Copa Confederaciones 1997: el Brasil de "Ro-Ro" mató el sueño australiano
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Copa Confederaciones 1997: el Brasil de "Ro-Ro" mató el sueño australiano

La tercera edición del campeonato conllevó una serie de cambios que empezarían a dar forma a la actual Copa FIFA Confederaciones. 1997 fue el año en el que el máximo organismo del fútbol mundial dio oficialidad a un torneo con un claro favorito entre sus ocho participantes. Brasil, convertida en particular firmamento de una asombrosa constelación de estrellas, enamoró a propios extraños con su paseo hacia la gloria. Ni la sorprendente Australia de Terry Venables, que había logrado pararle los pies a la 'canarinha' en su primer cruce, ni la atrevida Uruguay, comandada en gran parte por juveniles del combinado sub-20 capaces de plantarse en semifinales, fueron suficiente para detener a la 'seleçao', que en volandas de Romario y Ronaldo se proclamaba campeona de la primera Copa FIFA Confederaciones como tal.

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Jessica Galera
Nacida por capricho del rey Fahd, la competición que había ostentado su mismo nombre en las dos primeras ediciones -Copa del Rey Fahd- pasaría a llamarse Copa FIFA Confederaciones en 1997, cuando el máximo organismo del fútbol mundial la reconoció como oficial. Ante este hecho, el torneo amplió por segunda edición consecutiva su número de participantes, elevándolo de seis a ocho, con su correspondiente semifinal y su final. Por primera vez en la corta historia de la competición, que data de 1992, participarían en ella los campeones de las seis Confederaciones del Fútbol Mundial: AFC, CAF, CONCACAF, CONMEBOL, OFC y la UEFA.
 
Como curiosidad cabe destacar que en ese mismo año se disputaría en Francia un torneo similar que, sin ser considerado parte de la Copa FIFA Confederaciones, sí serviría de cara a la preparación del Mundial de Francia 98 y que a la postre acabaría convirtiéndose en la base para el actual modelo de la propia Confederaciones; esta pasó de disputarse cada dos años a hacerlo cada cuatro, siempre en el año previo a la realización del Mundial y en la misma sede de este. El nombre de aquel torneo fue Tournoi de France y en él participaron tan solo cuatro países: Inglaterra, Brasil, Italia y Francia. Conformando un único grupo, todos debían enfrentarse a todos, resultando el primer clasificado como campeón de la competición. Este no fue otro que Inglaterra, si bien es cierto que el torneo acabaría siendo más recordado por el libre directo anotado por Roberto Carlos -la llamada 'bomba inteligente'- que por el propio campeonato en sí.
 
Selección PJ PG PE PP GF GC DG PTOS.
Inglaterra 3 2 0 1 3 1 2 6
Brasil 3 1 2 0 5 4 1 5
Francia 3 0 2 1 3 4 -1 2
Italia 3 0 2 1 5 7 -2 2
 
Regresando de nuevo a la Copa FIFA Confederaciones, la edición de 1997 se llevaría a cabo en Arabia Saudita entre el 12 y el 21 de julio del citado año. Los participantes serían: 
 
SELECCIÓN PARTICIPANTE TÍTULO CONQUISTADO
Brasil Campeón del Mundo en 1994
Australia Campeón de las Copa de las Naciones de la OFC 96
México Campeón de la Copa de Oro de la CONCACAF 96
Uruguay Campeón de la Copa América 95
República Checa Subcampeón de la Eurocopa del 96 (Alemania, la campeona, declinó acudir)
Emirato Árabes Unidos Subcampeón de la Copa de Asia 96
Sudáfrica Campeón de la Copa Africana de Naciones 96
Arábia Saudita Anfitrión, organizador y Campeón de la Copa de Ásia 96
 
La primera fase estuvo compuesta por dos grupos de cuatro equipos, de los que se clasificarían para las semifinales los dos primeros, cayendo eliminados los dos últimos de cada uno de ellos. Estos se dividieron de la siguiente manera: 
 
