Arrigo Sacchi y su Milan: un antes y después del fútbol moderno
Foto: Calcio Net

Siempre he sentido gran admiración por el fútbol italiano y su historia. El Calcio reúne grandes jugadores y entrenadores, un palmarés envidiable y una selección con cuatro mundiales. Italia es un país que, como muchos de los que tocan de cerca el Mediterráneo, destaca por tener gente pasional y donde el fútbol es una de las grandes atracciones. A pesar de que el declive en un contexto europeo es cada vez más claro en los últimos años, teniendo en cuenta que el último en ganar una Champions League fue el Inter de José Mourinho en 2010, los equipos italianos siguen imponiendo respeto allá donde van.

Si existe un entrenador que ha cautivado mi atención y admiración los últimos meses, ése es Arrigo Sacchi. Su idea y forma futbolística fue un antes y un después del fútbol moderno, quizá siendo él quien pusiera la primera piedra para la construcción de nuevos modelos y, por lo tanto, nueva época. De Van Basten a Galli pasaban eternas leyendas que, más allá de individualidades, destacaban por la cohesión y sincronización de movimientos que realizaban en cualquier momento de juego y en cualquier fase del mismo.

Realizaré, en la medida que mis conocimientos me permiten a través de la bibliografía y partidos consultados, un análisis de este equipo histórico. El mismo se dividirá en diferentes bloques: consideraciones previas, el 4-4-2, metodología de entrenamiento, fase defensiva y fase ofensiva, añadiendo entre estas dos últimas las tendencias más repetidas y cómo el equipo se reorganizaba en las dos fases restantes del juego: transición defensiva-ofensiva y transición ofensiva-defensiva. Un "remake" para aquellos que lo vivieron de primera mano y también para los que no.

Consideraciones previas

Para analizar con más documentación y contextualización el Milan de Arrigo Sacchi y sus tendencias, debemos explicar sobre todo dos partes del reglamento de la época que es diferente al que nos encontramos hoy en día. Partimos, destacadamente, de estas dos premisas:

- Fuera de juego: el fuera de juego de entonces era posicional. Cualquier jugador, aunque no fuera el que tuviera todas las de recibir el envio, que estuviera adelantado a la línea defensiva se encontraba en fuera de juego. El técnico italiano sacó máximo provecho a partir de un riesgo alto de esta reglamentación, faceta que abordaremos con más especialización más adelante.

- Cesión al portero: el portero sí podía recoger el balón con las manos después de un pase previo de alguno de sus compañeros. Esto ayudaba a superar primeras presiones rivales en bloque alto, y Galli era un gran comodín para cada acción en la fase de iniciación. Buscar en largo o cargar hacia el lado opuesto, opciones más favorables. El margen de error, entonces, era menor que ahora, donde el juego de pies de los porteros cada vez se tiene más en cuenta para buscar superioridades ya desde la primera fase de juego.

El 4-4-2

El 4-4-2 es un sistema venido a menos en cuanto a utilización se refiere. Hoy en día, pocos equipos utilizan el mismo para llegar a ser competitivos. Como ejemplo clásico, queda elAtlético de Madrid de Simeone, el mejor equipo del mundo en cuanto a defensa posicional se refiere. Como todo tipo de sistema, tiene ventajas y desventajas. De acuerdo con la afirmación de Guardiola que asegura que "al final, los jugadores se mueven: los sistemas nunca son cerrados", analizamos la predisposicón táctica favorita de Sacchi.

Ventajas:

- Buena predisposición al pressing a partir de cualquier zona de juego: la disposición de tres líneas muy definidas ayudan a que el equipo tenga muchos más claros los mecanismos y automatismos a seguir sin balón. Arrigo Sacchi tenía claro una idea: obligar al rival a jugar por fuera y, una vez allí, robar para cargar al otro lado. El porqué de cargar a los carriles exteriores es muy sencillo, sobre todo por dos características predominantes:

1. Los carriles exteriores son los que cuentan con menos líneas de pase. El interior ofrece salidas por cualquiera de ambos e incluso por dentro. Más fácil de defender y más difícil de atacar y generar peligro para el rival.

