Manita que presagia el fin de una era
Los británicos han recibido una goleada. Fotografía: Bayern de Múnich

El encuentro comenzó con un claro dominio de balón del Bayern de Múnich que se adelantó muy pronto gracias a un tanto de Arjen Robben, que circulaba el balón constantemente en campo contrario, que presionaba arriba tras una pérdida. Aunque a la hora de dominar estaba abusando de los pases en horizontal y estaba siendo incapaz de descomponer el entramado defensivo de un conjunto dirigido por Arsene Wenger, que temeroso de que se repitiese la historia de los últimos años, estaba presentando una de las versiones más defensivas que se le han visto en los últimos tiempos. Aunque curiosamente logró generar más peligro con esa versión futbolística, y sobre todo hacer más daño, a un conjunto bávaro que se estaba replegando con muchos hombres tras una pérdida de balón. Pero estaba careciendo de la contundencia necesaria para repeler los ataques de los visitantes, que sin ser muy vertiginosos consiguieron aprovechar las talas defensivas de los locales.

Dominio claro del Bayern en campo contrario frente a un rival osado

El cuadro inglés logró igualar la contienda tras una torpeza de Robert Lewandowski, que retrataba la forma de defender del Bayern de Múnich en el día de hoy. Tras el tanto, recobró buena parte de la intesidad a la que jugó en los primeros minutos, volvió a jugar instalado en el terreno de juego contrario. Además, trató de penetrar en las dos líneas de cuatro que planteaban los visitantes, con una única jugada que se vislumbraba con bastante claridad, balón en diagonal para el lateral derecho o el izquierdo que recibía cerca de línea de fondo, para centrar el balón al área pequeña. Pasaron los minutos, y el equipo dirigido por Carlo Ancelotti siguió dominando la posesión del esférico, y siguió gozando de ocasiones de peligro, pero no era capaz de defenderse con contundencia, y el Arsenal, consciente de ello, aprovechaba la menor ocasión para buscar a Alexis Sánchez o a Özil al espacio. Para que alguno de estos dos le diese continuidad a la jugada, tocando con bastante criterio en el terreno de juego contrario, y con gran paciencia para reducir la agresividad de una defensa local, que estaba siendo muy poco constante.

Inicio arrollador complementado con grandes fases de posesión

El segundo tiempo comenzó con un claro dominio del Bayern de Múnich que se volvió a adelantar en el marcador por medio de Robert Lewandowski que marcó de cabeza. Que sin tener tanto dominio del balón en estático. Estaba consiguiendo llegar con mucho más peligro al arco contrario, tocando en una zona más retrasada del campo, y jugando con una mayor verticalidad, buscando a Lewandowski o a los correspondientes llegadores de segunda línea como Thiago Alcántara. Que estaba jugando más liberado hoy, y que estaba llegando al área contraria con el balón controlado con una gran frecuencia. De esa manera, logró encarrilar la eliminatoria con el 3-1 por medio del propio centrocampista, que batió a Ospina en el mano a mano. Tras ese tanto, el equipo de Carlo Ancelotti tuvo una fase de dominio demoledor en el encuentro, donde se instaló en el tercer cuarto de campo, y consiguió terminar muchas de las jugadas con peligro, y donde nuevamente, volvió a colapsar la salida de balón del conjunto visitante.

Thiago anotó el cuarto gol dejando la eliminatoria prácticamente sentenciada. En los minutos posteriores al 4-1, el Bayern empezó a ejercer un dominio mucho más adormecedor, moviendo la pelota en los dos últimos cuartos de campo, aunque estaba realizando unaa circulaciones mucho más lentas, y además había pasado a posicionarse con un 3-3-1-3, con Thiago Alcántara como único jugador liberado, y con una línea formada por Xabi Alonso en el mediocentro, y Phillip Lahm y Arturo Vidal por la derecha o por la izquierda. A pesar de que había levantado el pie del acelerador, pues tampoco requerían de una gran presión en el tercer cuarto de campo para recuperar el balón, los germanos siguieron gozando de ocasiones de peligro para ensanchar aún más un resultado, que abofeteó a un Arsenal que había renunciado a su identidad futbolística.

Los últimos minutos del encuentro fueron una continuidad del gran dominio que en términos generales había ejercido el equipo local, que consiguió neutralizar todo el peligro que llevaron los gunners, jugando en largo con balones largos al espacio. Pues siguió realizando una gran labor de recuperación por todo el terreno de juego, y siguió amasando el esférico con una gran delicadeza, para terminar de rematar a su contrincante.

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