Bastian Schweinsteiger, el gran emperador de Bavaria
Schweinsteiger es, junto a Lahm, un pilar fundamental en el vestuario alemán. // (Foto de dfb.de)

Nacido en Kolbermoor bei Rosenheim, Baviera, el 1 de agosto de 1984, Bastian Schweinsteiger es, actualmente, uno de los mejores jugadores de Alemania y del mundo. Con un despliegue físico impresionante, capacidad para generar juego, visión de espacios en ataque y liderazgo natural, Schweinsteiger, mejor conocido como "Fußballgot" (en castellano: "Dios del Fútbol"), es un pilar fundamental en el esquema de Löw. Segundo capitán del equipo, "Schweini" es el jugador que aporta experiencia dentro del plantel, función que comparte con Philippe Lahm y Miroslav Klose.

Alemania 2006, el primer paso de un extremo veloz y atrevido

Con tan solo 13 años, Bastian Schweinsteiger firmó con las divisiones inferiores del Bayern de Múnich, equipo de sus amores desde la infancia. Sus condiciones fueron claras desde el comienzo: rapidez, irreverencia y disciplina. Desde cualquier punto de vista, Bastian era todo lo que un extremo podía necesitar. Con su demarcación definida, las divisiones inferiores del Bayern fueron la plataforma de evolución para la carrera de 'Schweini', donde despuntó como un volante por derecha inquieto, veloz y con proyección ofensiva y defensiva por igual manera.

Su debut fue impresionante y le valió ser considerado como un elemento fuerte dentro del once titular, a pesar de su juventud.

Ottmar Hitzfield, entrenador del Bayern cuando Bastian era canterano del equipo muniqués, fue el primero en ver sus condiciones y en darle espacio en la primera plantilla. Rápidamente, Bastian fue descollando por su atrevimiento para encarar rivales y por el sacrificio y entrega que ponía en la cancha. Su carrera fue evolucionando de a poco y, un  6 de junio de 2004, Jurgen Klinsmann, recientemente elegido como seleccionador alemán, le dio la oportunidad de debutar con la Mannschaft en un duelo ante Hungría y portando el dorsal 7, el cual haría suyo hasta el día de hoy. Su enorme debut fue impresionante y le valió ser considerado como un elemento fuerte dentro del once titular, a pesr de su juventud.

Un año más tarde, Schweinsteiger sería parte del once titular en la Copa Confederaciones de la FIFA 2005, donde demostraría todas sus capacidades ofensivas y destrezas de cara a gol. Tal desempeño le valió ser considerado para la Copa del Mundo de Alemania 2006, donde, anclado como extremo por ambas bandas, Fussballgot ganó su titularidad absoluta dentro del equipo teutón y demostró que era una de las nuevas figuras del fútbol alemán. 

A partir de ese momento, Schweinsteiger sería el extremo predilecto de Alemania en todas las competiciones. Su velocidad y regate en corto se vieron recompensados por un contacto con el balón exquisito, lo cual lo volvía mucho más peligroso para los rivales. En el Bayern de Múnich también se consagró como el hombre encargado de dar profundidad y desborde en ataque. Schweinsteiger no solo era derroche de talento. También mostraba sacrificio y amor por la camiseta, algo que le ha marcado desde siempre.

Sudáfrica 2010, de extremo a mediocentro

Consagrado como uno de los mejores jugadores del mundo en su posición, Schweinsteiger mostraba un crecimiento impresionante como jugador, llevando a sus entrenadores a considerar la posibilidad de probarle en una nueva posición. El primero en intentar algo nuevo en su demarcación fue el propio Jurgen Klinsmann, ahora como entrenador de los bávaros. Klinsmann optó por sacar a 'Schweini' de las bandas y posicionarlo como una especie de mediapunta corriendo por detrás del delantero centro. Su experimento funcionó y rápidamente Bastian se acomodó a su nueva posición generando mejores resultados que como extremo.

Van Gaal lo retrocedió al centro del campo, lo paró junto al mediocentro y le dio la tarea de ser la llave de salida de su equipo.

Rápidamente, Joachim Löw, entrenador alemán desde ese entonces, tomó la idea y comenzó a implementarla. Sin embargo, la presencia de nuevos valores como un joven Mesut Özil hacían que Schweinsteiger siguiera en su posición como extremo. Fue hasta que llegó Louis Van Gaal al banquillo del Bayern que la vida de Bastian cambió. Van Gaal lo retrocedió al centro del campo, lo paró junto al mediocentro y le dio la tarea de ser la llave de salida de su equipo.

