El Tottenham de Pochettino, un éxito basado en el trabajo
Pochettino y Kane saludándose tras el cambio | Vía Tottenham Hotspur

Son ya varios años los que el Tottenham viene pisando muy fuerte en la Premier League. No es por pura casualidad ni muchísimo menos. Desde la llegada de Mauricio Pochettino, los del noreste de Londres han dado un agigantado paso para tratar de convertirse en uno de los grandes y mejores equipos de toda Inglaterra, y desde luego, aunque el camino es largo y muy duro, lo están consiguiendo con creces. Al menos las tres siguientes claves parecen ser las razones de este éxito de los Spurs.

Inmejorable dirección

Casi imposible se antoja hoy en día hablar del Tottenham y no mencionar a Mauricio Pochettino, el que es quizá, el núcleo de tales buenas sensaciones. El argentino ha sabido lidiar desde su llegada con los más grandes, adelantándolos en la tabla e incluso luchando hasta las jornadas finales por un título de liga que sigue resistiéndose desde 1961.

Reestructuración total con buenos resultados

Los veranos no han sido nada fáciles, sobre todo éste último en el que el entrenador en cuestión vio cómo dos de sus principales referentes defensivos se marchaban de la entidad. En efecto, hablamos de Kyle Walker y Kevin Wimmer, los cuales dejaron alrededor de 76 millones de euros en las arcas. Pero la enfermedad no se cura con dinero, bien pensó el míster, que, aun haciéndose con los servicios de Davinson Sánchez y Serge Aurier, decidió dar un vuelco al sistema táctico.

El porqué de la decisión es sencillo. Nueve defensas, nueve centrocampistas y tan solo tres delanteros. Un desequilibrio que le ha servido a Mauricio configurar un 3-6-1 con el que dominar el país británico y también Europa, donde aún no conoce la derrota tras dos meses de competición. Dominio absoluto, pues es el único equipo del campeonato que ha ganado todos sus partidos fuera de casa. Auténtico pavor para el resto de clubes.

Solvencia estructural

Cualquiera podría pensar que jugar con tres defensas ante equipos tan ofensivos como Chelsea, United o City es un auténtico riesgo. Pero nada de eso. La eficacia con la que los Spurs se desenvuelven durante todos los partidos es digna de admirar. Todos corren. Todos defienden. Todos apoyan. Y todos aportan en las facetas que deben, donde deben y cuando deben. ¿Sencillo, no? Mérito también de Jesús Pérez y Miguel D'Agostino, las manos derechas de Pochettino. Pero sobre todo de Nathan Gardiner, el excelente preparador físico que se entiende a las mil maravillas con el entrenador. Una unión que ha servido para conseguir la rígida estructura que tanto necesitaba el Tottenham.

No por hablar poco de ello es menos meritorio, puesto que la portería del cuadro blanquiazul se ha convertido en un elemento indispensable con nombre y apellido propio: Hugo Lloris. El gran salvador. A sus treinta años, el guardameta francés está viviendo una segunda juventud. Endiablados reflejos y llegando hasta lugares inverosímiles. Lo terminó de demostrar en el duelo de Champions en el Santiago Bernabéu, donde se convirtió en el héroe de la noche. Seis goles encajados en apenas nueve partidos de Premier le convierten además en el tercer mejor portero del campeonato doméstico. Pero aún le quedan treinta partidos más para seguir reivindicándose.

Los Lilywhites son más que un equipo | Vía Tottenham Hotspur
Los Lilywhites son más que un equipo | Vía Tottenham Hotspur

Al igual ocurre en una zaga que partido a partido parece estar más compenetrada y segura de sí misma. Toby Alderweireld, Jan Vertonghen y Davinson Sánchez son los habituales elegidos para cerrar los espacios e imponerse ante los atacantes más temibles de Inglaterra. Con mucho éxito. En cierto sentido debido a las ayudas que reciben de esos carrileros adelantados como son Serge Aurier y Kieran Trippier, quienes en sus anteriores equipos actuaban como meros y puros laterales, pero en la capital inglesa, por órdenes explícitas de MP, se han convertido en auténticos atletas por la banda. Subiendo y bajando sin parar. Adaptándose dependiendo de las circunstancias a las tareas defensivas u ofensivas. Y he ahí uno de los detonantes del éxito. La adaptabilidad conseguida por el gran trabajo previo y constante.

Y todo ello sin contar a Lamela, Sissoko y Dembélé

La labor creativa en los pies de los siempre omnipresentes Dele Alli, Harry Winks, Eric Dier y Christian Eriksen, se antoja, por supuesto, como uno de los pilares básicos en el esquema. Jugadores con mucho toque que son más que capaces de llevar la batuta del juego de cualquier gran equipo de élite. Pero no es, ni de lejos, la prioridad del una vez más mencionado, Mauricio Pochettino. El natural de Murphy ha conseguido que sus pupilos se sientan cómodos sin el balón. Sabiendo esperar, presionando y provocando el fallo del rival gracias a las siempre juntas líneas. De esta manera aprovecha el sobresaliente físico de los hombres que componen la sala de máquinas y así, en los toques precisos, culminar la jugada con lo que mejor se le da a este Tottenham: el gol.

Puntería afinada

Pero todo lo dicho hasta ahora no tendría sentido alguno si los soldados que conforman el ataque incumplen su tarea de cara a portería. No obstante, tener a Fernando Llorente, Heung-Min Son y, por supuestísimo, Harry Kane en el equipo facilita de enorme manera el objetivo de marcar en prácticamente todos los encuentros. Hasta el momento 13 de 14. Números escandalosos. El tercer equipo más goleador de la Premier League jugando con tan solo un hombre en ataque. ¿Cómo es posible?

No diga gol, diga Kane

Harry Kane tiene la respuesta. El Huracán no ha dudado en echarse el equipo a la espalda para que los Lilywhites sigan soñando, pues las 13 dianas logradas en 12 partidos le mantienen como el máximo goleador tanto de Inglaterra como de Europa. Y con solo 24 añitos. Le pretende medio continente, pero el sueño de 'Hurrikane' no es otro que hacer un Tottenham campeón. Él es la pieza que completa el tan complicado puzzle de los Spurs y ni por un momento ha dudado su continuidad. Él es el gol. Él es el miedo de todos los defensas y guardametas. Él es el fiel reflejo del trabajo duro, la constancia infinita y el esfuerzo más sacrificado. Él es la viva imagen del éxito en el Tottenham.

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