El nacimiento del hooliganismo

El origen de este movimiento social tiene varias explicaciones, pero no se sabe de manera totalmente cierta cuál es la más adecuada. Todo apunta, sin embargo, que nace de la mano del famoso Edward Hooligan. Este personaje de origen irlandés que residía en el sureste de Londres, a finales del siglo XIX, se caracterizó por ser un borracho, perezoso y protagonista de la mayoría de batallas campales que había en la ciudad. Dada la proyección de los enfrentamientos en los que participaba, durante los meses y años posteriores cualquier persona que realizara una acción violenta o que fuera en contra de las normas, sería identificado como "hooligan". En ese momento Inglaterra vivía inmersa en un profundo modelo capitalista y en un intenso proceso de industrialización. Esto provocó que un gran número de jóvenes empezara a imitar las acciones de Edward, en el que es considerado el primer movimiento "hooliganista" de la historia.

Aunque no fue hasta el Mundial de 1966, disputado en Inglaterra, cuando este fenómeno se concretó y se dio a conocer. Muchos jóvenes decidieron acudir a los estadios con más ganas de pelear que de ver fútbol. En ese momento, los skinhead, rudeboy y mod, también ayudaron al fenómeno del hooliganismo. En este contexto es cuando surgen las primeras Firms, de las que podemos destacar la ICF (Inter City Firm), nombre que fue elegido por los miembros de este colectivo dado que en sus desplazamientos normalmente utilizaban los trenes "Inter City". Este grupo pertenecía al equipo del West Ham United.

Miembros de la Inter City Firm en el estadio del Glasgow Rangers | Foto: Yanzgansper
Miembros de la Inter City Firm en el estadio del Glasgow Rangers | Foto: Yanzgansper

Otra teoría que se contempla es que este término pueda derivar del apellido Hooligan o Houlihan. Este apareció en un informe de la policía de Londres, con fecha de 1898, y que publicó The Times, haciendo referencia a un pincho de Southwark (Londres) llamado Patrick Hooligan. En una de las primeras referencias a esta palabra, el autor del libro Hooligan Nights, publicado en 1899, afirmaba que el término tenía su origen en un delincuente llamado Patrick Hooligan, que mató a un policía y posteriormente murió en prisión.

Otros afirman que, a principios del siglo pasado, existía una canción popular que hablaba de una familia irlandesa de Southwark, con ese apellido. Además se puede confirmar la existencia de una tira cómica de un personaje irlandés con el mismo nombre, que se publicaba en el diario Funny Folks.

También se piensa en la posibilidad de que proceda de un lado de la calle de Islington, llamada Hooley. Otra teoría plantea la posibilidad de que tenga su origen en la palabra irlandesa, Hooley, que significa salvaje o fiesta animada. Aunque algunos autores han defendido esta vinculación etimológica, se cree que el verdadero origen deriva -no obstante-de Edward Hooligan, vínculo varias veces estudiado por historiadores.

Edward Hooligan | Foto: Cascarita
Edward Hooligan | Foto: Cascarita

El término hooliganismo apareció por primera vez en la prensa escrita en el 1898, y Arthur Conan Doyle lo utilizó en su corto relato The Adventure of the Six Napoleon, publicado en 1904 en The Strand Magazine.

El movimiento "hooliganista"

Mientras que el término “hooligan” nació, casi con toda seguridad, a partir de Edward Hooligan, el movimiento social conocido como “hooliganismo” apareció gracias a la prensa oficial y los portavoces del Buckingham Palace que identificaron este término con la creciente ola de marginalidad, sobre todo en los grandes centros industriales. Así pues se asoció con una determinada vestimenta, una jerga, unas pautas de conducta y ciertos barrios. Incluso llegó a englobar diversas acciones como robos, prostitución, atracos a ciudadanos en la vía pública o el percibir los subsidios oficiales destinados a los desocupados.

No hubo una clara intención de diferenciar a los grupos violentos de los actos relacionados con el mundo del fútbol. De este modo los hooligans, los desocupados o excluidos del sistema, fueron asimilados en todo el mundo con las barras bravas de Sudamérica y ultras del resto de Europa.

Según la antropóloga Liz Crowley, de la Universidad de Manchester, el fútbol ha sido asociado a eventos violentos desde sus orígenes en la Inglaterra del siglo XIII, cuando los partidos involucraban a cientos de jugadores y se convertían esencialmente en campos de batalla donde se enfrentaban las juventudes de los pueblos rivales. A pesar de ser un fenómeno bastante conocido, fue a partir de los años 60 cuando el hooliganismo se convirtió en un problema, y ​​fue en particular durante la década de los 80 cuando las dimensiones del problema salieron de órbita.

Pelea campal en el estadio de Heysel | Foto: GETTY
Pelea campal en el estadio de Heysel | Foto: GETTY

El término hooligan comenzó a tomar importancia en 1966, cuando los más famosos hooligans de Inglaterra invadieron el Mundial del 66, apoyando a su equipo con canticos, banderas y mantas. Los violentos disturbios no dejaron de existir y llevaron al fútbol de Inglaterra a una crisis. Debido a estos incidentes, se tuvo que implementar un sistema de seguridad para identificar los principales líderes de cada Firm y así restringir las entradas a los estadios, ya fueran Copas del Mundo o un simple encuentro entre su equipo y otro.

Las primeras víctimas mortales se dieron entre los años 1966 y 1971, en la mayoría de los casos, en el mismo estadio o en sus alrededores. Dado que este movimiento se dio a conocer en Inglaterra, fue en este país donde la cultura de los hooligans quedó más marcada. Esto provocó un caos en el fútbol británico y tanto los estadios de la selección como el de los equipos se convertían en campos de batalla. En los posteriores Mundiales, Euroocopas, Ligas de Campeones y UEFA, eventos donde los equipos británicos viajaban por toda Europa, este movimiento comenzó a sellar su presencia con la muerte.

No obstante, este fenómeno totalmente peligroso, se extiende por toda Europa debido a la pasión que transmiten por el fútbol y el ambiente que generan en los estadios. De hecho, en los años ochenta, tal y como dijo Crowley, parecía que ser hooligan era lo que había como moda.

Los grupos de hooligans se impulsaron por varios motivos. Algunos expresan racismo y inclinaciones neonazis, pero esto se realiza frecuentemente por el hecho de traumatizar el equipo rival y generar un ambiente más hostil. Los hooligans crecieron y se desarrollaron gracias a la complicidad que hay entre dirigentes, políticos y jugadores del propio equipo.

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