 

Sus brillantes actuaciones, como ante Argentina en cuartos de final, le valieron su continuidad en el puesto y le permitió a Alemania estandarizar su transición futbolística

La adaptación de Schweinsteiger como mediocentro fue perfecta. El nivel de rendimiento otorgado por el jugador fue excelente y Joachim Löw entendió cuál era el espacio que 'Schweini' debería ocupar en su equipo. Sin dudarlo, Löw lo movió a mediocentro y lo posicionó junto a Ballack, con Khedira como alternativa en el banquillo. Sin embargo, la lesión de Ballack le abrió el espacio a Khedira como volante de marca y dejo a Schweinsteiger como el hombre que dictaminaba los ritmos de juego y la salida con balón dominado en el equipo.

Llegó la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010 y Löw no lo dudo: Bastian Schweinsteiger era su mediocentro. Brillante con la posesión de balón, capaz de marcar los cambios de ritmo en la salida, incansable en labores de marca y fenomenal siendo el eje de salida del equipo, Schweinsteiger se consagró como un volante central de primer nivel en Sudáfrica. Sus brillantes actuaciones, como ante Argentina en cuartos de final, le valieron su continuidad en el puesto y le permitió a Alemania estandarizar su transición futbolística, algo que venían trabajando desde muchos años atrás. Schweinsteiger fue la confirmación del cambio y el hombre que marcaría el perfil del nuevo volante teutón.

Brasil 2014, un nuevo pivote con la calidad ya conocida

Desde Sudáfrica 2010, Schweinsteiger afirmó su demarcación como volante central. El Bayern Múnich de Heynckess y el de Guardiola lo confirman. A partir de ese momento, nadie movió su posición y se convirtió, junto a Pirlo y Xavi, como uno de los mejores mediocentros del fútbol mundial. Más allá de su calidad técnica, sus derroches de energía, entrega y sacrificio le daban un plus a su juego y le hacían brillar más como líder del vestuario y de la cancha.

Más allá de su calidad técnica, sus derroches de energía, entrega y sacrificio le daban un plus a su juego 

Junto a Khedira formó un tándem en la zona media muy compacto, siendo una de las bases para el renacer de Alemania como potencia mundial y uno de los aspectos claves en la transformación del fútbol de la Mannschaft. Gran asistidor y eje en la salida, Schweinsteiger mueve los hilos germanos y dicta la orientación de juego del equipo. De igual forma, su despliegue físico aumenta la capacidad defensiva del equipo y le permite tener una mejor segunda jugada cuando la defensa rival logra contener el primer intento de ataque del equipo.

Pero la Copa del Mundo de Brasi 2014 ha mostrado una nueva cara del fútbol de Fussballgot. Löw, intentando afirmar su idea de juego, le ha hecho retroceder unos metros y ubicarse como auténtico medio centro, acompañado de Khedira y Kroos como interiores. Con esto, Kroos asume el rol de creativo teutón y deja a Schweinsteiger la única obligación de generar salida y pararse como un auténtico central cuando el equipo se expande en ataque. Los laterales suben más confiados con la apertura y adelantamiento de los centrales y el equipo queda menos desprotegido con Schweinsteiger como un auténtico tercer central. Alemania mejora con cada nueva demarcación de 'Schweini'.

 

Como pasador, Schweinsteiger es, junto a Kroos y Lahm, uno de los de mejores registros dentro de Alemania. Como pivote se para con categoría y clase para aportar y oxigenar la marca del equipo y asfixiar a los rivales en zona de creación. Como volante central funge como plataforma de lanzamiento del juego teutón y genera constancia y precisión en el manejo de la posición. Desde donde quiera, Schweinsteiger es uno de los más eficientes jugadores que posee Alemania en la actualidad.

Desde donde quiera, Schweinsteiger es uno de los más eficientes jugadores que posee Alemania en la actualidad.

Con 29 años, Bastian Schweinsteiger está por llegar al momento de la carrera de todo jugador parece terminar. Sin embargo, partiendo de su entrega dentro del campo y su sacrificio por el colectivo, no sorprendería ver a un 'Schweini' corriendo balones a una edad más avanzada con la misma energía que muestra actualmente.

Los grandes jugadores juegan donde sea y brillan como siempre. Bastian es un ejemplo de ello. Con cada una de sus evoluciones Alemania parece mejorar un poco más. No será sorpresivo que en los próximos años su demarcación vuelva a ser alterada y deje el mismo resultado de siempre: una mejora en el colectivo. Sin duda alguna, Bastian Schweinsteiger gobierna en Baviera y lidera a Alemania hacia la victoria en cada partido que disputa.

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