Las lágrimas de Luis Suárez
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Las lágrimas de Luis Suárez

A falta de menos de un mes para el Mundial, todas las alarmas saltaron en Uruguay. Su estrella podía perderse el Mundial por una lesión de meniscos. Una rápida intervención y el carácter de Suárez han permitido que el 'pistolero' esté presente en Brasil 2014. Volvió a lo grande contra Inglaterra, contra la que acabó rompiendo a llorar tras su gesta. Uruguay confía en él para ajusticiar también a Italia.

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Pau Corachán Latorre

Uruguay esperaba presentarse en Brasil 2014 con una de las mejores generaciones de la historia charrúa, de la que Luis Suárez era el líder. Por el día, en la mente de todo el pueblo uruguayo, estaba hacer un buen papel, conscientes de la dificultad de repetir la cuarta plaza obtenida en Sudáfrica, aunque también seguros de que sus jugadores lucharían por ello. De noche, en los brazos de Morfeo o en un boliche de Montevideo, los uruguayos soñaban con repetir el Maracanazo, guiados por el pistolero más ilustre del fútbol actual.

A falta de menos de un mes para el arranque de la cita mundialista, todas las alarmas saltaron en Uruguay. Su estrella parecía apagarse y dejar de iluminar el cielo rioplatense, su alma se desgarraba, su esperanza se desvanecía. Luis Suárez se lesionaba y podía perderse el Mundial.

El delantero de Salto fue sometido a una artroscopia para retirarle parte de los meniscos dañados. La rápida intervención hizo acortar los plazos. El carácter de Luis se encargó del resto. Cuando Oscar Tabárez dio la lista definitiva, en la que Suárez estaba incluido, el país sudamericano respiró aliviado. Habían recuperado su faro pues si todo dependía de la capacidad del pistolero para reponerse de los golpes, podían estar tranquilos. Luis Suárez siempre vuelve con más fuerza.

Uruguay respiró aliviada, Suárez iba a guiarles en Brasil

No llegó a tiempo para evitar que Costa Rica diera una de las primeras sorpresas de este Mundial, imponiéndose al combinado uruguayo tras remontar el gol de Cavani. Pocos días más tarde, Uruguay se la jugaba frente a Inglaterra, el país donde compite habitualmente Luis Suárez, y el pistolero no podía faltar a la cita. Suárez volvió a los terrenos de juego para firmar una actuación memorable que noqueaba a los ingleses y mantenía viva la ilusión de los uruguayos. El mundo se puso en pie, Uruguay gritó enloquecida de alegría, Inglaterra afrontó malcarada una nueva decepción y Suárez estalló a llorar.

Extenuado y extasiado como en la meta de una carrera de fondo. Luis Suárez lo había logrado y no pudo contener las lágrimas. Había pasado en menos de un mes del temor por la posibilidad de perderse el Mundial -el que estaba llamado a ser su Mundial por edad y por el juego desplegado esta última temporada- a la felicidad más absoluta de ser el héroe que devolvía la esperanza a su país.

Uruguay se la vuelve a jugar. La Italia de Prandelli, comandada por Pirlo y Balotelli, espera para disputar un duelo a cara o cruz. La esperanza charrúa se llama Luis Suárez. Él lo sabe. Además, se lo dijo Maradona: "La gente te lo va a agradecer toda la vida" le alentó el astro argentino durante una conexión telefónica en el programa De Zurda de TeleSur, Venezuela.

En el boliche de Montevideo están tranquilos, confían en su estrella. Uruguay ya no sueña sólo de noche. Lo hace en voz alta, casi a grito pelado. Tan fuerte que Luis Suárez, el hombre que luchó contra los pronósticos para estar en Brasil, puede escucharla desde Natal. 

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