Tottenham - Chelsea: derbi de rachas
Fotomontaje: VAVEL

Londres es una ciudad que puede hacer cumplir sueños. Así se le han cumplido a un portugués llamado José Mourinho. Allí, en la capital inglesa, ha conseguido gran parte de sus mayores alegrías. Desde su desembarco en la ciudad británica en 2004, José ha podido degustar las mieles del éxito. Es cierto que, dos años después, hubo un paréntesis, algo negro, con una salida por la puerta de atrás. Pero Londres era su casa, y lo siguió siendo cuando se fue de Erasmus, por Milán y después por Madrid. En ambos sitios dejó huella con su actitud y su mentalidad ganadora. Pero en las islas dejó más huella aun. Por eso volvió, casi diez años después del comienzo de su primera aventura fuera de su Portugal natal.

Desde 2013, 'The Special One' (o en su segunda etapa, ''The Happy One'') ha vuelto a vivir grandes experiencias. Ha visto las luces, ese gran ambiente que hay en Londres. Su afición nunca había dejado de quererle. Él se alió con un equipo para volver a hacer sonreír a esa hinchada que tanto le idolatraba -y le idolatra- y que coreaba su nombre los días pares y los impares, en los días buenos y en los días pésimos. Por suerte para otros, por infortunio para la mitad azul del oeste de Londres, este año los días pésimos están ganando por goleada. José está viendo la otra cara de la ciudad. Esa inseguridad que se siente en las grandes vorágines, sobre todo cuando millones de personas están atentas al más mínimo detalle de tus actos. Por suerte, en las aceras de Fulham Road se sigue viendo a gente vestida de azul yendo al Bridge cada domingo, y cada miércoles, y animando al entrenador de su equipo, a pesar de que, después de barrer a sus rivales en una temporada casi inmaculada, su equipo del alma, ese que suele estar entre los tres primeros clasificados, no haya conseguido ni cinco victorias en trece partidos de liga. A pesar de todo, allí siguen, cantando eso de "José Mourinho..! José Mourinho..!" con ese acento inglés tan suyo. 'Mou' tiene otra oportunidad más de que sigan cantándoselo. Un derbi de Londres. No es a vida o muerte, pero casi.

A seguir con la racha

El Tottenham viene lanzadísimo a este choque. Los de Pochettino han conseguido una racha de imbatibilidad de 12 partidos. Desde la primera jornada, en esa derrota (1-0) ante el Manchester United en Old Trafford, los Spurs no se han ido con las manos vacías de ningún partido liguero. Ésta es la mejor racha de partidos sin perder de toda la liga. El Tottenham es también el único equipo, junto al sorprendente líder, el Leicester, que solo ha perdido un partido en las trece jornadas que van de Premier League. Seguir con la gran racha de resultados venciendo a un gran rival -a pesar de su mal momento de forma- como el Chelsea, será un gran aliciente para ver cómo se las ingenia el conjunto del norte de Londres.

Los locales no contarán con uno de sus grandes pilares en la medular, el joven Delle Alli, que tendrá que cumplir su sanción de un partido por acumulación de tarjetas amarillas, ya que le mostraron la última en el partido ante el West Ham de la pasada jornada. La pérdida del talento inglés es muy sensible, ya que el trabajo que estaba haciendo los últimos partidos estaba siendo espectacular, vital para el juego de los Spurs y determinante para conseguir esta gran racha de resultados. A las bajas por lesión de Bentaleb y Chadli, ambos por lesiones de tobillo, se tiene que unir a la lista el argentino Erik Lamela, que lleva sin jugar desde el parón de selecciones y, aunque se espera su presencia en la convocatoria, es posible que no esté en condiciones para jugar en un partido de tal calibre.

El ataque de los del norte de Londres lo encabezará, como siempre, el delantero Harry Kane, tan en racha como su equipo. Lleva ya ocho goles en liga y en esta última semana ha hecho tres en dos partidos, firmando un doblete ante el West Ham y haciendo el gol de la victoria (0-1) ante el Qarabag en Europa League. El inglés está viviendo un gran momento, no se queda sin marcar en un partido de liga desde el 17 de octubre, cuando su equipo empató ante el Liverpool en Anfield. Eriksen y Son, gran baza desde el banquillo, le acompañarán seguro en tareas ofensivas.