2. En los carriles exteriores no se encuentra la portería. Es en el central donde se desarrollarán acciones que suban el gol al marcador.

- Usar tres líneas en el sistema hace que el equipo pueda ser más corto y compacto. Defender y atacar juntos, reducir los metros de juego cuando no se tiene el balón y asegurar todo tipo de coberturas, vigilancias y ayudas defensivas. A día de hoy, múltiples equipos sufren por la separación de líneas que sufren sin balón o tras pérdida.

- Equilibrio y flexibilidad para otros sistemas circunstanciales: se trata de un sistema que ayuda también, mediante movimientos que por X circustancia o momento de juego, puede convertirse en un 4-3-1-2 o 4-4-1-1.

- Mayor seguridad en todo lo referente a posicional. Sobre todo en defensa, donde el equipo si ajusta bien sus salidas y consideraciones no debe sufrir en transición defensiva ni permitir muchos metros al juego rival. Se convierte también entonces en un sistema de ayudas constantes y, por tanto, equilibrio en el desgaste y recorrido. Vuelve a ser clave aquí lo compacto que el equipo se muestra.

Desventajas:

- Dificultades en la faceta ofensiva: al tener solo tres líneas de juego, se depende en exceso de los dos puntas. Aquí es importante la altura y características de cada uno de ellos. Más tarde veremos cómo lo decidía Sacchi, pero lo normal es que uno de los dos venga más a recibir y el otro sea más referencia para estirar y hundir a los centrales rivales.

- Disposición de mediocentros tras pérdida o segunda jugada: la espalda de los mediocentros y la distancia de estos con los centrales puede ser muy dañina en el sistema si no se regula bien qué jugador de los dos del centro salta o sigue la jugada y quién se ofrece mucho más posicional. Aún así, también es un riesgo: un único pivote en faceta ofensiva puede causar problemas en la transición defensiva, ya que es fácil generar superioridades con un solo desplazamiento. El Milan de Sacchi, no obstante, también tenía solución a esto.

- Escalonamiento correcto para garantizar ayudas: la genialidad de este sistema solo pasa por ser compacto y cumplir con cada una de las funciones los once jugadores del juego. Por ello, se debe trabajar mucho la idea y el trabajo por líneas para luego sacar rendimiento de la interrelación de ellas. Con solo tres líneas de juego, las ayudas defensivas y coberturas vendrán precedidas por un gran trabajo y orden colectivo.

Sobre los sistemas de juego habla Arrigo Sacchi, y la movilidad de estos: "Lo realmente importante es la interpretación de la “formación”, por ejemplo en el Milán atacábamos como mínimo con 5 jugadores, moviéndose alrededor del balón mas que buscando pases largos. La mayoría de las defensas defendían 1 - 1 con lo cual atacando solo 5 o 6 futbolistas, creábamos superioridad numérica en la zona de influencia del balón".

El XI ideal de Arrigo Sacchi. Foto: Fútbol Ofensivo

Metodología de entrenamiento

Sería un error intentar escribir en un par de paragrafos toda la metodología de entrenamiento de Arrigo Sacchi puesto que falta documentación y experiencias para contrastar con toda veracidad la misma, pero en líneas generales, su idea de trabajo distaba mucho de lo convencional hoy en día. Su trabajo separado por líneas para luego unir cada una de las funciones es, de hecho, algo que incluso puede llegarse a ver con malos ojos a día de hoy, donde los ejercicios globales han ganado mucho terreno sobre lo analítico o el enseñamiento por repetición, al menos bajo contexto español.

Sacchi priorizaba el trabajo por líneas para mejorar el posicionamiento colectivo

Vemos, en este vídeo, cómo Sacchi preparaba a los suyos sobre todo la disposición sobre el terreno de juego en función del balón y el poseedor del mismo, así como intención y situación de partido. En él podemos observar la intención del técnico italiano: equipo junto, corto, lanzado al carril donde se sitúa el balón y lanzado al poseedor del balón en situaciones de campo propio para generar el fuera de juego rival, sobre todo tras segundas jugadas o en transición defensiva con igualdad o inferioridad numérica. Para dicha condición, fue clave la inteligencia táctica, así como liderazgo, de un central como Franco Baresi.