 
El campeonato se abría con uno de los partidos más esperados del mismo: la anfitriona, Arabia Saudita se veía las caras nada menos que con el Brasil de Romario, Ronaldo, Cafú, Duda, Roberto Carlos, Dunga o Denilson, entre otros, el 12 de diciembre en el estadio del Rey Fahd. Aquel encuentro ya marcaría lo que sería el camino de la 'canarinha', con la que las expectativas, como siempre, estaban al máximo. No decepcionaron los hombres de Mario Lobo Zagallo, que con su habitual planteamiento ofensivo, un 4-4-2 en el que tan sólo las figuras de los dos centrales quedaban rezagadas sobre el terreno de juego, golearon con pocos apuros al conjunto árabe, gracias al tanto de Sampaio, que abría el marcador en el minuto 65 y al postrero doblete de Romario, que ya empezaba a exponer sus credenciales de cara a convertirse en el máximo goleador de la competición. Habían ofrecido los árabes toda la resistencia que les fue posible hasta que en el minuto 64, convertido al final en punto de inflexión, la expulsión por doble amarilla de Abdullah Zubromawi acabaría dando vía libre a la goleada brasileña. 
 

Foto: FIFA
 
Otra de las que a la postre acabaría siendo una de las sorpresas del grupo sería la Australia de Terry Venables, que en la misma fecha vencía a México por 1 a 3, mostrando su firme convicción en llegar a la fase final del campeonato. Partido sufrido en el que los oceánicos no mostraron mucho más que los centroamericanos -en cuyo banquillo debutaba Daniel Lapuente-, más allá de un mejor posicionamiento sobre el terreno de juego y una mayor efectividad. Destacado el papel de Stan Lazaridis, uno de los mejores jugadores del encuentro y autor de la asistencia para uno de los tantos australianos. 
 
Pero el papel del combinado oceánico no iba a quedarse ahí y el sueño empezaba a tomar forma ante la por aquel entonces, tetracampeona del mundo: Brasil. El éxito había estado asegurado con la dupla Ronaldo-Romário en el primer encuentro pero las opciones en la delantera de cara al Mundial de Francia pasaban por elegir entre ellos, Bebeto y Rivaldo. Por esta razón, Lobo Zagallo modificó la pareja de ataque para este encuentro, probando esta vez con Bebeto y Ronaldo. Muy activo este último, que buscó el gol de todas las formas posibles y desde todas las posiciones imaginables tratando de aprovechar las excelentes asistencias de un Rivaldo que se erigía en uno de los mejores jugadores del partido; no así Bebeto, que sólo gozaría de una buena ocasión mediante un taconzo de espaldas a la portería, que el árbitro anularía por fuera de juego. 
 
La dupla Ronaldo - Romario resultó ser la más efectiva para la 'canarinha' Más allá de la escasa fortuna de un Brasil que se lució en cuanto a gestos técnicos pero nada más, quedaría para el recuerdo el misil de Roberto Carlos en un choque en el que, curiosamente, ambos técnicos acabaron satisfechos. Venables, que había sido muy criticado por dejar a su combinado fuera del Mundial, había logrado obtener provecho de su planteamiento defensivo, mientras que Lobo Zagallo trató de que las alarmas no saltaran en un equipo que continuaba ostentando el rol de favorito para alzarse con el campeonato. El último y definitivo encuentro de la fase, lo disputaba Brasil con México en un encuentro mucho más equilibrado, donde las diabluras de Denilson acabaron decidiendo. La dupla Ronaldo-Romario que tan efectiva había mostrado ser en el primer choque del campeonato volvía al 'once' inicial pero el primero de ellos, exhausto y descentro por la gran cantidad de partidos disputados a lo largo de la temporada, aguantaba sólo media hora sobre el terreno de juego, cediéndole después su lugar a Bebeto
 
