Cuartos y derbis
Salah frente a Kompany y Otamendi en el partido de UEFA Champions League | Fotografía: UEFA Champions League

Llega el final de temporada y con él los sobresaltos en la grada. Los teclados que echan humo y las noticias a portada completa. Llegan los finales de competiciones importantes en los que a lo largo de un año entero se ha ido forjando el campeón y llegan, por supuesto, las grandes decepciones.

Las sonrisas que se cambian por lágrimas. Las esperanzas que, en esta ocasión, también se pierden. Llega el momento más importante, aquel para el que solo los elegidos están preparados. Ahora ya no basta con rendir mejor que el rival.

Ahora ya no se depende de uno mismo. Ahora hay que preocuparse de los demás. Porque en ellos puede estar la euforia. O la decepción. El conseguir el objetivo o el perderlo para siempre. El ser actualidad o quedar relegado a un segundo plano.

Bien saben de esto Manchester City y Liverpool. La historia les ha forjado como grandes contendientes en batallas de renombre. Como equipos que han dado la cara cuando lo han tenido todo perdido. Como ganadores insaciables que resurgen una y otra vez de sus cenizas. Los Citizens tendrán que hacerlo en los cuartos de final de la UEFA Champions League.

El 3-0 de Anfield ha dejado muy tocado a uno de los grandes favoritos para alzarse con el torneo continental. Pep Guardiola tendrá que reinventarse una vez más. Un camino que no es desconocido para el que muchos consideran como el mejor entrenador del momento. El de Sampedor tiene la difícil tarea de darle la vuelta a un cruce de cuartos que parecía ciertamente desnivelado a su favor.

Pero delante está el Liverpool. Enfrente un conjunto inglés que ha vuelto a lo más alto del fútbol europeo a un ritmo vertiginoso. Liderados por un Jürgen Klopp todo corazón y un Mohamed Salah repleto de técnica.

Acompañados por una afición que nunca les dejará caminar solos y respaldados por una historia que ya les ha coronado como los más grandes del Viejo Continente. El camino ya lo tienen trazado, ahora solo queda completarlo.

De la jornada liguera, el Manchester City puede salir campeón y el Liverpool segundo clasificado

Sin embargo, en medio de los cuartos, dos derbis. Uno en Mánchester. Otro en Liverpool. El calendario, caprichoso como siempre, ha querido que ahora unos dependan de otros. Que pasen de ser enemigos a cómplices en una lucha que puede llevarles a los dos a lo más alto de la clasificación de la Premier League. Los de azul quieren conquistar una liga que llevan comandando desde el principio.

Han sido mejores y lo merecen. Están por encima de otros diecinueve equipos y lo han demostrado. Dependen de sí mismos para conseguirlo, pero antes tendrán que vencer a un Manchester United que cuenta con el verdugo en sus propias filas. Nada haría más feliz a Mourinho que retrasar el alirón de Guardiola. Nada se recordaría más en la parte roja de Mánchester que aguarle la fiesta al vecino ruidoso.

Por su parte, los rojos esperan que suceda lo primero, aunque sea al final, pues ellos juegan abriendo la que será la jornada 33 de la Premier League. Tienen que viajar unos metros al norte de Liverpool, concretamente hasta Goodison Park, lugar en el que les espera un Everton venido a menos en una temporada sin pena ni gloria.

Los Toffees también querrán frenar a unos Reds que tienen la oportunidad de hacerse con un subcampeonato liguero. No es algo que se viva todos los días. De hecho, llevan sin conseguirlo desde 2014, cuando, curiosamente, el Manchester City también estaba en lo más alto del pódium.

Así pues, en medio de los cuartos, dos derbis. Ya habrá tiempo para volver a ser enemigos. Ya quedarán minutos para jugarse el ser o no ser en la UEFA Champions League. De momento, Manchester City y Liverpool se alían antes de la gran batalla.

Antes de la que puede ser la consagración de Jürgen Klopp al frente de los Reds o la resurrección de un Guardiola que habría demostrado reinventarse una vez más utilizando, eso sí, una plantilla diseñada a base de talonario.

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