Sufrir para cumplir
Foto: Maisfutebol

Hasta el tiempo extra se tuvo que ir la eliminatoria de dieciseisavos de final de la Taça de Portugal Placard entre el Farense y el Sporting de Braga. Una animosa hinchada, un maltrecho césped y un correoso e impetuoso combinado local provocaron que el conjunto de mayor categoría no pudiera vencer durante el tiempo reglamentario a un equipo, sobre el papel, más pequeño. Finalmente, un gol de Filipe Augusto en la prórroga en un discutido penalti decidió la contienda.

El SC Farense, aupado por su ruidosa hinchada, ataviada incluso con alguna bengala, salió con más ganas de hacerse notar en el partido y eso provocó que las primeras llegadas fueran suyas, aunque sin crear excesivo peligro a la meta de un Matheus que hoy tenía una nueva oportunidad después de haber perdido su puesto esta temporada en detrimento de Kritciuk. A partir del primer cuarto de hora, el encuentro se niveló y el Sporting de Braga empezó a tener más el balón, aunque con muchos problemas en la circulación debido a la alta presión de los del Algarve y al maltrecho césped, especialmente por la banda derecha por la cual atacaban los visitantes en la primera parte.

Sin embargo, esto no fue óbice para que llegaran las primeras oportunidades, con un testarazo de Crislan por encima de la portería de São Bento en el minuto 14. Acto seguido, los bracarenses pidieron un penalti que el colegiado no señaló. Las botas del joven Tiago Leonço eran las que más peligro llevaban hacia la portería rojiblanca. Fruto de ello, en el minuto 27, llegó la mejor ocasión del partido para el Farense, pero la desaprovecharon inexplicablemente y luego les acabaría pasando factura. São Bento, guardamenta local, se erigió como uno de los héroes de la noche con un par de intervenciones al filo del descanso que provocaran que se mantuviese el tanteo inicial.

Foto: A Bola

El segundo periodo se inició sin ningún cambio por parte de ambos equipos. El conjunto de mayor categoría intentó hacerse con el control del esférico pero, otra vez, un terreno de juego impracticable y la agresiva presión de los hombres de Jorge Paixão, que pronto se cargaron de tarjetas, hicieron imposible que esta tarea se llevase a cabo. Así las cosas, Fonseca decidió mover fichas y sentar a un insulso Aarón Ñíguez por Pedro Santos.

Este cambio no perturbó en demasía el devenir del encuentro, con la salvedad de que el equipo visitante empezaba a sufrir defendiendo las jugadas a balón parado, herramienta más usada por los locales para hacer daño a los 'gverreiros do Minho'. Algunos detalles de Wilson Eduardo o del recién incorporado Hassan no fueron suficientes para alterar el resultado de un partido falto de ritmo en sus compases finales y que se acercaba irremediablemente al tiempo extra.

El Sporting de Braga se hace notar en la prórroga

El cansancio acumulado durante los 90 minutos reglamentarios se notó especialmente en el cuadro local, pues el Braga empezó a llegar con mayor facilidad y fruto de ello, en el minuto 3 del tiempo extra, el colegiado señalo un más que discutible penalti sobre Stojiljkovic que se encargaría de transformar de manera sobria Filipe Augusto. El ex de Río Ave y Valencia cuajó un partido notable a la par que silencioso, como en él es costumbre.

El citado gol supuso un mazazo para el Farense, que fue incapaz de reaccionar y veía como el Braga coleccionaba oportunidades para sentenciar la contienda, pero la falta de acierto de sus rematadores y el acierto de São Bento les condenó a sufrir hasta el final para clasificarse a los octavos de final de una competición en la que tienen puestas muchas esperanzas y en la que el año pasado se quedaron a muy poco de ganarla. Los de Paulo Fonseca ya esperan a su próximo rival en la competición.

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