Los problemas de Ventura
Ventura dirigiendo a la selección | Foto: Federación Italiana de fútbol

Cuando hablamos de la Azzurra nos vienen a la mente tópicos. Tópicos ciertos y a su vez falsos. Para Italia el balón es solo un elemento más del juego, como lo es el banderín de córner. Si pudiera, jugaría con 11 defensas. Sería capaz de ganar un Mundial sin ganar un solo partido, y sin encajar un solo gol. Lo celebrarían por igual. Italia es el 1 a 0 en el primer tiro a puerta en el 90. Sudor, patadas y marcaje al hombre. Cualquiera que diga esto, estaría en lo cierto, pero a su vez, muy equivocado.

Florencia vuelve a innovar; Renacimiento futbolístico

Prandelli ponía la primera piedra, como no podía ser de otra forma, en Florencia, ciudad donde se originó el Renacimiento y cuna mundial de la arquitectura.

Años después de sorprender por la vistosidad de su Fiorentina, ponía los cimientos y daba un lavado de imagen en cuanto a juego a una medieval y anticuada Azzurra. Inculcó unas bases en las que el balón era el protagonista, en una selección italiana venida a menos y que recuperaba sensaciones en 2012, después del fracaso de Sudáfrica. Daba una nueva dimensión que desvanecían los tópicos. Implantaba una nueva cultura.

Tras llegar a la final de la Eurocopa, y pese a perderla ante España, daba un puñetazo sobre la mesa.  Algo estaba ocurriendo en el Calcio.  

El Catenaccio estaba desapareciendo en la gran mayoría de equipos de la Serie A, Juventus y Fiorentina, fueron pioneros de un 3-5-2 o 3-4-3. Y no es de extrañar, Prandelli en Florencia innovaba con un fútbol combinativo y de toque, en el cual el centro del campo cobraba gran importancia.  Conte en Turín, años después, dio un paso adelante e implantó la defensa de 3 en una Juventus que deambulaba por la tabla sin rumbo. La riqueza táctica del esquema, sumándole a la llegada de Pirlo  y Bonucci, daban sentido a lo que el técnico de Lecce proponía.

Con Conte llega el Modernismo y la Primavera

Y funcionó. Y de qué manera. La Juve ganó de la mano de Conte 3 Scudettos consecutivos con una seña de identidad clara. Defensa de 3, dos carrileros profundos, un Pirlo como director de orquesta, ayudado del impacto físico de la pareja formada por Vidal y un jovencísimo Pogba por delante, dándole constantes ayudas con y sin balón. Además daba nombre a una de las defensas más fiables, férreas y mejor complementadas de los últimos años, la BBC formada por Bonucci, Barzagli y Chiellini.

El sistema creaba escuela en Italia (y Europa) y Montella en Florencia y Mazzarri en Nápoles copiaban un modelo de juego cada vez más utilizado por los equipos de la parte noble de la tabla. Un sistema que ha hecho evolucionar a equipos en los últimos años como el Atalanta de la mano de Gasperini, o a la Roma con Spalletti, aumentando mucho sus prestaciones. Equipos más modestos también empezaron a utilizarlo, como el Genoa, algunos en un contexto más defensivo, o de búsqueda de alternativas, por la gran variedad táctica que ofrece el sistema.  Italia estaba en la vanguardia del futbol años después de ser ser una casa vieja que se caía, sustentada por los pilares más fuertes de otra época.

Prandelli era destituido por su fracaso en Brasil, no pasando de la fase de grupos. El juego no evolucionó lo esperado y se buscaba aire fresco, un paso más. Conte cogió las riendas e implantó el sistema y las ideas que tan bien le habían funcionado en el norte de Italia, en un grupo receptivo a una forma de jugar y entender el fútbol.

Tras la Eurocopa de 2016, dos años después,  se marchó al Chelsea, no antes sin devolverle a Italia lo que es suyo, una de las mejores selecciones de Europa, eliminando a España en octavos y cayendo por penaltis ante Alemania en cuartos.

