Historia de los Mundiales: Francia 1938
Licuadito: Sandra Porto (VAVEL.com)

Un año histórico a contextualizar, el de 1938, y que reúne la tercera entrega de las diecinueve que formarán la saga de “Historia de los Mundiales” en VAVEL. El 8 de enero, en la Guerra Civil Española, el coronel Domingo Rey d'Harcourt, al frente de las fuerzas nacionales sitiadas en Teruel, se rindió ante las tropas republicanas. 22 días después, Francisco Franco asumió oficialmente los cargos de Jefe de Estado y de Gobierno en España. El 4 de febrero, en Alemania, Hitler se autoproclamó comandante supremo de las fuerzas armadas. 6 días más tarde, se inició en Rumanía la dictadura del rey Carol II. El 16 de febrero, Kurt Schuschnigg, canciller federal, reformó el gobierno austríaco y nombró ministro del Interior al nazi Arthur Seyß-Inquart. Por otro lado, el 22 de febrero, de 1938, Alemania e Italia aceptan la propuesta británica sobre la retirada de voluntarios en la Guerra Civil Española. Tan solo un día después, en Nueva York, el boxeador estadounidense Joe Louis se proclamó campeón mundial de los pesos pesados al derrotar por KO en el tercer asalto a Nathan Mann.

El 12 de marzo de ese mismo año, Alemania invadió Austria y proclamó el Anschluss o anexión por el canciller Adolf Hitler. Cuatro días más tarde, comenzaron bombardeos sobre la población civil de Barcelona por los sublevados en la Guerra Civil causando más de mil muertos durante tres días. El 27 de marzo, en Uruguay, se implementó por primera vez el sufragio femenino en las elecciones generales, ganadas por Alfredo Baldomir. El 3 de abril, las fuerzas del general Francisco Franco llegaron a la frontera de Cataluña, y el 14 de abril, la zona republicana (democrática) fue dividida en dos por los militares golpistas. También en ese mismo mes, en Uckermark -extremo norte del estado de Brandemburgo (Alemania)- un empresario nazi creó la Esvástica del Bosque como regalo para Adolf Hitler en su 49º cumpleaños.

Ya en mayo, el día 20, el partido nazi alcanzó la mayoría en las elecciones de los Sudetes. Dos días más tarde, se produjo la Fuga del Fuerte San Cristóbal durante la Guerra Civil Española, una de las más masivas de la historia carcelaria. El 25 de ese mismo mes, Alicante sufrió su peor bombardeo durante la Guerra Civil Española, con 313 muertos. Y en ese mismo día, pero al otro lado del Atlántico, en Buenos Aires, el Club Atlético River Plate inaugura el famoso estadio Monumental ganándole un partido amistoso a Peñarol (de Uruguay) por 3 a 1. En su momento fue el mayor escenario deportivo de Argentina, con capacidad para 130 000 personas. Este era el marco histórico en el que se desenvolvió aquel Mundial celebrado en tierras francesas.

OCTAVOS DE FINAL

Equipo local

Equipo visitante

Resultado

Suiza Alemania 1-1*
Hungría Indias Orientales Holandesas 6-0
Francia Bélgica 3-1
Cuba Rumanía 3-3*
Italia Noruega 2-1
Brasil Polonia 6-5
Checoslovaquia Países Bajos 3-0
Cuba Rumanía 2-1
Suiza Alemania 4-2

*Partidos que se resolvieron al desempate posteriormente

Léonidas, 'el gato sin botas'

Leónidas da Silva se ganó el reconocimiento de ser el mejor futbolista del torneo aunque por arrojo de su seleccionador -Ademar Pimenta- el cual reconoció dejarle “descansar para la final”, no pudo alcanzar con la selección brasileña el último partido ante Hungría. El ariete, Leónidas Da Silva, convirtió siete goles en los cuatro encuentros que disputó en el campeonato. Contra Polonia en el Stade de la Meinau de Estrasburgo. Ese día, el Diamante Negro anotó tres tantos y Brasil obtuvo un triunfo impresionante, por 6-5 en el duelo con mayor cantidad de goles del Mundial.

