La diferencia estuvo en el centro
Segunda victoria de la temporada para los de Hughes. Fotografía: Stoke City.

Las bajas siempre son un grave inconveniente para los conjuntos que luchan por no volver al Championship. Entre, el Aston Villa es uno de los recurrentes temporada tras temporada. El conjunto de Birmingham perdió a Fabian Delph y Christian Benteke en el periodo estival de traspasos. Sherwood buscó entre lo mejor del mercado para reforzar su equipo: Idrissa Gueye, Jordan Ayew, Adama Traoré o Micah Richards. A pesar de ello, el balance es de una única victoria y un empate en los primeros siete partidos.

En el otro bando, el Stoke City quería subir un peldaño el nivel competitivo para llegar a los puestos europeos, en lugar de quedarse viendo su brillo en un lugar a salvo en la tabla. N’Zonzi fue la baja más sensible del equipo ya que era quién controlaba el juego de los potters. Para avanzar como conjunto, Hughes encontró mucho. Philipp Wollscheid, Joselu, Xherdan Shaqiri y la cesión de Marco van Ginkel.

Para barajar la alineación de este encuentro, cada técnico tenía primero que descartar los jugadores que están en la enfermería. Gabriel Agbonlahor y Adama Traoré eran las principales bajas de Sherwood mientras que Hughes seguirá sin contar con Xherdan Shaqiri por un problema en el partido frente al Bournemouth, Marc Wilson y el capitán Ryan Shawcross.

Mark Hughes alineó su once tipo con cuatro defensas, dos centrocampistas, un mediapunta, dos extremos y un delantero. Diouf sustituyó a Shaqiri mientras Walters regresó a su sitio. En cambio, Tim Sherwood buscó reforzar la zona derecha de su defensa con dos laterales: Crespo y Hutton en la zona de volante para frenar a Arnautovic.

Amavi fue de lo más destacado del Aston Villa. Fotografía: Stoke City.

Cada entrenador sabía por dónde quería hacer daño en el partido. Tim Sherwood se quería aprovechar de la fragilidad de Wollscheid y de la falta de ayudas de Arnautovic a Pieters. Pero el extremo austríaco respondió muy bien para anular el peligro de Hutton y Veretout. En cambio, este le complicó la vida constante a Crespo y se aprovechó muy bien cada vez que llegaba tarde a ayudar Hutton.

No obstante y a pesar del inicio controlador del Stoke City, el panorama cambio de forma radical cuando se asentaron ambos equipos. El Aston Villa aprovechó su mayor despliegue de efectivos en el centro del campo para dominar el balón pero sin saber cómo traspasar la línea comandada por Geoff Cameron. Sherwood salía con un planteamiento demasiado defensivo por la alineación de dos laterales que generaba muy poco desborde en esa banda.

Idrissa Gueye y Amavi eran los encargados de intentar generar peligro en el área de Jack Butland. Gestede era, por lo general, el receptor de los centros laterales del defensa francés. A pesar de ello, las ocasiones de peligro pendían del otro lado. Bojan Krkic intentaba ayudar a la salida del balón pero no funcionaba mientras que era Walters el que de verdad lo retenía. El lateral derecho potter no funcionaba y eso se notó en los continuos centros del Aston Villa.

Un error defensivo

Tim Sherwood sabía de sobra que su equipo no había hecho nada interesante en la primera parte en la zona de ataque por lo que decidió sacar un defensa, Lescott, por un mediapunta, Grealish. Crespo ocuparía la zona de Lescott, Hutton retrasaría su posición para que la ocupase Veretout mientras que Grealish se asociaría con Amavi. Hughes, en cambio, seguía sin cambiar nada para intentar tener más el balón.

Jack Butland dejó su portería a cero por primera vez esta temporada. Fotografía: Stoke City.

Los villains salieron con mayor ímpetu para sacar un gol en el inicio de esta primera parte pero de nada sirvió porque se seguía con la estrategia de encontrar a Gestede y en ocasiones a Richards. A pesar de ello, fueron los potters quienes supieron hacer daño a esta defensa. Un desajuste entre Richards y Crespo tras un pase de Adam propició que Arnautovic dibujase un desmarque al que tan solo Johnson tenía que acertar el pase. El austríaco disparó raso a la meta de Guzan, tocando el palo, para servir el jolgorio y la tristeza en las aficiones.

Esto ocasionó que Sherwood volviese a buscar en su banquillo jugadores con los que darle la vuelta al marcador. Sinclair, que apenas había intervenido, le dejaría su puesto a Jordan Ayew que tampoco supo que hacer de aquí en adelante. La falta de constancia y presencia de Bojan ayudó para que Hughes decidiese dejar su lugar en el campo a Afellay. Esto solo acrecentó el problema de la salida de balón y el control de este.

Para solucionar el problema, momentáneamente, el cansancio de Arnautovic provocó su salida para que entrase Van Ginkel. El balón empezaba a quedar en las piernas de los potters aunque ya no eran capaces de generar peligro efectivo. De esta manera, empezaron a crear más contragolpes por la necesidad de los villanos de arriesgar más para salvar algún punto. Ya solo le quedaba un cartucho al entrenador inglés.

Carles Gil sería la solución, según Sherwood, claro. El centrocampista español empezó a crear más peligro, a controlar el balón, generar más dinamismo y movimiento en sus compañeros. Pero no servía de nada ante lo retrasado de las líneas defensivas del Stoke City. El control y el equilibrio de Westwood no era necesario ya que buscaban arrinconar a su rival, pero que estos cediesen espacios ante la novedad de tanto jugador junto. El único y último cambio del partido sería Joselu ante la presumible lesión en la pantorrilla de Diouf.

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