Conte dejaba un equipo competitivo. Era un trabajo que ya, indudablemente, comenzó Prandelli, inculcando una nueva cultura de juego antagónica en un país donde el fútbol directo, la paciencia, la táctica  y la portería a cero, eran fundamentales. Conte le dio otro enfoque con su sistema.

La defensa seguía siendo fundamental, pero cobraba otro papel. Si el líbero que inculcó Nereo Rocco, creador del Catenaccio, era uno más en la faceta defensiva, para Conte lo es en la ofensiva.

La posibilidad de tener a Bonucci le daba a Italia alternativas de sacar el balón jugado desde atrás o de buscar la espalda rival con envíos largos. Conte entiende que la posesión de balón es importante, pero sabe a la perfección que las variantes son las que le dan riqueza a un sistema. En el juego estático, Pirlo toma el mando del equipo, baja a recibir, dándole apoyo a los centrales y los carrileros, y pese a que la circulación del balón es lenta, la profundidad que los carrileros, otro de los puntos fuertes del sistema, aportan al equipo, suman el factor sorpresa y vertical que el equipo necesita para ser imprevisible.

Ventura da un paso atrás

La federación Italiana decidió que Giampiero Ventura fuera el nuevo seleccionador. El genovés, de 69 años,  tenía una dilatada experiencia en el Calcio y venía de hacer unas magníficas temporadas con el Torino, clasificándole para Europa League y descubriendo a dos de los mayores talentos italianos de los últimos años, Andrea Belotti y Ciro Immobile, a quienes les hizo explotar como goleadores y descubría al nuevo carrilero de Italia, Darmian, o le daba un salto de calidad a Glik en su defensa de 3.

Todo parecía indicar que por sistema, Ventura podía encajar y seguir el trabajo de Conte, de hecho, era su intención. No obstante, ante la retirada de Pirlo, y con un Jorginho fuera de los planes del seleccionador, se decide cambiar a una defensa de 4, con 2 centrocampistas, 2 hombres de banda a una altura por encima del centro del campo y dos delanteros. Por módulo, se ve un 4-2-4 en ataque, con dos extremos metidos más hacia dentro dejándoles la banda a dos laterales largos, sin balón, la presión tras pérdida se mantiene, ahogando la salida de balón y en función de la altura de la presión, podemos ver un 4-3-3, un 4-2-4 e incluso un 4-4-2.

Pressing avanzado en la salida del balón del rival, forzando a jugar en largo.

Los problemas de Ventura vienen en el centro del campo. La línea de dos medio centros a la misma altura, en 4-2-4 o en un 3-4-3, provoca que el equipo se vea plano, forzándose constantemente a hacer envíos largos en la salida de balón, ante la presión del rival. Italia se salta constantemente el centro del campo y busca cuanto antes a los laterales, haciendo aperturas a banda y provocar el 2 vs 1. El juego es directo, se vuelve previsible, y las pérdidas de balón en zonas comprometidas y la dificultad de repliegue, provocan contragolpes peligrosos en cuanto los rivales superan la presión Italiana tras pérdida.

Italia se ha visto claramente superada ante España en el centro del campo, único rival de entidad en la fase de grupos, además de mostrarse con pocas ideas a la contra. Cuando ha tocado dominar, ante la falta de argumentos para proponer juego y de espacios, la calidad individual ha inclinado la balanza del lado Azzurro.

Ventura tiene todavía 10 meses para darle la vuelta a la situación tras ser ratificado por la federación, siempre y cuando supere la repesca ante posibles rivales como Grecia, República de Irlanda, Irlanda del norte o Suecia.

Sin duda, lo visto hasta el momento es un paso atrás para el técnico, que todavía tiene un cartucho con Jorginho para que ejerza como brújula, jugador muy aclamado desde Italia para que haga el papel de Pirlo. El problema es que cuenta con el ofrecimiento de Brasil, su país natal. El tiempo juega en contra y Ventura debe decidir si apuesta por el Italobrasileño, o si por el contrario, va hasta el final con sus ideas.

@iLRegista3

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