Euro 2008: Italia, del grupo de la muerte a toparse con el 'Santo'
Casilals y Buffon; Iker y Gianluigi. | Foto: UEFA..com

Cuando se conoció cómo habían quedado los grupos de la Eurocopa 2008, en Italia se echaron las manos a la cabeza. La ‘Azzurra’ de los Buffon, Panucci, Grosso, Del Piero, Gattuso, Luca Toni, Di Natale, Ambrosini, Camoranesi, Pirlo o Materazzi, una de las grandes favoritas del torneo, había quedado encuadrada en el grupo C, junto a Francia, Holanda y Rumanía. Era, como se suele catalogar a los grupos duros, ‘el grupo de la muerte’.

Adiós al honor de campeones del mundo

Lo era no solo porque tres de los cuatro participantes eran selecciones de primer orden mundial, sino por la circunstancia de que el subcampeón del grupo debía medirse con España en cuartos de final. El Letzigrund Stadion, de Zúrich, y el Stade de Suisse, de Berna, acogieron los seis asaltos por dos plazas entre los ocho mejores de Europa.

La alerta máxima estalló en Italia tras el primer partido, el 9 de junio de 2008, ante Holanda. Se sabía que la selección de los Van Persie, Van Nistelrooy, Sneijder, Robben, Huntelaar o Van der Vaart tenía opciones de llegar lejos, y aquel 3-0 ante Italia aún escuece en la memoria del país transalpino. Los goles de Ruud van Nistelrooy, Wesley Sneijder y Gio Van Bronckhorst dinamitaron la confianza de todo un país, vigente campeón del mundo, ya no tanto por el abultado marcador, sino por el espectáculo que había dado los holandeses ante un flojo equipo entrenado por Donadoni.

Buffon sujeta a los suyos ante Rumanía

Tocaba reaccionar, y todo parecía favorable ante el combinado rumano, a priori el más flojo del grupo. Sin embargo, la derrota ante Holanda había hecho mucho daño al bloque ‘azzurro’. Las piernas parecían pesar más de lo habitual pese a que el equipo fue bastante distinto al que había perdido ante Holanda (entraron Grosso, Chiellini, Del Piero, Perrotta…). Adrian Mutu adelantó a los rumanos en el minuto 55, pero Christian Panucci empató justo un minuto después. A Italia le punto le pareció hasta bueno, ya que a pocos minutos del final Buffon detuvo una pena máxima (la mítica parada de la mano y el pie) a Mutu que habría significado casi el adiós a la Euro para el equipo de Donadoni.

Pirlo celebrando su gol a Francia. | Foto: UEFA.com
Pirlo celebrando su gol a Francia. | Foto: UEFA.com

Así pues, Italia se jugaba la vida ante Francia en la última jornada. Holanda ya estaba en octavos tras lograr seis puntos de seis posibles, mientras que Rumanía contaba con dos unidades en su casillero, una más que Francia e Italia. Si Rumanía ganaba a Holanda, ambas selecciones, galos e italianos, se marcharían para casa en primera fase. Sin embargo, Holanda demostró que solo le importaba gustarse ante el público suizo, y venció a Rumanía por dos tantos a cero, el mismo resultado que Italia le endosó a la Francia de los Abidal, Malouda, Makélélé, Anelka, Benzema, Henry, Ribéry o Thuram, que había decepcionado en los dos encuentros anteriores. Lejos de su mejor versión, los goles de Pirlo y De Rossi mandaban a Italia a cuartos, en una cita para la historia de España.

El duelo entre porteros cayó del lado del 'Santo'

Ya en cuartos, los italianos parecían haber igualado los niveles de favoritismo por la gran losa de su rival. España tenía una barrera psicológica importante con la ronda de cuartos de final, y eso parecían saberlo tanto italianos como españoles, sobre todo en la previa del partido.

Una vez que el balón echó a rodar, las fuerzas se igualaron. Destacaron sobre todo las defensas y los porteros, para evitar las pocas ocasiones claras de gol que hubo en un partido muy intenso y de mucho desgaste. Ni Villa ni Torres lograron perforar la meta de Buffon, y tampoco lograron los italianos batir a un inspirado Iker Casillas. Los italianos no lo sabían, pero ese día estaba escrito en la historia de todo un país como el día en el que se acabaría con todos los miedos habidos y por haber. Adiós al tópico de los cuartos de final, y también al de los penaltis.

Iker Casillas y Gianluigi Buffon, amigos pero enemigos, fueron los protagonistas de la tanda de penaltis que decidía en semifinalista al que se enfrentaría Rusia. España se impuso por cuatro goles a dos desde los once metros, desde donde Cesc Fàbregas marcó el definitivo quinto penalti. Antes, Villa, Cazorla y Senna habían anotado para España, y Grosso y Camoranesi habían batido a Casillas. Solo Güiza falló ante el mito de la Juventus, pero aquel día no había nada que hacer en el bando italiano. De Rossi y Di Natale pasarán a la historia como los dos jugadores que engrandecieron la leyenda del ‘Santo’ Iker Casillas, ese que frenó las aspiraciones ‘Azzurri’ en cuartos de final para hacer campeón a su equipo. 

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