El tercer tanto de su cuenta particular, ante los polacos, ha pasado a los anales de la historia no sólo porque sirvió para desnivelar el marcador sino por la forma en la que se produjo. En el inicio del tiempo extra, Leónidas se dio cuenta de que se le había descosido la bota derecha, por lo que se acercó al banquillo para que se lo reparasen. Sin embargo, los asistentes tardaron demasiado y el jugador decidió volver a la cancha sin ninguno de los dos zapatos y así fue cómo marcó el gol. El árbitro no se dio cuenta por el lodo que cubría sus pies.

Se encargó de convertir el único gol de su equipo en el empate 1-1 frente a Checoslovaquia por los cuartos de final. La capacidad que tenía este delantero de 1,64 cm de definir un resultado era una de las armas más poderosas de Brasil. Por eso, el seleccionador brasileiro tomó la atrevida decisión de hacerlo descansar en semifinales, algo que le costó la eliminación. Aunque el goleador tenía una leve lesión, estaba en condiciones de jugar como titular. Y ya para finalizar su actuación en el Mundial, Leónidas volvió al primer equipo en el duelo por el tercer puesto, ante Suecia. Ese día, en Bordeaux, anotó el tercer y cuarto gol de Brasil en la victoria 4-2 que subió al podio a la Selección sudamericana.

La prenda de Meazza

Todo eran elogios para Giuseppe Meazza. El capitán italiano recibía enaltecimientos por doquier. Su seleccionador decía que su presencia era similar al hecho de empezar "todos los partidos arriba 1-0" y otros como el arquero Aldo Olivieri decían que era "como tener un equipo de doce hombres". El futbolista de Inter de Milán condujo y el lideró al combinado ‘azurro’ hacia el éxito.

Fue sin duda, protagonista de una de las acciones más curiosas en un Mundial. Tras superar a Noruega y a Francia, Italia se midió a Brasil. Con 1-0 en el marcador, Meazza transformó un penalti mientras se agarraba el pantalón con su mano izquierda. La prenda, rota al parecer en una jugada anterior, obligó al delantero a ejecutar la pena máxima de ese modo inédito.

CUARTOS DE FINAL

Equipo local

Equipo visitante

Resultado

Brasil Checoslovaquia 1-1*
Hungría Suiza 2-0
Suecia Cuba 8-0
Italia Francia 3-1
Brasil Checoslovaquia 2-1

*Partido que se resolvió al desempate posteriormente

Cuba, la gran revelación

La Selección de Cuba se clasificó al campeonato del mundo debido al boicot masivo del que fueron partícipes Estados Unidos, Costa Rica, México, El Salvador y Guayana Neerlandesa. Tras un largo viaje de más de quince días hasta el continente europeo, los cubanos demostraron que podían presentarle pelea a un representante europeo. Con sólo 15 futbolistas en la plantilla, a diferencia del resto de los participantes que contaban con 20, los caribeños lograron meterse entre los ocho mejores.

Allen. Fue el primer balón auspiciado por una marca. Se inflaba por una válvula

Debutaron en Toulouse, frente a Rumanía. Cuba comenzó abajo en el marcador, pero le dio la vuelta con goles de Héctor Socorro y José Magrina. A dos minutos del final igualó Iuliu Baratki, lo que provocó llegar al tiempo suplementario. Allí, marcaron un tanto cada uno y la clasificación a cuartos de final debió definirse en un juego de desempate. Cuatro días después, en el mismo escenario el conjunto caribeño volvió a sufrir un gol en contra en el primer tiempo y de nuevo a ponerse arriba en el marcador. La diferencia fue que en esta ocasión manejó la ventaja y se quedó con el triunfo.

