro del vestuario. Las fuerzas de seguridad, presentes sobre el campo, no podían hacer nada para parar la avalancha, a pesar de los 3.000 policías ubicados en Port Said. ¿No podían, o en cambio, no querían?

Los 3.000 policías ubicados en Port Said no detenían la avalancha. ¿No podían, o en cambio, no querían?

La pregunta surge tras conocerse el escenario actual que viven los ultras de los clubes en Egipto. “Esto no es fútbol, es una guerra y la gente se está muriendo. No hay seguridad ni ambulancias", se quejaba Aboutrika. “Me han golpeado, pero estoy bien. Esto es un completo caos”, señalaba el técnico portugués de Al Ahly, Manuel José. No es de extrañar si atendemos al panorama social que se vive. En ocasiones anteriores, la afición de Al Ahly se ha enfrentado en multitud de veces a las fuerzas de seguridad egipcias, especialmente en las protestas de los últimos meses que ha vivido la plaza Tahrir de El Cairo, núcleo de la revuelta anti-Mubarak.

Ahly TV mostró imágenes después del incidente donde se podía ver en pantalla dividida los enfrentamientos mientras la policía antidisturbios, engalanada con escudos antibalas y perfectamente equipados para tomar parte de la acción, asistían al evento de pie. Mientras Al Ahly inauguraba una morgue improvisada y mal preparada en su vestuario donde apilar cadáveres y sanar las lesiones de los heridos, los policías permanecían inmóviles bajo un túnel, sin asomo de respuesta. A su mismo tiempo, los radicales del Al Masry campaban a sus anchas sobre el verde del estadio, quemando zonas comunes del estadio, hiriendo de arma blanca a seguidores de Al Ahly e impidiendo que las pocas fuerzas sanitarias que asistían al encuentro pudieran ejercer digna y profesionalmente su oficio. Esta respuesta provocó la entrada del ejército egipcio y de las fuerzas aéreas para evacuar a los heridos y a los jugadores de Al Ahly, que fueron transportados afuera en helicóptero.

Al Ahly: modelo de la clase obrera y trabajadora

Oman Nader, miembro de los Ultras Ahlawy, no le sorprende la actuación policial en contra de Al Ahly. “Algunos de nuestros aficionados han sido secuestrados por la policía en varios partidos, sin embargo, nuestras actuaciones no se detendrán por esto. Somos revolucionarios”, apuntó hace escasa una semana (22 de enero) en Bikyamasr. En ONTV, un programa de la televisión egipcia, se abrió un debate en septiembre sobre si el movimiento ultra de Al Ahly se basa en apoyar a su equipo, o sin embargo, es una estratagema para provocar a la policía como ajuste de cuentas y de venganza contra estas autoridades por sus movimientos en las revueltas.

Al Ahly se ha constituido como el club de la clase media trabajadora de la ciudad de El Cairo, presente en las revoluciones en la conocida plaza de Tahrir y afín al movimiento de la Primavera Árabe que quiso deshacerse de Mubarak.

Al Ahly se ha constituido como el club de la clase media trabajadora de la ciudad de El Cairo y afín a la Primavera Árabe

El alzamiento de la revolución en enero de 2011 situó el plano deportivo como una nueva forma de expresión del descontento generalizado del pueblo. El fútbol se convirtió en un novedoso elemento de protesta, a través de cánticos y música. Los aficionados de Al Ahly tornaron sus melodías armoniosas y animosas a favor del equipo para transformarlas en himnos políticos, cantos a la libertad de expresión, en honor a las víctimas de la revolución y en contra del régimen de Mubarak. “Lo nuestro es la revolución, como el resto de los egipcios hacen, y en cualquier momento nos encontramos encantando de difundir nuestro mensaje a través de nuestros cánticos”, expresa Nader, ultra de Al Ahly.

No es la única forma de expresión que se ha podido ver durante el último año en Egipto en contra de Mubarak. El graffiti se ha extendido como otra forma de protesta y Al Ahly no ha dudado en hacer uso de ello, una práctica que poco a poco se ha ido extendiendo en la cultura deportiva. Los dos equipos más grandes de la ciudad de El Cairo, Al Ahly y Zamalek, son los pioneros que, a través de colores brillantes y llamativos, disfrazan las paredes de mensajes políticos. En lugar de ensalzar las virtudes de sus equipos, han ido construyendo grandes lienzos en honor a aquellos que murieron defendiendo la causa revolucionaria, enviando mensajes en contra del régimen instando a que la llama de la revolución permaneciese viva en los corazones de los egipcios.

Al Masry: defensor de los intereses nacionales egipcios

Nacido por una reunión de líderes de consejos estudiantiles durante las revueltas contra la colonización, Al Masry se constituye bajo el nombre de “Egipcio”, representando los valores nacionales del país. Su fundación se remonta a 1920, después de la revolución egipcia en 1919, con el objetivo de convertirse en la identidad nacional del pequeño pueblo ubicado al noroeste de El Cairo, Port Said.

En su escudo, se aprecia un águila verde que sostiene una bola verde sobre su cabeza, con dos alas y una cresta, cuyo significado se encuentra en el desafío y la fuerza. Los colores, al igual que su equipación, se reflejan en la bandera de Egipto después de la revolución de 1919, como símbolo identificativo de patriotismo.

Al Masry ha mostrado su apoyo incondicional al régimen de Mubarak en Egipto

Si Al Ahly se proclamaba como firme defensor de la Primavera Árabe, Al Masry ha mostrado su apoyo incondicional al régimen de Mubarak en Egipto. Esta tesis ha sido apuntada como uno de los principales motivos del trágico incidente. Sin embargo, no es el único. La situación política divide al pueblo Egipto en dos bandos, a pesar de no vivir su etapa más floreciente y de mayor caos.

Consecuencias de un balance de 73 muertos y mil heridos

Al término del partido y después de la actuación de las fuerzas militares del país egipcio, decenas de aficionados de Al Ahly salieron a las calles pidiendo justicia por los sucesos acontecidos. El lema era claro: exigir justicia por la actuación policial en Port Said.

“Abajo el consejo militar” o “no vamos a descansar hasta que se tomen represalias” eran los cánticos más comunes de los aficionados de Al Ahly en la calle, ante la ausencia de actuación de las fuerzas policías en el ámbito de la violencia.

Aboutrika y Bakarat han anunciado su retiro del fútbol profesional tras el incidente

El trágico suceso ha traído aciagas consecuencias. Una de ellas es la dimisión de forma voluntaria del presidente de Al Masry, Karem Ali, que ha comunicado que deja libre su puesto ante la Federación de Fútbol de Egipto. Por su parte, Aboutrika y Bakarat, jugadores de Al Ahly, no han podido aguantar la situación político-deportivo que atraviesa Egipto y han comunicado de carácter oficial su retirada del fútbol profesional tras lo vivido. “Esto no es fútbol, es una guerra y la gente se está muriendo. Es un día que no vamos a poder olvidar nunca en nuestras vidas”, comunicaba Aboutrika.

Karem Ali, presidente de Al Masry, ha dimitido voluntariamente

Los máximos mandatarios de la Liga de Egipto han tomado cartas en el asunto y han decidido suspender de carácter inmediato el progreso de la competición hasta nueva orden.

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