En un vídeo más extenso y especializado, vemos las prioridades de Sacchi: mantener el equipo corto y junto cuando el balón lo tiene el rival, superar la presión del rival si plantea bloque alto y compacto por dentro bajo pases que superen líneas y profundos, ofrecer salidas por fuera y negar el carril central al rival para poder generar peligro, reducir distancia entre delantero y central propios para hacer que los metros de juego sean más reducidos, la superposición de los laterales en campo contrario sobre interiores para generar profundidad y amplitud por carriles exteriores... Muchos de estos ejercicios, además, los realiza sin balón.

También sobre su entrenamiento e idea del mismo habla el mismo Arrigo Sacchi: "Desde lo fácil a lo difícil, sin olvidar nunca el aspecto técnico. Sin embargo en el Milán tenía jugadores como Baresi, Donadoni o Ancelotti que cuando pasaba una semana sin que hubiéramos hecho ejercicios tácticos, venía a preguntarme porqué. Ellos no querían perder su “sensibilidad” con el juego". Y añade una anécdota con Van Basten: "Una vez Van Basten le dijo a Arrigo: “Mister, usted no trabaja para ganar, trabaja para convencer”, en Holanda, trabajaban mucho pero perdían".

Fase defensiva

- Baresi y el fuera de juego: si por algo es conocido este Milan es por su gran capacidad para provocar fueras de juego rivales. Para ejecutar esta idea, sin embargo, fue necesaria e imprescindible la figura de Franco Baresi, uno de los mejores centrales de la historia del fútbol y, para muchos, la prolongación humana y material de la idea de Sacchi en el terreno de juego. Los mecanismos que seguía la última línea de los italianos eran muy claros: adelantar juntos los cuatro hombres tras segunda jugada (que llegaba de un rechace de cabeza ante un desplazamiento largo rival, por ejemplo) o al ver que el jugador poseedor del balón se giraba de espaldas a portería para tocar de cara y buscar profundo el hombre llegador desde atrás.

- Obligar a jugar por fuera: algo similar vemos al ya mencionado Atlético de Madrid de Simeone. Hablaremos en el siguiente apartado de su presión intensa en todo el terreno de juego, pero Sacchi también tenía claro que los carriles por donde mejor le iba que el rival tuviera el balón eran los exteriores. Su objetivo era que, mediante trayectorias disuasorias defensivas sin balón, el pase preferente y más reconocible para los centrales rivales o mediocentros fuera el que daba paso a los laterales o exteriores. Dicho de otra manera, los jugadores que menos generaban en el carril central. Vemos, de forma gráfica, los tres pasos que el Milan seguía las veces que el rival le exigía un bloque medio-bajo para presionar:

1. Bloque bajo-medio con los dos delanteros (Gullit-Van Basten) a la misma altura y distribuyéndose cada uno sus dos defensas para presionar según donde vaya el balón. El equipo se agrupa dentro de forma intencionada para que el rival vea el envío preferente hacia uno de los dos laterales o jugadores que jueguen por alguno de los dos carriles exteriores. Aquí algunas veces se variaba la altura de los dos delanteros y era Gullit quién, preferiblemente, actuaba más como mediapunta y Van Basten como referencia ofensiva para fijar atracción de centrales rivales.

2. Una vez se ha dado el envío y, por tanto, se ha cumplido el primer objetivo, el equipo bascula junto y compacto hacia el poseedor del balón y el carril del mismo, liberando totalmente el otro carril opuesto. A este carril, dada la nula ocupación de jugadores en él, le llamaremos carril débil. A la presión sobre poseedor irán el delantero centro que le ocupe su sector, el interior (Colombo o Donadoni) y el lateral, Maldini o Tassotti, estarán encima del extremo o apoyo más cercano por delante. En el centro, Ancelotti-Rijkaard trabajan que el escalonamiento de ambos sea efectivo y cierran también opciones de líneas de pase interiores.

