Nicolò Barella: una joya en Cerdeña
Barella durante un partido con el Cagliari. / Foto: zimbio.com

Pura sangre cagliaritani (o casteddu, en sardo). Ese es Nicolò Barella. Uno de los mejores, por no decir el mejor, del plantel del Cagliari en la presente temporada. Con tan solo 21 años, se ha adueñado del centro del campo rossoblù. Y no solo eso, sino que ya va repartiendo diversas masterclass por los tapetes a lo ancho y largo de Italia. Pequeño, pero corpulento. Un físico que nos permite compararle, quizás, en Lucas Torreira (Sampdoria). Ese tren inferior tan potente que le permite girar ágilmente sobre su eje, presionar fuerte, bregar, chocar…

Un verdadero portento. Pero además de sus aptitudes físicas, no hay que olvidar que su verdadero fuerte es su juego ofensivo. Posee una técnica exquisita. Una de sus grandes habilidades, sin duda, es el balón en largo. Sus desplazamientos en diagonal para tumbar líneas defensivas y filtrar balones a los hombres más adelantados del equipo (Farías, Pavoletti o João Pedro).

¿Interior o regista?

Barella ha dado un paso adelante de la mano de Diego López

Su posición natural es la de interior en el entramado del 3-5-2 clásico de Diego López. Con Ioniță al otro lado y Cigarini como ‘escoba’. No obstante, son varios los partidos que el técnico charrúa se ha visto obligado a usarlo como pivote (el último partido ante el Sassuolo, por ejemplo). Y ahí no desentona nada. Es más, como regista no le teme a coger la batuta de director de orquesta. Aunque a decir verdad, como más se siente cómodo Barella es un paso más adelantado. Se siente más liberado, sin grilletes tácticos que le ‘atornillen’. Correr, llegar, pisar área rival… Una evolución que se ha visto esta campaña, especialmente desde la llegada de Diego López al banquillo en la jornada 9. Ya que su anterior técnico, Massimo Rastelli, apostaba por un 4-3-1-2, un esquema con el que no gozaba de tanta libertad como con el actual.

Mapa de calor de Barella en el duelo ante el Sassuolo. / Foto: Squawka
Mapa de calor de Barella en el duelo ante el Sassuolo. / Foto: Squawka

Un jugador que, analizando el momento por el que pasa precisamente la selección italiana, le vendría como anillo al dedo. La Nazionale echa en falta futbolistas de tal calibre, y Barella es uno de ellos que puede dar ese impuslo necesario. Un clásico de las inferiores, ya que ha pasado por cada una de ellas (desde la sub-15 a la sub-21). Le falta la guinda al pastel, debutar con la absoluta.

Rossoblú desde siempre

A pesar de ello, no hay que olvidar que fue su ex entrenador quien comenzó a darle las llaves del centro del campo sardo poco a poco. Ya que Barella lleva prácticamente toda su trayectoria futbolística ligada al Cagliari. Desde los 15 años que se enroló a las filar del Primavera A/Primavera B. Sus buenas actuaciones le permitieron dar el salto al primer equipo y comenzar a entrenar con ellos. Hasta que llegó la oportunidad de debutar. Primero en Coppa y después en Serie A (temporada 14/15). La siguiente campaña, con el descenso y tras empezarla en el club de sus amores en Serie B, acabó siendo cedido al Como de la misma categoría. Allí llegó a disputar 16 encuentros, lo cual no pudo evitar el descenso de su nuevo equipo, en este caso a la Serie C.

Aunque, como se suele decir, no hay mal que por bien no venga. Ya que ‘su’ Cagliari logró el retorno a la máxima categoría del Calcio ese mismo curso. Así, en su regreso a la isla desde la ciudad lombarda de Como, entre ceja y ceja tenía hacerse dueño y señor del centro del campo del equipo de su alma. Y poco a poco lo fue haciendo. Solo de pensarlo, asustaba el gran salto que había. De formar parte de un equipo que bajó a tercera, a situarse como titular en las alineaciones de Rastelli en Serie A. Ni más ni menos. Así fue como Barella hizo honor a la película ‘Pequeño pero matón’ de Keenen Ivory Wayans.

Barella con la sub-21 de Italia. / Foto: figc.it
Barella con la sub-21 de Italia. / Foto: figc.it

Esa temporada 16/17 iba a marcar un antes y después en su carrera. La cerró con 30 partidos en su casillero (28 en liga y dos en copa). El siguiente paso lo iba a dar en la presente campaña. Titular indiscutible, uno de los grandes ídolos de los tifosi. Cumpliendo el sueño de muchos de ellos. De pasar de las gradas del Sardegna Arena (antes Sant’Elia), al propio verde para medirse a los Juventus, Inter, Milan, Napoli, Roma o Lazio entre otros. Actualmente, acumula en sus espaldas 28 partidos (27 en Serie A y uno en Coppa) y seis goles.

Habrá que esperar a cómo finaliza la temporada. Pero tanto Cagliari como Barella apuntan a no pasar apuros. Lo que está más que claro, es que hay una joya reluciente por la que más de un grande peleará por sacarle más brillo con sus manos. Deberán de estar preparados para sacar la chequera porque, a buen seguro, no se lo llevará fácilmente de la isla de Cerdeña, su tierra. 

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