El terremoto Alisson sacude la Serie A y pone en jaque el liderato del Napoli
Foto: AS Roma

Horas antes del duelo entre Napoli y Roma, la Juve dio un golpe sobre la mesa ganando a la Lazio con un gol de Paulo Dybala en el minuto 93. Los locales tenían la presión, mientras que la Roma afrontó el choque con mucho que ganar y poco que perder, situación que manejó a la perfección y le sirvió para derrotar al hasta hoy líder de la Serie A. 

Inicio fulgurante

Ambos equipos demostraron desde el principio que son dos de los mejores del mundo en ataque y habían ido a San Paolo con la intención de vencer uno de los encuentros más atractivos del fin de semana.

Una recuperación de Nainggolan propició el primer ataque por sorpresa del partido y asistió a Perotti que estuvo a punto de hacer el 0-1 en un remate de cabeza que salió centímetros por encima del travesaño. La réplica napolitana vino en una acción de Lorenzo Insigne al espacio, que finalizó con un disparo raso y centrado detenido por Alisson sin problemas en el tercer minuto de partido. El portero brasileño se presentaba aún sin que nadie supiera aún que sería quien iba a liderar a su equipo en la conquista de Nápoles.

El ensayo fue totalmente válido para lo que veríamos a continuación, esta vez en una apertura en el carril izquierdo para Mario Rui, que regalaba un remate franco al propio Insigne, quién esta vez no perdonaría la vida al conjunto romano, poniendo el 1-0 que hacía rugir a la hinchada local.  Poco le duró la alegría al Napoli, y en un sorprendente error en salida de balón por parte de Koulibaly recuperaba el centro del campo de la Roma el esférico, cayéndole el inicio del contraataque al omnipresente Nainggolan, que sería generoso y le dejaba al tan enchufado Cengiz Ünder una clara ocasión de gol que aprovecharía para poner nuevamente las tablas en el marcador, con la involuntaria colaboración de Mario Rui, desviando el remate y dibujando una vaselina con una parábola que impediría la intervención de Pepe Reina. 

Edin Džeko imponiendo su tremenda pegada

El ritmo endiablado de los diez primeros minutos se vio obligado a frenarse momentáneamente para que los 22 futbolistas que estaban en el terreno de juego cogiesen aire y se preparasen para el segundo asalto. Los azzurri dieron el paso y volvieron a poner en jaque al guardameta del conjunto capitalino con dos llegadas de Mertens y el incansable Insigne respectivamente; pero un Allison empeñado en ser el mejor portero del Calcio evitaría que se pusiera por delante nuevamente la squadra dirigida por Maurizio Sarri.

El Napoli dominaba pero no culminaba sus ocasiones que tanto echaría de menos en la segunda mitad. Dicen que el que perdona la paga, y esta vez así fue. En el primer ataque estático y la prácticamente única aparición del futbolista insignia de la Roma Edin Džeko en la primera mitad del encuentro llegaría el 1-2, cuando no parecía nada cómodo el delantero bosnio, al igual que el cuadro dirigido por Eusebio Di Francesco. Florenzi fue quien puso uno de esos centros tan apetecibles de rematar desde el flanco derecho, y un killer con tanto olfato como Edin ponía patas arriba la máxima competición del fútbol italiano con un imponente salto culminado con un cabezazo certero que sacudiría el fondo de la red.

Crecimiento poco a poco del control táctico de la Roma

Con el marcador a favor, la Roma se sintió mucho más cómoda que en los 20 primeros minutos de encuentro, sin embargo, es sabido por todo buen aficionado a este deporte que el Napoli cuando encuentra espacios es el mejor amigo de la verticalidad, y eso no es una buena noticia para cualquier rival. A la media hora de encuentro, Mertens volvía a toparse con Alisson Becker, que realizaba la enésima intervención salvadora de la temporada. 

A partir de entonces, el 4-3-3 alineado por Di Francesco cobró sentido. El centro del campo formado por el rey de la destrucción Daniele De Rossi, el disciplinado Kevin Stootman y el pulmón incansable Radja Nainggolan desempeñaban el papel de los tres hermanos que todo padre querría tener. Generosos con el compañero y complementándose muy bien para mantener unidos a su vez al resto del equipo. En el tramo final de la primera parte, Džeko distraía a los centrales Albiol y Koulibally con sus movimientos y las segundas jugadas que fabricaba para dar oxígeno a sus compañeros de trabajo, dando opciones para que los extremos Ünder y Perotti pudiesen cobrar algo de participación en una primera mitad de intervenciones muy intermitentes, a pesar del importante gol del turco.