3. La superioridad numérica aplastante y las dificultades para jugar por dentro muchas veces acababan en recuperación milanista. La idea, entonces, era el envío directo hacia el costado débil para buscar o bien el hombre libre o un 1x1 favorable. También ayudaba aquí el recorrido del lateral para generar 2x1 profundo. Un automatismo que se sucedía una y otra vez. Como ejemplo, la secuencia del 9:16 al 9:34 del vídeo siguiente, correspondiente a una de las victorias más recordadas del equipo de San Siro.

- Nivel de presión inhumano: el Milan de Sacchi imprimía sin balón una intensidad y exigencia física descomunal. Su nivel de presión en todas las fases del juego era admirable y la distancia entre jugador y jugador era siempre la misma en función del poseedor de balón y el esférico. Ancelotti apunta en su libro "Mi árbol de Navidad" que "al final cada uno sabía lo que debía hacer en cualquier situación de juego, hecho que procuraba una gran tranquilidad. Yo sabía adónde debía ir cuando Tassotti, Maldini, Baresi, Van Basten o un adversario tenían el balón". Su capacidad para juntar jugadores alrededor de la jugada próxima y proteger también la pérdida tras robo rival impedía opciones claras de contraataque para el rival.

- Poderío aéreo: muchos equipos buscaron con error crear peligro al Milan de Sacchi a partir del uso continuo de desplazamientos largos y diagonales entre central y lateral. Ante un bloque tan alto y compacto, buscar la espalda de la defensa parecía una posibilidad e idea para tener en cuenta. Ahí, sin embargo, el poderío de los italianos era abrumador: Tassotti, Costacurta, Maldini y, sobre todo, Baresi, dominaban el juego aéreo frontal a la perfección. El desplazamiento, además, era difícil de realizar con "comodidad" a no ser que fuera el portero rival quien, tras atrapar el balón con las manos, decidiera golpear sin oposición. El motivo es lógico: la altura de la presión rival y cómo el Milan priorizaba evitar líneas de pase interiores con la colocación de Gullit-Van Bastencomo delanteros (a la misma altura, o no) y Ancelotti-Rijkaard por dentro). Colombo y Donadoni, interiores habituales, eran los primeros en estar pendientes de las segundas jugadas o la espalda de los laterales.

Fase ofensiva

- Salida de balón con un Baresi imperial: cuando el Milan no desplazaba en largo priorizaba las salidas desde atrás bajo la figura de Franco Baresi. Ya mencionado por su capacidad táctica y de liderazgo en el apartado previo, el central destacó también por su visión de juego y genial forma de traspasar líneas rivales a partir de conducciones para fijar oponentes y liberar a los mediocentros. Se confirmaba, entonces, como un jugador total. Mientras, Costacurta era mucho más posicional y también ayudaban cualquiera de los dos mediocentros para guardar su avance y riesgo, muchas veces necesario para aclarar y hacer más limpia la salida desde la primera fase de juego, la de iniciación.

- Laterales profundos: a pesar de que Maldini acabara reconvertido en central múltiples ocasiones con Ancelotti en su etapa en el Milan como entrenador empezó siendo un lateral con llegada y recorrido para generar superioridades en campo rival y profundidad y amplitud por partes iguales. Similar era Tassotti, algo más posicional, pero también peligroso ante un sistema, el de Sacchi, que también quería hacer daño por los costados. En esta faceta, no obstante, resaltaba también el trabajo de Colombo y Donadoni como interiores/extremos en la línea de 4 en el centro del campo. Para la llegada de los laterales, más allá de la superposición del desdoblamiento clásico del interior sobre su interior, Sacchi tenía alternativas muy comunes en el sistema de 4-4-2 para que sus laterales jugaran para llegar y no estar, causando así dudas en las marcas de los rivales y en el repliegue de los defensores oponentes. Analizamos este movimiento más casual bajo tres etapas.


