'O Rei', elevado a la milésima
Así festejó Pelé su gol número mil. (Foto: AP)

Era una noche brasileña de miércoles, en 1969. Convertido en un mito del deporte, en la ciudad de Santos se celebra el 19 de noviembre como “El día de Pelé”. Los días previos a aquella fecha, habían estado rodeados de expectativas y de un número de cuatro cifras en la cabeza de muchos. Pero principalmente revoloteaba en la de una persona, un futbolista que parecía haber pedido cita al destino para que, ni más ni menos, el Templo del Fútbol fuese testigo de su hazaña: Maracaná. El propio Pelé, reconoció que había sido el “estadio ideal”, en el cual se habían dado cita para la ocasión unos 65.157 espectadores.

Un palco idílico

Con Mazzei de entrenador y con miembros de la selección como Carlos Alberto y Clodoaldo, el Santos volvería a conquistar el planeta como lo había hecho unos años atrás. En 1966 ganaron en un triangular que incluía al Santos, el Inter y el Benfica, torneo realizado en Estados Unidos. En mayo de 1967 se fueron de gira por el África Subsahariana para partir más tarde a Italia y Alemania. En 1969 regresó a África por una nueva gira en la cual estuvo esta vez en Congo y Nigeria. Sin embargo, ese año sería recordado por un acontecimiento mundial: el gol 1000 de Pelé.

Para octubre de 1969 llevaba 989 goles anotados. En un partido ante la Portuguesa anotó cuatro goles con lo que la cifra ascendía a 993. Hizo dos más ante el Coritiba y otro ante el Flamengo. Marcó dos tantos ante Santa Cruz en Recife y posteriormente en Joao Pessoa anotó uno más, por lo que ya llevaba 999. Después de no ver puerta en Bahía, la responsabilidad se trasladó a Río de Janeiro. A un marco incomparable para convertirse en leyenda del fútbol mundial.

Además de haber sido el jugador más joven de la historia en proclamarse campeón del mundo y ser a su vez el que más Copas mundiales ha levantado, Edson Arantes do Nascimento -Pelé- tiene escritas más líneas en la historia del fútbol por la efeméride que tal día como hoy es rememorada. Hace 46 años con el club de sus amores, Santos, y en un partido correspondiente al torneo Roberto Gomes Pedrosa contra Vasco de Gama, los once metros se cruzaron en su camino. Un penalti muy discutido por los jugadores vascaínos y cometido por el defensor René, quien no podía creerlo.

Gloria a sus pies

Corría el minuto 78 del encuentro, cuando O Rei se disponía a lanzar el que podía ser el penal más glorioso de su vida. Enfrente, el cancerbero argentino Andrada, al que se le planteaba bajo palos uno de los momentos más significativos del fútbol y también de su carrera como arquero. El brasileño, comenzó su ritual de espaldas a la portería y frente a los 20 jugadores.

Apenas sin carrerilla, tuvo tiempo también para hacer uso de su particular ‘paradinha’ que aderezada con la delicadeza de su pierna derecha, terminaron por batir al portero de Vasco. Éste, a pesar de su estirada hacia el lado izquierdo, sitio que había elegido Pelé para hacer historia, no pudo alcanzar a tocar la pelota con sus guantes. Los ojos de Andrada asistieron a la invasión de campo de periodistas, fotógrafos, aficionados…que había propiciado dicho tanto, y vieron cómo ‘El Rey del Fútbol’ salía a hombros después de agenciarse semejante hazaña. El ‘goleiro’ aseguró después del encuentro: “Rocé la bola con mis dedos”.

El astro brasileño, en declaraciones posteriores, reconoció que le “temblaban las piernas” pero que “no podía fallar ese gol”. Un tanto, el 2-1, que terminó por decidir el partido y que fue anotado con la mítica camiseta con la cual escribió su trayectoria de clubs, la del Santos. Equipo en el que jugó 18 años de su carrera, anotando 1.091 goles y formalizando su retirada el 3 de octubre de 1974. Momentos antes de irse al Cosmos estadounidense, en el que militó hasta su retirada definitiva en el año 1977.

Controvertida investigación

Un investigador del fútbol que escribió un libro sobre la historia del club Santos, alimentó la polémica sobre los 1.284 goles que se le atribuyen a Pelé, pues afirma que falta uno que el brasileño marcó contra su propio equipo. Guilherme Nascimento, pone en entredicho en su obra ‘Almanaque del Santos’ las estadísticas del futbolista brasileño, pues sostiene que el gol “olvidado” fue anotado por Pelé en enero de 1966, en un partido amistoso en el que su equipo derrotó a la selección de Costa de Marfil por 4-2.

“El Santos dice que ese partido fue de exhibición y que por eso no cuenta, pero no sé si eso no cambiará la historia de Pelé frente a sus biógrafos”, señaló el investigador en una entrevista publicada por Folha de Sao Paulo. El propio Nascimento expuso que Pelé comenzó ese partido jugando como portero, que luego volvió a su puesto habitual y que, en la segunda mitad, vistió la camisa de Costa de Marfil y anotó un gol contra el Santos, que nunca fue registrado en sus estadísticas. Una de las consecuencias de considerar ese hecho es que los goles atribuidos a Pelé pasarían a ser 1.285, indicó Nascimento, aunque apuntó que eso no sería todo.

Así pues, y de contabilizar dicho gol, el tanto número mil del legendario jugador sería el que anotó cinco días antes de esa fecha, en un partido en el que Santos derrotó por 3-0 al Botafogo de Paraiba.

Hombre de Tres Corazones

Más allá de la polémica generada, en aquel momento se dirigió a la prensa para decirles: "Por el amor de Dios. Ahora que todo el mundo está escuchando, ayuden a los niños, ayuden a los desamparados. Es mi único deseo en este momento tan especial para mí”. Una vez más Pelé sacó a relucir sus orígenes, el seno de una familia humilde, en uno de los momentos más significativos de su carrera deportiva. Demostró ser “un hombre de tres corazones”, haciendo honor a su ciudad, Tres Coraçoes -en el estado de Minas Gerais- donde nació aquel 23 de octubre de 1940 el mito del deporte que a día de hoy merece reconocimiento de efeméride, es protagonista de este escrito y cómo no, de unos fabulosos versos:

¡Oh Rey de reyes del gramado!

tres corazones que se estremecían,

Pai Dondinho, garoto quería,

que de la bola un ángel alado.

Driblaba, driblaba, la poesía,

al gol del Pan de azúcar abrazado

a Celeste, su filho Corcovado,

símbolos, cosmos y cosmogonía.

Coloso, impávido resplandece,

con la pupila de mil artilleros,

y en Jalisco con un baile de dieces.

Un Pelé sempiterno y por sombrero,

el numen que a la orilla reverdece,

Don de ébano, cetro de acero.

Soneto escrito por Mariano Jesús Camacho Ortega, en "Sonetos del Fútbol: Pelé"

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