Entre el no querer y el no poder

La semifinal de ida de la Carabao Cup trajo consigo el cuarto derbi londinense entre Chelsea y Arsenal en lo que va de la temporada. El primero llegó en por la Community Shield al comienzo de la misma -los Gunners se impusieron por penaltis-, mientras que los restantes dos fueron por Premier Legue y ambos terminaron en igualdades -sin goles en Stamford Bridge y un emocionante 2-2 en el Emirates-.

A pesar de que el encuentro liguero jugado en casa de los Blues allá por septiembre del pasado año dejó mucho que desear, el primer partido para decidir quién avanzará a la final de la Copa de la Liga superó de manera negativa a aquel choque.

Con Arsène Wenger observando el encuentro desde las gradas -era el último de sus tres partidos de suspensión- y con Antonio Conte al borde del campo, el derbi mostró su cara más floja. Algunos podrán sobre la mesa que entre tantos partidos jugados entre ambos, las sorpresas se reducen casi a cero -la misma cantidad de goles que vieron los aficionados en Stamford Bridge-. Sin embargo, Chelsea y Arsenal dejaron algo muy claro: ninguno quiso perder, ambos jugaron con los 180 minutos en la cabeza.

Las razones para creer en el conformismo 

Los Gunners fueron los que menos ambiciones mostraron y, al estilo José Mourinho, estacionaron el autobús en las inmediaciones de la portería defendida por Ospina. ¡Ojo! Por más extraño que suene, el planteo de Arsène resultó ser efectivo y en cierta parte inteligente, sobre todo teniendo en cuenta la floja actuación de la defensa en el derbi disputado a principios de año.

El planteo de Wenger resultó efectivo

Aún así, lo más llamativo en Arsenal fue la ausencia en el once titular de Alexis Sánchez, ya que, más allá de los rumores de una inminente salida del chileno rumbo al Etihad Stadium, el entrenador francés se privó de contar con su carta goleadora, especialmente teniendo en cuenta las ausencias de Özil y Giroud.   

Los Blues, como buenos anfitriones, se hicieron cargo del espectáculo y generaron las chances de gol más claras. Durante los noventa minutos de juego, el equipo local generó 21 disparo a portería, contra solo ocho de los visitantes. No obstante, de esos más de veinte disparo, tan solo seis tuvieron destino de portería, y menos de la mitad generó peligro real.

Conte no arriesgó más de la cuenta

Tras el partido, Conte señaló que deberán trabajar en su puntería, pero se mostró satisfecho con el resultado obtenido de cara a la semifinal de vuelta. Sin embargo, ese conformismo exhibido frente a las cámaras ya se había dejado entrever en el campo de juego, y fueron los cambios los que dejaron sus intenciones a plena luz. 

El italiano no arriesgó más de la cuenta, obligó a que Hazard y Morata -nuevamente tuvo un flojo encuentro- fueran sometidos a una inexistente conexión entre medio y delantera. Y como si esto fuera poco, cuando el ingreso de Willian por Drinkwater hacía soñar con un Chelsea más profundo, no le tembló la mano y quitó al extremo belga y en su lugar envió a Bakayoko. 

Tanto los planeamientos -tácticos y estratégicos- de Conte y Wenger, como los cambios a lo largo del encuentro y el poco dinamismo mostrado desde el minuto de juego, hacen pensar que ambos entrenadores apostaron a que el Emirates sea el que decida, ya que en Stamford se quedaron entre el no querer y el no poder.

VAVEL Logo