1. Colombo/Donadoni se incorporan al carril central para recibir un envío interior y superar la presión directa de los mediocentros y, por tanto, más cercana al balón. De esta forma no solo se liberaba a los poseedores del trabajo central, también segeneraban dudas en la asignación de marcas rivales. Las dudas, además, iban en aumento ya que el Milan jugaba con dos puntas, y dos referencias ofensivas son mucho más difíciles de defender para ambos centrales según movimientos que no tan solo una (como por ejemplo podemos ver en un 4-2-3-1 o 4-3-3 si este último cuenta con nula movilidad en su última línea atacante). El automatismo inicia con uno de los dos mediocentros, Rijkaard o Ancelotti, con el balón en sus dominios. Para superar líneas, y querer atraer dentro para luego jugar con ventajas fuera, Sacchi introdujo una variante interesante.

2. Una vez Colombo/Donadoni ejercían este movimiento de atracción y fijación central por el carril interior, el lateral de ese mismo lado se atrevía a llegar a campo contrario para recibir con ventajas. El envío preferente, entonces, era el de bajo una buena orientación del cuerpo y cierta velocidad, la llegada del lateral. Maldini o Tassotti eran quien se encargaban entonces de dejar atrás la marca de su interior par y llegar incluso con opciones de ser hombre libre, con metros y ventajas para pensar o llegar a línea de fondo para aportar aún más profundidad. Aquí era importante ver también laaltura o sentido de marcaje que le daba el lateral cercano rival: más zonal o, por contrario (y mejor para los intereses de Sacchi), más individual y persiguiendo su oposición más directa: Colombo o Donadoni, dejando de esta forma el carril lateral desocupado y desprotegido.

3. A partir de aquí ocurría algo similar a lo que realiza el Bayern de Guardiola. Poderoso por arriba (Gullit-Van Basten eran garantía ambos), cargaba el área con las dos referencias pero también reforzaba segunda jugada y llegada desde 3/4 de campo con el golpeo lejano de Rijkaard o Ancelotti, faceta en la que también imponía mucho respeto el equipo de Sacchi. Las opciones para el lateral, entonces, eran varias. O bien desplazar al corazón del área en busca de rematador o bien dejar atrás para el disparo de segunda línea. Sobre el golpeo de Ancelotti o Rijkaard, se encuentran aún varios ejemplos ilustrativos, algunos incluso como rechace de jugada donde se cargaba el área de referencias.

- Gullit-Van Basten, la dupla idónea: ambos tenían todo y, por encima del resto, se entendían a la perfección. Mientras que Gullit se movía más por 3/4 para venir a recibir y también para peinar balones largos y generar continuidad y fluidez en cada jugada, Van Basten era más posicional y referencia para fijar centrales y oxigenar la zona de influencia de su compañero en la última línea. Finos técnicamente y en la definición, su físico era también un privilegio para llegar a cualquier balón y ganar todo tipo de disputa. Van Basten tenía un rol mucho más goleador: rematador natural, de área. Gullit, por otro lado, era pura imaginación y combinación. Los dos contaban con un enorme golpeo y tremenda definición. Eran, sin duda, la gran pareja atacante del momento. El gran apoyo desde atrás era Rijkaard, más llegador que Ancelotti. El entendimiento entre los tres holandeses los catalogó como "Los tulipanes rossoneri".

- Altura del robo y reorganización tras él, contraataques iniciados en campo contrario: el Milan de Sacchi era un equipo corto, junto y compacto sin balón pero también con él. Prueba de ello eran los contraataques que el técnico italiano y sus jugadores organizaban alrededor de las pérdidas rivales incluso en campo contrario. La altura de la presión era muy alta y, con ello, muchas veces el robo también. El robo estaba bien protegido: cuando Colombo robaba un balón a su lateral par alzaba la cabeza y veía, a pocos metros, líneas de pase para combinar o lanzar algo más vertical: todos defendían y todos atacaban. La capacidad de reorganizarse tanto tras robo como perdida era implacable, algo que les hacía superiores en cualquier partido y contexto rival.

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