Sólo tres días más tarde y con el cansancio de 180 minutos de tensión en sus piernas, la Selección dirigida por José Tapia se enfrentó a Suecia. Y no hubo color. Se notó sobremanera la diferencia entre ambas escuadras, y el combinado europeo ganó 8-0 en el estadio Font Carree. Jugar esta cantidad de partidos en tan poco tiempo y con sólo 15 jugadores, motivó en gran medida la despedida de Cuba del Mundial de Francia 1938.

SEMIFINALES

Equipo local

Equipo visitante

Resultado

Hungría Suecia 5-1
Italia Brasil 2-1

Asia tuvo su primer representante en un Mundial

Si Egipto fue el primer representante no europeo ni americano en un campeonato del mundo, disputando el Mundial de Italia en 1934, cuatro años más tarde fue el continente asiático quien hizo su debut en la gran cita futbolística de la mano de las Indias Orientales Holandesas, un archipiélago ubicado entre el Sureste Asiático y Oceanía.

A finales del siglo XVI, los holandeses llegaron a dichas islas con el fin de colonizar, sin embargo allí se encontraban los portugueses. Pocos años después de la conquista de estas tierras, se formó la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, que concentró los esfuerzos comerciales de los Países Bajos bajo una sola política. De esta manera, creció un estado pujante que llegó a entrar incluso en la historia del deporte.

La delegación, conformada por futbolistas holandeses y nativos, viajó rumbo a Europa en el barco Baloeran. Allí, jugaron algunos encuentros amistosos antes del gran partido frente a Hungría. La FIFA también le ofreció jugar un duelo eliminatorio contra Estados Unidos, pero los americanos lo rechazaron. El Estadio Velódrome de Reims fue el escenario de la primera presentación de un conjunto asiático en un Campeonato del Mundo. A pesar de la esperanza de los jugadores indo-holandeses, Hungría no tuvo problemas para ganar. A los veinte minutos ya estaba 3-0 arriba en el marcador y luego convirtió tres goles más para decretar el 6-0 final. Por lo menos, el consuelo que les quedó fue perder ante los sub-campeones de esta edición mundialista.

TERCER Y CUARTO PUESTO

Equipo local

Equipo visitante

Resultado

Brasil Suecia 4-2

Trasladarse hasta Francia, sede en 1938 del mayor acontecimiento futbolística sobre la faz de la tierra. Una visita guiada de lo que supuso la tercera entrega mundialística. Un recorrido de detalles, estadísticas, curiosidades, anécdotas y pura historia del balompié. Un Estadio Yves-du-Manoir o "Colombes" a rebosar, y que fue construido para los Juegos Olímpicos de París 1924 con capacidad para 45.000 personas. Una final, dos rivales, un objetivo y una fecha: 19 de junio de aquel mismo año. Se enfrentaban el combinado italiano y el húngaro.

FINAL

Equipo local

Equipo visitante

Resultado

Italia Hungría 4-2

Según informó ESPN, “el cielo estaba cubierto y la atmósfera, fresca. Soplaba, también, una ligera brisa. La temperatura era ideal para los jugadores que tenían a su disposición el fondo perfecto”. El bando italiano, como local, formaba con los siguientes jugadores y técnico: Olivieri; Foni, Rava; Serantoni, Andreolo, Locatelli; Biavatti, Meazza, Piola, Ferrari y Colaussi. (Entrenador: Vittorio Pozzo). Por su parte, el combinado húngaro, partía de inicio con: Szabo; Polgar, Biro; Szalay, Szucs, Lazar; Sas, Vincze, Sarosi, Zsengeller y Titkos. (Entrenador: Karoly Dietz). El árbitro de la contienda -fue un paisano del país recepcionista- el francés Capdeville (Bordeaux) y los jueces de línea el suizo Wuthrich y el checoslovaco Krist.