Un Dunga brillante en los primeros 45 minutos llevaría en volandas a la 'canarinha', que abriría el marcador en el minuto 41 gracias a una pena máxima cometida sobre Flavio en una gran jugada iniciada por Denilson; penalti que acabaría transformando Romario. Algo más animada se exhibió la segunda mitad, con un México obligado a salir adelante y azuzado para ello con el gol brasileño. Como consecuencia de esto llegaría el tanto del empate, también desde los once metros y por mediación de Cuauhtemoc Blanco. No se arrugó la 'canarinha', que con un México lanzado al ataque,  encontró los espacios incluso para que Junior Baiano, su central, se sumase en un contragolpe que rubricaría el 3-1 en el marcador -antes había marcado también Denilson un soberbio golazo-. A la fiesta de tantos memorables se sumaría a última hora Ramírez, que se sacaba un gran disparo de falta para establecer el definitivo 3-2 en el luminoso del estadio Rey Fahd. 
 
              
La pareja de oro de la Copa Confederaciones 1997 | Foto: Marca
 
Australia por su parte, había continuado decidida a dejar su impronta en la primera edición oficial de la Copa FIFA Confederaciones, algo que conseguiría pese a la postrera derrota frente a Arabia Saudita, que se despedía del campeonato con un triunfo merced del solitario gol de Mohammed Al Khalaiwi en el minuto 40. Los oceánicos certificaban en ese último choque la segunda plaza del grupo y por tanto, el pase a semifinales.  Ese encuentro sería el único que el combinado árabe ganase; sus únicos 3 puntos, los mismos que lograba sumar México, una de las grandes decepciones del torneo, que sólo consiguió imponerse con un contundente 0-5 precisamente a la selección de Arabia Saudita.
 
Uruguay, un equipo plagado de juveniles sub-20, se plantaría en las semifinales No habían faltado las sorpresas en el grupo A y tampoco lo hicieron en el B. Destacaba ahí una Uruguay plagada de juveniles sub-20 que ya habían logrado alzarse con la segunda plaza en el Campeonato Mundial Juvenil de la FIFA en Malasia ese mismo año y Víctor Púa confió en muchachos de la talla de Nicolás Olivera (Balón de Oro del citado campeonato), Marcelo Zalayeta o Walter Coelho entre otros, que aunaron juventud y ganas con la experiencia y mayor veterania de futbolistas como Paolo Montero, Darío Silva o Álvaro Recoba. No defraudaría esta apuesta al seleccionador uruguayo, ya que el combinado sudamericano sería el primero del grupo B en certificar el pase a las 'semis' tras cosechar un pleno de victorias frente a Emiratos Árabes Unidos (0-2), República Checa (1-2) y Sudáfrica (4-3). 
 

Uruguay, un equipo formado a partir de la Sub-20 - Foto: aguanteché.com
 
Decidida a colarse con la bicampeona del mundo llegaría la única representante de Europa en el torneo, la República Checa. Los de Dusan Uhrin sólo pudieron arrancar una victoria en esta primera fase ante los EAU (Emiratos Árabes Unidos); un triunfo, eso sí, en absoluto exento de contundencia, pues suponía la mayor goleada de la fase de grupos (1-6), con especial protagonismo para el 'hat-trick' de Vladimir Smicer y el doblete de Pavel Nedved, que -eso sí- anotaba un gol en cada una de las porterías. 
 

Pavel Nedved y Vladmir Smicer, protagonistas en el último encuentro de la primera fase- Foto: Getty Images
 
Emulando al primer grupo, en el que un combinado árabe se había quedado fuera, ocupando la tercer plaza de la clasificación definitiva, también los EAU harían lo mismo. Y es que los hombres de Mohamed Obaid sólo habían logrado cosechar un triunfo ante Sudáfrica por dos derrotas, un bagaje a la postre insuficiente para certificar el pase a la siguiente ronda pero suficiente para quedar por encima del combinado sudafricano, cuyo mejor resultado fue el empate a dos ante la República Checa y que acabaría, por tanto, cerrando la clasificación en último lugar.
 