El segundo y decisivo periodo arrancó con el dominio del balón en manos de un Napoli falto de clarividencia en campo contrario y una Roma que salvo en transiciones fugaces controlaba los arreones del líder de la Serie A. Pocas ocasiones, ritmo algo más lento y adelantamiento de las líneas napolitanas pertenecientes al 4-3-3 habitual en el "11" de Sarri, eran argumentos que daban a la Roma posibilidades reales de mantener y culminar la remontada que "se coció a fuego rápido" en la primera parte.

En el minuto 57, Alisson Becker consideró que debía realizar otra intervención de mérito por si fuesen pocas, ante el remate de un insistente Dries Mertens en una jugada rocambolesca con varios rechaces. Sólo un corner botado por un desparecido Callejón sorprendió al arquero y MVP del partido en el primer tercio del segundo periodo, estrellándose con el poste, en lo que estuvo cerca de convertirse en un gol olímpico.

El gran ausente Marek Hamšík ingresaba en el rectángulo de juego en lugar de un Piotr Zieliński que no hizo su partido más brillante debido a que la acumulación de jugadores del cuadro romano en su zona de mayor influencia evitaba su habitual brillante despliegue ofensivo, dejando entrever que fue uno de los aspectos entrenados para conquistar Nápoles era evitar conceder espacios en el sector izquierdo, el más fuerte para ellos.

Dos actos de rebeldía de Insigne a falta de 25 para la finalización también se vieron detenidos por el arquero de la Roma, quien a medida que pasaban los minutos amargaba y alejaba del liderato al Napoli.

La Roma crecía y crecía en comodidad, dejando la sensación de que habría cambios significativos en la parte alta de la máxima categoría en el fútbol italiano. Džeko, a pase de Kolarov, y tras regatear fácilmente a Mario Rui puso el 1-3 con un disparo desde la frontal con su pierna "mala" de una factura muy bella, dejando helados a los hinchas napolitanos. Pese a su participación en el primer gol, el lateral izquierdo del Napoli no tuvo una noche fácil al igual que la mayoría de sus compañeros. La gran mayoría de ocasiones y goles de los giallorossi llegaron por la izquierda, resultando difícil no acordarse del argelino Faouzi Ghoulam que se perdió el encuentro por lesión.

Festival a cargo del artista Alisson Becker

Las tremendas intervenciones de Alisson se sucedían, perdiendo la cuenta de las ocasiones claras que había tirado por la borda ante la insistencia de Insigne y Mertens, únicos aprobados del Napoli en una de las noches más difíciles de asimilar para sus aficionados.

Perotti sentenciaba el partido a falta de algo más de diez minutos para la finalización. Un fallo en el despeje propio de un cadete por parte de Mario Rui, dejaba a Perotti con todo a favor para hacer el 1-4 rematando un balón muerto en el punto de penalti.

El marcador estaba siendo injusto con el Napoli y la goleada romana estuvo basada en un 80% de acierto en los remates a puerta, mientras que Alisson llevaba un saco de paradas para la galería de la sala de trofeos del Olímpico de Roma, la última de ellas en el 84, tras un doble remate de Mertens a bocajarro, que merece ser vista en diferido más de diez veces. Fue entonces cuando, por si fuese poco, evitó un autogol, concediendo un libre indirecto que sacaría posteriormente Florenzi en línea de gol. Paraba hasta los remates de sus propios compañeros.

Cuando ya parecía imposible que un ser humano derrocara la muralla romana, Mertens maquilló el resultado en el descuento tras un buen pase de Insigne para poner el 2-4 final.

Victoria muy meritoria del conjunto romano que se sitúa en tercer lugar con 53 puntos, mientras que el Napoli queda a merced de lo que haga la Juve, que tiene un partido menos (ante el Atalanta suspendido por la nieve), y podría perder la primera plaza en favor de unos bianconeri con alma de campeón.

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