Antes de la final, los futbolistas italianos recibieron un telegrama de Mussolini con un claro mensaje: "Vencer o morir". Italia ganó y el triunfo deportivo volvió a ser utilizado con fines políticos

La selección italiana entró mucho más entonada en la final, y envalentonada también. Apenas se habían disputado los cuatro primeros minutos de partido cuando las ocasiones sobre la meta de Szabo se sucedían. Y allá fue, el 6 de juego, cuando Colaussi –en carrera- aprovechó una buena dejada de Piola que hizo buena la cabalgada de Lazar. Sin embargo, el empate no tardó en llegar, la respuesta fue casi inmediata. En un rápido avance de los atacantes húngaros, la defensa italiana se tambaleó y Vincze consiguió colocar el balón sobre la izquierda, que Titkos no desaprovechó. Se acaba de cumplir el minuto 15 de encuentro, cuando Piola batió al guardameta húngaro por segunda vez en la tarde tras una excelente jugada trenzada de Colaussi, Ferrari, Biavati y Meazza.

Eran las 17:00 horas de la tarde cuando los dos conjuntos se dispusieron frente al palco de honor siguiendo el orden cronológico francés. Con cronométrica precisión protocolar, llegó el Presidente de la República de Francia, el señor Lebrun bajó al campo y, comenzando por el equipo "azzurro", saludó uno por uno a todos los futbolistas atletas, trencillas y jueces asistentes. La ceremonia no se demoró y fue precedida por el sonido de los himnos nacionales, ejecutados por la banda del quinto Regimiento de Infantería.

La primera no parte no iba a concluir sin ver otro tanto, de nuevo del combinado azurro. Fue en el minuto 35 cuando Foni envió un pase largo para Meazza, éste lanzó la pelota hacia la izquierda y allí la embolsó Colaussi. El triesino mimó el cuero y lo condujo hacia adelante, en disputa con Polgar. Justo cuando quedaban pocos metros para alcanzar la portería, el delantero local se sacó el tiro y subió el 3-1 al marcador con el que se llegaría al descanso.

A los 24 minutos de la reanudación y tras haber tocado la puerta en varias ocasiones, tras una larga acción en el área italiana, fue llevada por Szellenger que pasó el esférico de cabeza a Sarosi y éste, tras pocos pasos, mandó el cuero a la red. La final cobraba emoción, el luminoso era de 3-2. Sin embargo, trece minutos después, Piola se encargaría de remachar la faena logrando el definitivo 4-2, cuando recibió un centro de Biavati que sorprendió a la defensa magiar con su recorte en el área.

La frase | Antal Szabo: "Nunca me alegré tanto por caer". El arquero húngaro, tras la final "del Duce"

El bando azzurri se juntó en el centro del campo y mientras la banda militar que tomó el terreno de juego lanzó las notas de la Marcha Real y de la Juventud, ellos ejecutaron el saludo romano con el brazo derecho extendido, tenso, y la palma abierta hacia abajo. Con el pecho lleno de emoción, aún jadeante de fatiga, los allí congregados repitieron con mayor intensidad, una ola de aplausos, mientras que de todas partes surgieron –a viva voz- gargantas italianas que se desgañitaron al vocalizar su himno.

Sin más dilación, el capitán italiano –Giuseppe Meazza- subió a la tribuna de honor. Allí -de manos del presidente de la República de Francia- recibió el símbolo de la victoria: la dorada Copa del Mundo. Il capitano descendió hacia el verde estrechando el trofeo, corrió hacia su míster a quien le hizo entrega, abrazándolo otra vez. Los dos lo apretaron entre sus manos, nerviosamente, sabían lo que suponía su conquista. Conquistada cuatro años atrás, bajo la atenta mirada del Duce, la Copa volvía para La Nazionale’por segunda vez consecutiva. Copa Victoria. Un entorchado diseñado por Abel Lafleur y hecho de plata esterlina chapada en oro.

Los números del Mundial de Francia 1938

Partidos jugados 18
Goles convertidos 84
Promedio de gol 4,67
Espectadores totales 483.000
Promedio de espectadores 26.833
Penaltis sancionados 4
Expulsiones 4

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