Papá Diouf llega con regalo
Walters hizo el primer gol del encuentro. Fotografía: Premier League.

Intensidad es el centro del campo sería la clave para definir el inicio del partido. Ni el equipo de Hughes ni el de Howe podían llegar más allá de los dominios de la última línea defensiva. Solo dos opciones a balón parado crearon algo de peligro en las porterías rivales, si bien peligro es una palabra demasiado descabellada. Lo más peligroso, literalmente, fue la entrada de Wollscheid a Wilson, que paró el partido durante varios minutos.

Finalmente, Callum Wilson no pudo aguantar en el terreno de juego, se echó sobre el césped mientras esperaba a las asistencias médicas para que se lo llevasen en camilla. Glenn Murray, fichaje procedente del Crystal Palace, entraría en el campo por el delantero.

A partir de ahí, el partido empezó a balancear hacia el lado local. Arnautovic, Bojan y Shaqiri empezaban a verter sobre el área de Boruc. Ritchie y Pugh se veían abocados a ayudar a los laterales para evitar los dos contra uno en banda. Gosling volvió a salvar otra entrada hasta que los cherries pudieron respirar. Ritchie gozó de un tiro libre a 27 metros que lanzó a las manos de Butland.

Y ese operativo ofensivo del Stoke City consiguió ser efectivo. Shaqiri cambió totalmente el balón de banda hasta Arnautovic, marcado por Francis, se hizo con el balón. El extremo se zafó del lateral derecho dejándolo en el suelo para llevar el balón sobre la línea de pintura hasta que encontró a Walters. Le dejó un balón sencillo para batir a Boruc sin su oposición.

A partir de ahí, el control remoto del peligro pasó a las manos de los cherries. Murray la tuvo en su cabeza tras un gran centro de Francis pero se perdió en las manos de Butland. Y no se quedó ahí, Pugh se convirtió en el terror de Johnson con sus regates. En una ocasión, tejieron una red de pases en el área potter para que el disparo de Ritchie se fuese repelido por el muslo de Pieters.

El control de la pelota parecía de un único equipo. El retraso por la lesión de Wilson obligó al árbitro a añadir nueve minutos que se hicieron eternos para Shaqiri. El mediapunta suizo se sentó en el banquillo por algún problema cuando restaba un minuto. Tras un saque de esquina, Arnautovic se llevó la pelota frente a un jugador cherry, y se cabalgó 50 metros hasta ceder el balón a Pieters, que se lo devolvió en profundidad pero su disparo se marchó lejos del palo derecho de Boruc.

Un Stoke de “golpe”

El segundo periodo empezó con el dominio de los potters. Y, además, aprovechaban una característica que les fue bien la temporada pasada. Una buena anticipación de Cameron alejó el balón de las botas cherries, se lo sirvió a Bojan cuyo pase entre líneas hacia Walters le dejó frente a Cook, a quien fue incapaz de zafarse y estrelló el balón en su pierna.

El contraataque le empezaba a dar buenos frutos en el partido. Charlie Adam se anticipó a otro pase de la zaga para intentar coronar un pase con efecto para Bojan, balón que no pudo atrapar. A pesar de ello, el partido se fue apagando en el centro del campo. Cuando el equipo de Howe se colocaba estructuradamente, el de Hughes no tenía nada que hacer para pasar esa muralla.

El Bournemouth también tuvo su oportunidad de oro para conseguir el empate en Stoke-on-Trent pero Whelan fue más rápido. Un gran pase entre líneas de Surman lo recibió Pugh ante la oposición de tres jugadores potters, aunque solo Whelan se atrevió a frenarle. Cada entrenador hizo los cambios oportunos para revivir el partido. Bojan se marchó por Diouf para dar más dinamismo en punta mientras que Tomlin, muy poco participativo, se marchó por King.

No obstante, el jugador más desequilibrante era Arnautovic. El extremo austríaco traía de cabeza a la defensa rival. Con un precioso pase dejaba a Diouf para que le diese un pase a Pieters que no supo otorgar con el tacón. Y esa ocasión pasó factura. Tras un despeje de la defensa, Ritchie cazó el balón, se lo dispuso a Pugh que no supo hacer otra cosa que estrellarlo en Glen Johnson. A pesar de ello, Gosling fue más rápido que el lateral para batir casi desde el punto de penalti a Butland.

“Cabezazos Diouf”

La tendencia se invertía. El Stoke City había consumido sus tres cambios y se quedó con diez jugadores por molestias de Pieters, que se hizo daño al despejar mal un balón que ocasionó un contraataque del rival. Diouf llegó al rescate. Un pase desde la banda de Glen Johnson llegó a la cabeza de Diouf que remató con la mayor violencia ante la atónita mirada de Distin, Cook y la mano de Boruc.

Además, Butland debía volver a intervenir de nuevo, aunque el juez de línea anduvo poco atento para ver dos fueras de juego de Murray. En el segundo, se quedó solo frente a Jack Butland, se hizo enorme y la paró con la manopla derecha. El Britannia Stadium, que había enmudecido, explotó de júbilo.

El tiempo corría mientras el Stoke City perdía tiempo y el Bournemouth se desesperaba y buscaba el gol con pases en largo. La misma solución que usaba su rival para que pasase el tiempo. En una de esas, un endeble despeje de Cook cayó en las botas de Walters, que se marchó de este y le cedió la pelota a Afellay en la esquina izquierda del área pequeña cuyo disparo se marchó muy desviado.

De esta manera, en la séptima jornada, llegó la primera victoria del Stoke City en la Premier League tras tres empates y tres derrotas. El Bournemouth sigue con ese vaivén de resultados cuatro derrotas, dos victorias y un empate. 

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