La colección de nuestras vidas
Foto: www.pinspenyes.com

El coleccionismo es un fenómeno del que se tienen referencias históricas y arqueológicas datadas de al menos 5.000 A.C. y, la idea de colección como tesoro se remonta casi a la propia historia del hombre y su naturaleza social. La citada actividad generadora de prestigio, como bien personal, botín de guerra o patrimonio cultural, es además generadora de importantes beneficios tanto en el terreno económico y publicitario como en el ámbito histórico. La patrimonialización institucional de una colección como forma histórica de acumulación puede llegar a constituir un excelente archivo documental de la memoria. También como ejercicio de preservación, restauración y continuidad histórica.

Foto: Chocolates Amatller
Foto: Chocolates Amatller

Igualmente relevantes son las connotaciones emocionales de toda colección, vinculadas a una razón motivacional, a un recuerdo, una afición, una pasión. En esencia el fenómeno del mito, sustitutivo de la religión y como respuesta humana al transcurrir del tiempo, deteniendo el volar del segundero en el objeto, que es siempre recuerdo y posee por sí mismo un valor subjetivo. Son pequeñas posesiones, la necesidad de apego no cubierta, tesoros personales por los cuales los seres humanos sienten especial fascinación. En torno al deporte existe todo tipo de coleccionismo y, las sumas de dinero que los coleccionistas pueden llegar a ofrecer por objetos originales de contrastada relevancia y antigüedad, escandalizarían a más de uno.

Por las citadas razones las empresas, las marcas, no tardaron en identificar en el fenómeno del coleccionismo un negocio capaz de mover y generar ingentes cantidades de dinero. La acumulación de las citadas motivaciones provocó que el deporte y el fútbol se convirtieran en un terreno francamente fructífero para ello. En el deporte prácticamente todo recuerdo físico es candidato a ser coleccionable, quedando vinculados a la mitología que lo rodea.

Foto: Cihefe
Foto: Cihefe

Los primeros cromos quedan datados a comienzos del siglo XIX, siendo grabados en blanco y negro, para que con posterioridad fueran coloreados por los niños a mano. En la década de 1820 los cromos comenzaron a ser más sofisticados y atrayentes, trabajando con el relieve del papel y dotándolos de un aspecto tridimensional que lograron cambiar el mercado. La editorial más antigua de cromos es la prestigiosa compañía inglesa Mamelok Press Ltd. M&S (Mamelok & Söhne). Posteriormente en 1837, con el invento de la cromolitografía y el perfeccionamiento de las técnicas de impresión se elevó considerablemente la producción. A partir de ese momento los recuerdos fueron plasmados en trozos de papel, que llegaron a ejercer una enorme fascinación, magia y fantasía en todos aquellos que decidieron emprender el placer visual de coleccionarlos. Concretamente en el fútbol español, el coleccionismo surge a comienzos del siglo XX. Quedan datadas en aquellas primeras décadas las primeras ediciones, en forma de pequeños cromos troquelados y postales didácticas en los que se ilustraba la forma de jugar del deporte que hacía furor entre los sportmen de la época.

La ilusión en un envoltorio de chocolate

Entre cajas de zapatos y de puros se acumularon los recuerdos, que pronto fueron identificados por las empresas de alimentación y bollería, que hicieron uso de la imagen y estampa de los grandes futbolistas de la época como reclamo publicitario. Destaca sobremanera en esta parcela la empresa barcelonesa Chocolates Amatller, que desde la edición de cromos de estilo victoriano pasó a la edición de fabulas, actores famosos y temas deportivos como el boxeo y el fútbol.

Foto: Cihefe
Foto: Cihefe

Precisamente en la segunda década del siglo pasado, con Chocolates Amatller como único anunciante, se editó el primer álbum coleccionable dedicado al fútbol. Fue en concreto la editorial barcelonesa Tiket, que con el título Álbum de Foot-Ball, puso en el mercado un soporte físico para la ilusión de los primeros seguidores de este deporte. Para una generación de niños que creció sin televisión y entre sueños troquelados sobre un trozo de papel. Compuesta por unos 54 cromos, estos encajaban en cuatro esquinas en los que se ajustaban, quedando perfectamente ordenados a modo de los álbumes fotográficos. Cromos de las Grandes Jugadas en aquellos inicios del siglo XX, y especialmente destacable la serie editada en la temporada 1922-23, tanto por su elegancia como por su alto grado de valor sentimental e histórico. Elegantes postales de 8x13 con el principal referente de las grandes estrellas y equipos emergentes que disputaban la Copa de España. Imágenes entre la realidad y la ficción entre la fotografía y la caricatura, pura ingeniería de la ilusión.

Foto: Cihefe
Foto: Cihefe

Data también de la citada década otra valiosa colección de cromos del fútbol español, en concreto del Barcelona, con una edición limitada de cromos de Alcántara, Samitier, Piera, Planas, Zamora, Sagi y Sancho. De la misma época son los cromos incluidos en el envoltorio de los Chocolates Guillén., Chocolates Eduardo, Chocolates Juncosa e incluso de los productos farmacéuticos Chatelaine,  todos de aquella década de los años veinte. Con el paso de las décadas fueron sucediéndose las colecciones, destacando los álbumes individuales por equipo de la Editorial Valenciana del año 1940.

Giuseppe Panini

En la historia de la colección de cromos de fútbol existe un nombre absolutamente referencial: Giuseppe Panini, fundador del imperio editorial que lleva su nombre. Creativo obrero que partiendo desde una posición absolutamente modesta, desde un quiosco en Modena situado junto a la catedral, logró convertir sus bolsitas de colección en el comienzo de una empresa mítica que acabó convirtiéndose en multinacional, vendiendo millones de cromos por todo el mundo.

Foto: Panini
Foto: Panini

Desde entonces millones de niños han jugado a coleccionar sus estrellas, en busca de aquellos cromos imposibles, primero con colecciones limitadas y luego a partir de la década de los setenta, elevando la colección a todos los equipos de la Liga. A partir de ese momento el final del verano cambió absolutamente para los niños aficionados al fútbol, que aguardaban los finales del estío para el inicio de su gran colección, los nuevos fichajes, las nuevas caras, las nuevas ilusiones. El citado fenómeno se disparó con la irrupción de Ediciones Este, la revolución del concepto del coleccionismo sobre cromos de fútbol en España, que vivió su primera edición en la temporada 1972/73.

Imagen: Todocolección (Colecciones Este)
Imagen: Todocolección (Colecciones Este)

Se vinculan desde entonces a ello generaciones de niños que soñaron con ser futbolistas, unidas al intercambio, el juego, la competición, la búsqueda, la exhibición, la posesión, la exposición y el recuerdo de un cromo o un álbum completo. Conceptos poderosamente ligados a las colecciones de cromos, que en esencia son las colecciones de nuestras vidas, de nuestros anhelos, nuestra búsqueda de la inmortalidad, aquella que en muchas ocasiones hemos logrado encontrar en un trozo de papel coloreado en el que se refleja el citado mito.

Foto: Ediciones Este
Foto: Ediciones Este
VAVEL Logo