Tres de tres... y Jorge Jesus cambia la hegemonía en Lisboa
Fotografía: LUSA

En la Antigüedad, y más aún en los coliseos romanos, se utilizaba bastante el término ter fatum (tercer intento) Era un pensamiento optimista. Si en dos días ningún esclavo sobrevivía a los leones del emperador, al tercer día sí que habría un milagro. La expresión de a la tercera va la vencida nació en Roma pero no se ha continuado en Lisboa. Al tercer intento, los leones volvieron a salir victoriosos. Los leones de un emperador, de Jorge Jesus III de Portugal.

Quién diría que tras años entrenando al eterno rival acabaría llegando a los banquillos del José Alvalade. Seis años y 319 partidos después, Jorge Jesus abandonó el verano pasado el Estádio da Luz para volver a la que fue su casa cuando era jugador. Fue sin duda la gran bomba de Portugal en el periodo de traspasos. El técnico que tantas alegrías había dado a la afición del Benfica.

Primer asalto nada más llegar

De hecho, el adiós de Jorge Jesus al equipo encarnado no sería ni mucho menos definitivo. El primer partido de la temporada sería un Sporting-Benfica. El derbi del retorno nada más hacer las maletas. Sin apenas tiempo para enseñar a sus pupilos, el técnico de Amadora tuvo que lidiar con las nuevas llegadas, los que querían abandonar el equipo y los que no querían perder la titularidad.

Muchos no apostaron por Jorge Jesus antes de la Supertaça. Rui Vitória, sustituto en los banquillos del Estádio da Luz parecía que se iba a llevar el primer derbi de la temporada. Nadie echaría de menos al míster. Y de repente, el primer título de la temporada caía en las vitirinas del José Alvalade. Entre Teo Gutiérrez y André Carrillo, Sporting sentenciaba a Benfica y gracias a un gol con bastante fortuna, los leones devoraban a sus eternos rivales por primera vez.

¿Simple casualidad, buena suerte? Sea como fuere, Jesus había cambiado el rumbo en Lisboa. La hegemonía que tanto había durado a Benfica se iba desvaneciendo poco a poco. El equipo que la temporada pasada se había hecho con el bicampeonato, caía derrotado y llegaba con mejores sensaciones al inicio liguero. Y las sensaciones de aquel encuentro de agosto siguen ahora meintras va finalizando noviembre.

Con todo ello se llegó al derbi del Estádio da Luz. Primer partidazo en Lisboa en la Liga NOS. Benfica quería redimirse no solo de la derrota de la Supertaça, sino de haber caído frente a Porto en clásico semanas anteriores. Los encarnados llegaban a cinco puntos de Sporting pero con un partido menos. Una victoria de cualquiera de los dos equipos podría marcar un antes y un después en Lisboa. Y claro, Jorge Jesus volvía a la que fue su casa.

Fotografía: LUSA

El sentimiento de Rafa Benítez tras haber sido goleado por el Barcelona en el pasado clásico se puede equiparar con el mismo que tuvo Rui Vitória en el derbi lisboeta. Un derroche de buen fútbol y también de goles que silenciaron el templo de los encarnados. Los leones esta vez no tendrían piedad alguna. Tres goles en la primera parte para rematar a sus rivales. El inocente Jorge Jesus I de la Supertaça se convertía en Jorge Jesus II, el terrible. El emperador extendía sus dominios. un 0-3 incontestable.

La superioridad de Sporting en el segundo derbi fue inconstesble

A día de hoy, Sporting sigue sin conocer la derrota en ningún campeonato doméstico. Comandan el campeonato liguero con cinco puntos de ventaja sobre Porto, aunque los dragones tienen un partido menos. Aventajan a Benfica en ocho. Hacía años que no se veía una diferencia tan amplia favorable a los blanquiverdes. Pero Jorge Jesus no se conformaba, quería más. Y desde que el sorteo de la Taça de Portugal volvió a emparejar a los eternos rivales de Lisboa, el técnico nos descansó hasta conseguir el tercer triunfo.

Jesus conocía el ter fatum. Las ganas de revancha que tenía Benfica eran más que una realidad. Era el primer derbi en el Alvalade y las águilas darían el primer golpe. Un guerrero espartano, un héroe griego. Kostas Mitroglou asestaba una estocada a los leones en su propio coliseo nada más comenzar el combate. Restaba un partido muy largo a Sporting. Un encuentro que volvería a la igualdad con un tanto al borde del descanso. Adrien Silva daría el zarpazo del empate.

Fotografía: LUSA

La tensión se notaba en las gradas. Sporting llegaba y con bastante peligro. Había intervenciones milagrosas de Júlio César y disparos que repelía la madera. No llegaba el gol definitivo. Benfica también avisaba y silenciaba por momentos el Alvalade. El emperador aún no había acabado su tarea. El combate tenía que llegar a la prórroga. Se esperaba incluso la tanda de penaltis. Un partido condenado a la igualad máxima.

Fue entonces cuando apareció el héroe de los los leones. Benfica tenía a su campeón griego, pero desde tierras argelinas llegaba un héroe de sangre árabe. Slimani cazó el balón a su enésimo intento y cogiendo un rechace, batía Júlio César y ponía patas arriba el coliseo del Alvalade. Corría el minuto 112 de partido. Segundo y definitivo zarapazo de los leones. Las águilas, sin casi capacidad de reacción, no volverían a poner el empate en el marcador.

Jesus I el inocente, Jesus II el terrible y ahora Jesus III el conquistador. Jorge Jesus ha cambiado el rumbo, el orden en Lisboa. El timón del fútbol luso lo tiene ahora de Sporting y en estos momentos es muy difícil que alguien se lo pueda arrebatar. La clave del éxito o del fracaso del técnico de los leones será si puede mantener este frenético ritmo de noviembre hasta mayo.

Fotografía: LUSA

La única regla es no confiarse. Porto y Benfica tienen un partido menos en la Liga NOS. Si los de Julen Lopetegui vencen su compromiso aplazado ante União da Madeira, se pondrán a tan sólo un punto. Y dragones y leones aún no se han visto las caras. El choque de ambos el 2 de enero dará bastante que hablar. Dirá si Sporting tiene aspiraciones reales. Puede haber un nuevo emperador. Se puede alzar Jorge Jesus IV, el invencible.

VAVEL Logo