Ya 'Son' favoritos
Heung-Min Son celebrando el primer gol del partido. Foto: Daily Mail

El sorteo de la cuarta ronda de la FA Cup tuvo lugar días antes del replay de esta fase, por lo que ambos técnicos sabían ya que de resultar vencedores en la noche de este miércoles, tendrían que enfrentarse al modesto Colchester United. Es por ello que sobre el terreno de juego del King Power Stadium se vieron las caras de muchos de los hombres importantes en los onces de Pochettino y Ranieri.

El entrenador argentino de los Spurs saltó con un once muy ofensivo formado por un Dier que volvía a la defensa, con Carroll y Bentaleb a los mandos del centro del campo. Por delante, y con absoluta movilidad, Eriksen, Son y Lamela con el belga Chadli ejerciendo de falso nueve. En los locales Ulloa como única referencia ofensiva se antojaba insuficiente para hacer daño a la zaga de los visitantes, aunque el mayor peligro del Leicester debería llegar como de costumbre, a la contra y por los costados.

Al final la calidad terminó por desnivelar la balanza del lado de Heung-Min Son, que se ha destapado como un jugador decisivo en las posibilidades de los de Pochettino de levantar algún título esta temporada. A la tercera, fue la vencida y el Tottenham consiguió imponerse al Leicester.

Ranieri y Pochettino se saludan antes del encuentro. Foto: Daily Mail
Ranieri y Pochettino se saludan antes del encuentro. Foto: Daily Mail

Monólogo Spur en el comienzo

Los de Pochettino saltaron al terreno de juego del King Power Stadium con la clara intención de sentenciar el encuentro por la vía rápida, y para ello el argentino incitó a los suyos a hacer lo que mejor se les suele dar: tocar el balón hasta encontrar espacios.

La posesión del primer cuarto de hora fue de un 25%-75% para los visitantes Los primeros quince minutos fueron un monólogo spur, con un dominio del esférico insultante, pues el parcial en ese cuarto de hora de posesión fue de un 25-75 para los visitantes. A pesar de todo el Leicester se mostró confiado en sus posibilidades, y no se privó de jugar a la contra como en ellos es habitual. El recién llegado, Demarai Gray en el costado izquierdo, y Nathan Dyer en el derecho servían como instrumento defensivo, pues la amenaza constante de una de sus arrancadas impedía a Walker y Davies incorporarse al ataque. Este último se vio superado por Dyer en el minuto 19 y su tarjeta amarilla le condicionó en exceso el resto del partido.

No sería hasta el minuto 26 cuando los de Ranieri disfrutasen de su primera ocasión clara de partido. Más allá de los esporádicos chispazos de sus extremos, una combinación de todo el equipo terminó en una peligrosa falta que Inler desperdiciaría. Fue un aviso del peligro de los foxes y tras ese momento los visitantes buscarían el gol con más cautela.

Son sacó su fusil

Heung-Min Son hizo su quinto gol con la camiseta del TottenhamA pesar del dominio territorial visitante, los jugadores del Tottenham no crearon mayor peligro que el de los disparos lejanos. Para un equipo tan bien armado en defensa como el de Ranieri, esas concesiones son comprensibles, pero cuando en frente hay jugadores de la talla de Lamela, Chadli o Eriksen, el riesgo siempre es elevado. Tras varios intentos fallidos, en el minuto 40 el extremo surcoreano, Son, decidió lanzarse en una de sus habituales jugadas personales, y desde el costado derecho consiguió batir a Schmeichel con un tremendo derechazo imposible de detener. El Tottenham se ponía por delante gracias a una auténtica obra de arte de un jugador acostumbrado a brindar goles así a sus aficionados.

Son en el momento del latigazo que puso el 0-1 en el marcador. Foto: Daily Mail
Son en el momento del latigazo que puso el 0-1 en el marcador. Foto: Daily Mail

Okazaki por Drinkwater para reaccionar

Claudio Ranieri, como conocido y reputado estratega, y como buen amante de las competiciones coperas, en el descanso apreció que a los suyos les tocaba reaccionar. Sacó del campo a un Drinkwater aún falto de ritmo de competición, e introdujo a Okazaki. La entrada del delantero nipón presuponía una mayor disposición de los foxes al ataque, pero en su lugar sus aficionados se encontraron con un mayor intento de jugar directo eliminando a los centrocampistas. La mezcla con Ulloa en la punta de lanza, proporcionó a los locales un mayor dominio del juego aéreo y velocidad para tratar de aprovechar las segundas jugadas. En el minuto 52, la combinación de ambos terminó por volver loca a la defensa spur, que descuidó la marca de Gray, que con un buen lanzamiento con el interior del pie derecho puso a prueba a un Vorm inédito hasta el momento. El holandés respondió con autoridad, y el segundo gol terminó por cambiar el rumbo del partido.

Harry Kane para sentenciar

Si Ranieri ya se ha ganado a pulso hacerse un nombre en el mundillo futbolístico, no cabe duda de que Mauricio Pochettino va en camino de dejar de ser una joven promesa para asentarse como uno de los mejores técnicos del momento. Sabedor del peligro del Leicester a la contra, decidió dar entrada a Kane para tratar de sentenciar el partido. La mera presencia del internacional inglés en el terreno de juego ya hace recular unos metros a cualquier defensa, pero a dos hombres tan grandes y lentos como Wasilewski y Benalouane les puede resultar letal.

Son asistió a Chadli en el minuto 66 para sentenciar el partido Chadli, Eriksen y Son se vieron liberados de la responsabilidad de pelar con los centrales rivales, y apenas cinco minutos más tarde de dar por comenzada su participación en el encuentro, una buena conducción suyo dejó al surcoreano en disposición de inventarse un pase de fantasía para que Chadli, solo ante el guardameta hiciese el 0-2 definitivo.

Chadli disputó un gran encuentro, y anotó el segundo gol del partido. Foto: Tottenham Hotspur
Chadli disputó un gran encuentro, y anotó el segundo gol del partido. Foto: Tottenham Hotspur

El segundo gol terminó de noquear a un Leicester impotente, que tuvo que sufrir los gritos de 'olé' en la grada visitante ante el interminable número de pases en corto de los spurs. Tan solo la entrada de Jamie Vardy animó un poco a los aficionados locales, aunque en esta ocasión el 9 de los foxes no pudo obrar ningún milagro, pues el partido en el césped ya estaba decidido.

Con todo visto para sentencia, y a dos minutos del final, Albrighton dispuso de la mejor ocasión del partido para los locales tras un gran centro del joven Chilwell, pero Vorm una vez más le negó el tanto al Leicester que podría darle vida a la eliminatoria.

Como el técnico argentino del Tottenham afirmó antes del encuentro, la FA Cup en el club se vive de una manera especial, y por ello planteó el partido con la firme intención de alcanzar la cuarta ronda por la vía rápida. En parte también a sabiendas de que enfrente tendrán al modesto Colchester United de League One, con lo que la posibilidad de llegar a las rondas finales del torneo resulta más real que nunca desde que la conquistasen en la temporada 1990/91 por última vez. Aunque si algo sabe un buen aficionado al fútbol inglés, es que parte de la magia de esta competición, reside en las sorpresas.

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