Unidad en la adversidad
Totti y Rocchi, capitanes de Lazio y Roma, junto a representantes de los grupos ultras. | Foto: eldomingoalascinco.com

Si por algo conoce el Derby della Capitale aquel con la mala fortuna de no ser aficionado al Calcio es, sin duda, por la violencia. Violencia que ha caracterizado estos caldeados encuentros en los que los integrantes de la Nord laziale, con los Irriducibili a la cabeza, y los de la Sud giallorossa, se han enfrentado en múltiples ocasiones, antes, durante y después de los derbis. Situaciones que han dado mala fama a estos emocionantes encuentros.

Rivalidad histórica

Pocos encuentros en todo el mundo del fútbol generan tanta expectación como un Lazio - Roma. Ese día, la ciudad eterna se paraliza para seguir el desarrollo del choque. No en vano, el Derby della Capitale es uno de los pocos encuentros en los que el Stadio Olímpico de Roma presenta un lleno.

La historia de la rivalidad entre Lazio y Roma se remonta al origen del equipo giallorosso, por la unión de tres conjuntos anteriores, en 1927. En este reportaje se explica extensamente dicha historia.

Sin duda, dicha historia ha estado marcada por la violencia, que llegó a su punto cúlmen en octubre de 1979, cuando Vincenzo Paparelli, aficionado laziale, murió por el lanzamiento de una bengala por parte de los ultras de la Curva Sud romana.

Además, en muchas ocasiones se han dejado ver pancartas descalificantes por parte de uno y otro equipo. Famosa por el claro mensaje antisemita que concentra es aquella mostrada por ultras del grupo Irriducibili, los más violentos de la Lazio, que rezaba: "Auschwitz vuestra patria, los hornos vuestra casa" o la enseñada en otra ocasión desde la Sud giallorossa: “Equipo de ovejas seguidas por pastores”, no menos racista que el anterior por la representación que la Lazio tiene, no solo en la ciudad eterna, sino en toda la región de Lacio. Todo cambiaría, al menos por un tiempo, un 11 de noviembre de 2007.

Fatal suceso en Arezzo

Aquel 11 de noviembre de 2007, la Lazio iba a disputar la duodécima jornada de la Serie A de aquel año, ante el Inter, en el Giuseppe Meazza. Poco antes del comienzo del encuentro, en un área de servicio de una carretera de Arezzo, se produjeron algunos conatos de violencia entre ultras laziali, que se dirigían a Milán y tiffosi de la

Juventus, que viajaban hacia Parma. Al producirse este casual encuentro, en una zona de convergencia de las autovías entre Parma, Roma, Turín y Milán; los dos pequeños grupos se enzarzaron en una pelea que la policía trató de disolver. Fue entonces cuando el agente Luigi Spaccarotella disparó de forma disuasoria, impactando la bala en el cuello del ultra laziale que falleció en el acto.

La muerte de Gabriele Sandri, de 26 años provocó las airadas protestas, no solo de sus compañeros, si no de todo el universo ultra. En Italia, el Inter - Lazio se suspendió indefinidamente, así como el Roma - Cagliari, que se disputaba en el Olímpico. Además, ultras del Atalanta obligaron a suspender el Atalanta - Milan, en Bérgamo, a los diez minutos de juego, con lanzamiento de bengalas al campo. Fuera del país transalpino grupos ultras como el Frente Atlético condenaron el suceso, pidiendo justicia por la fuerza desmesurada empleada por el policía. La misma Curva Sud de la Roma, quien en tantas ocasiones se había enzarzado con la Nord, emitió un comunicado condenando el suceso y pidiendo justicia para el ultra laziale.

Esta acción significó un antes y un después en el movimiento ultra capitolino, demostrando que la rivalidad no está reñida con el sentido común, que debe imperar en todo grupo de aficionados y que, ante la adversidad y la injusticia, grupos totalmente contrarios, pueden unirse por un objetivo común. La imagen de unidad ante este hecho que supuso la fotografía (que preside este artículo) tomada en el siguiente derby, en marzo del año siguiente, en la que, con la Curva Nord detrás, aparecieron los capitanes de Roma y Lazio, Totti y Rocchi, y los líderes de Irriducibili y Ultras Romani, pertenecientes a la Sud giallorossa; dio la vuelta al mundo, demostrando la grandeza del Derby della Capitale.

Foto: forums.bigsoccer.com

Esperemos que pancartas despectivas e insultantes, como aquellas de comienzos del presente siglo, queden atrás y que el respeto entre estas dos históricas hinchadas, manteniendo por supuesto la enorme rivalidad deportiva, impere antes, durante y después del derby que se disputará el próximo domingo en el Olímpico de la ciudad eterna. Y que gane el mejor, sabiendo que el que salga derrotado, esté donde esté en Liga, será la seconda squadra della capitale, al menos hasta el siguiente derby.

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