Decepcionante papel de México: Foto, en goal.com
 
Brasil se reafirma; Uruguay se desinfla
 
Brasil se veía las caras con la República Checa en semifinales, un duelo en el que de nuevo despuntó la dupla más famosa del campeonato, denominada en varias crónicas de la época como "Ro-Ro". Los goles de Romario, de tiro cruzado tras un fabuloso recorte y de Ronaldo, al recibir un soberbio pase de Denilson para rematar posteriormente en el interior del área grande sirvieron como colofón de oro a un encuentro en el que los checos ofrecieron escasa resistencia. De nuevo, volvía a brillar la figura del asistente de oro: Denilson, que había jugado con molestias en la clavícula, saltó al terreno de juego en la segunda mitad, dando un auténtico recital de dinamismo y buen fútbol. El susto de la jornada lo daba Junior Baiano. El excelente central se retiraba con molestias en su tobillo y era susitutido por Gonçalves, a pesar de lo cual el zaguero estaría listo para la gran final. 
 

La dupla 'Ro-Ro' siguió haciendo diabluras - Foto: donfutbolito.com
 
Mucha menos historia habría en el segundo partido de semifinales, donde Uruguay, que había maravillado con su ensamblaje entre juventud y veterania en la fase de grupos, sucumbía en un partido escaso de todo, incluso de goles. Habían dominado sin excesiva autoridad los australianos, que sin embargo no pudieron evitar que el encuentro llegase hasta la prórroga, donde un gol de oro de Harry Kecell (jugador del Leeds de 19 años) le daría a los dos minutos el pase a la final a la sorprendente Australia
 
    
El 'c    hino' Recoba gozó de la oportunidad más clara de los suyos para empatar Foto: CEET
 
Recital de la dupla "Ro-Ro" con sendos 'hat-tricks'
 
Muchos eran los que habían esperado ver a la 'canarinha' en el encuentro definivito, en la batalla por el título. Sabedores de eso, los brasileños quisieron honrar a la afición con un auténtico homenaje al fútbol en su más puro estado. Para el recuerdo, al margen del abultado marcador en favor de la 'seleçao' (0-6), el remate con el exterior de Ronaldo, aquel que a los más nostálgicos les hizo rememorar, de forma inevitable, el tanto de Maradona en el Mundial 86; para el recuerdo también el control de pecho de Romario y su posterior remate o la dejada de cabeza del astro brasileño, algo sólo al alcance de los más elevados genios. El despliegue técnico y de exquisiteces, junto a la desafortunada ayuda de Australia, que perdía a Viduka en el minuto 23 por una absurda acción sobre Cafú, coronaba el festival brasileño con un merecido título.
 
 
Antes del citado encuentro se había disputado también el partido por el tercer puesto entre la República Checa y Uruguay. Los primeros certificarían su "medalla de bronce" en un partido que poco tuvo que ver con la gran final; escaso fútbol, mal juego y como notas destacables, el solitario gol de Edvard Lasota en el minuto 62 a los tres minutos de saltar al terreno de juego, un gol que no pudo desnivelar Recoba, cuyo remate toparía con el larguero, impidiendo así el empate de los 'charrúas'. 
 

El campeón celebra el título - Foto: elpais.com
 
La final había supuesto un colofón de oro a la primera edición oficial de la Copa FIFA Confederaciones, en la que Romario acabó alzándose con el trofeo de máximo goleador, merced de sus 7 goles; le seguiría Smicer (República Checa) con 5 y Ronaldo con 4. Mayoritaria presencia de brasileños en un torneo en el que la 'canarinha' se alzaba como máxima anotadora con un total de 14 tantos en 5 encuentros, una media de 2,8 a la que sólo pudo acercarse su rival en semifinales, la República Checa: 10 goles en una media de 2 tantos por encuentro.  El Balón de Oro  Adidas de la competición fue a parar en un más que merecido reconocimiento a Denilson; Plata para Romario y Bronce para Smicer. Justo reconocimiento también al 'Fair Play' desarrollado por Sudáfrica, que acabaría alzándose con el citado galardón. 
 
Foto de Bebeto: pasionlibertadores.com
Foto Brasil - México: Mexsport
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