En defensa, también como siempre, Hugo Lloris defenderá la portería. Los de Pochettino son el segundo equipo menos goleado de la liga con once goles en contra (24 a favor, tercera mejor marca). Esto se debe al buen momento de forma de su portero y, sobre todo, de sus centrales, ya que la dura esencia belga de Toby Alderweireld y Jan Vertonghen está dando sus frutos. Walker y Rose hacen las veces de laterales y se harán dueños de la banda, como últimamente. Presumiblemente los mediocampistas serán Eric Dier y Moussa Dembelé, que se hace con la titularidad tras el partido de sanción de Delle Alli, acompañando a los de arriba, seguramente también con Roger Mason. A intentar romper esa maldición de ganar dos derbis de Londres seguidos.

A no volver a la racha

Mientras unos quieren seguir con la racha, otros buscan deshacerse de ella. O comenzar una nueva con aires de remontada. El Chelsea no puede seguir perdiendo y tiene que comenzar a levantar el vuelo en liga. Ya ganó en casa ante el Norwich el sábado pasado y también se hizo con los tres puntos en un partido muy cómodo  en Tel Aviv, donde seguro que hizo más mella el viaje que el partido en sí. En Champions el equipo parece responder y, aunque ni mucho menos brilla, si intenta dejar de mostrar las carencias en el juego que últimamente adolecía por todos los lados del campo. Begovic está más seguro, la defensa por fin ha despertado del letargo (sin Terry), el medio intenta jugar a algo y los de arriba hacen por crear peligro. Ante el Maccabi hicieron cuatro tantos, cuando el Chelsea llevaba diez meses sin hacer más de tres goles en un partido.

Al Chelsea le falta brillo, pero ya solo le falta eso. Hace un mes, le faltaba brillo, entusiasmo, ganas de ganar, juego, apoyo, positivismo, forma física y sobre todo, victorias. Ahora lleva tres victorias en cuatro partidos (contando competición europea, por supuesto) y se dispone a salir del atolladero en el que está metido, con ese decimoquinto puesto en la clasificación.

Los de Mou cuentan con (casi) todo su arsenal atacante para el partido, al menos a los titulares que el año pasado le dieron el doblete al portugués. Son baja el eterno suplente Falcao, que vuelve la semana que viene -después de su enésima lesión, a lo Derrick Rose-, y por supuesto, Thibaut Courtois, que está apurando ya los plazos de su recuperación para volver antes de que acabe 2015. Aparte de ellos dos, son duda Ramires (muslo), Rémy (asuntos personales) y el central John Terry (tobillo). Diego Costa, pichichi de los blues con la 'friolera' de tres tantos, intentará, como su equipo, comenzar una buena racha de victorias y de goles. Hazard tendrá que seguir demostrando porqué lleva el dorsal diez en este equipo, Oscar tendrá que volver a sentirse con libertad en la faceta atacante y Willian, presumiblemente, seguirá siendo el mejor jugador del equipo. Fàbregas y Matic intentarán hacer lo del año pasado, y no lo de éste, y Zouma y Cahill formarán pareja defensiva, acompañados del español César Azpilicueta y del discutido Branislav Ivanovic. El Chelsea, muy bonito sobre el papel, a ver qué tal sobre el césped de White Hart Lane.

Antecendentes

En los duelos entre estos dos colosos de la ciudad de Londres, el dominio blue siempre ha sido bastante abrumador. Las estadísticas no mienten, y es que el Tottenham solo ha ganado al Chelsea en seis de sus cuarenta últimos enfrentamientos. Por su parte, el Chelsea ha ganado 23 de ellos, consiguiendo también 11 empates ante los del norte de Londres.

En el último duelo entre ambos, los del oeste de la capital inglesa se hicieron con la victoria en la final de la Carling Cup ante los de Pochettino, batiéndoles por dos goles a cero. En el anterior enfrentamiento, el Tottenham consiguió ganar a los de Mou por cinco a tres, después de llevar cinco años sin derrotar a su vecino azulón. Hay que decir que en el barrio de Tottenham todavía escuecen el 4-0 de hace dos temporadas y el bochornoso 1-5 que el Chelsea de Roberto Di Matteo le endosó al equipo entonces entrenado por Harry Redknapp en las semifinales de la FA Cup. Hambre de revancha.

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