La efectividad hace mella en el Olímpico

Roma y Fiorentina se enfrentaban en el Olímpico con las miras puestas en los puestos europeos de la clasificación de la Serie A. Aunque sus posiciones previas al encuentro eran algo lejanas en cuestión de puntos -13 de diferencia entre ambos-, por lo que el objetivo de toscanos y capitalinos difería en cuanto a la competición. Los giallorossi afrontaban el partido como una opción de meter tierra de por medio a Inter y Lazio en la disputa por los dos últimos billetes de acceso a la Champions League del próximo año, mientras los viola necesitaban seguir su buena racha para acechar al Milan de Gattuso en la lucha por lograr el pasaporte a la consiguiente Europa League.

En cuanto a dinámicas también diferían mínimamente, pues aunque la Roma no está obteniendo malos resultados, a pesar de llegar de una dura derrota en la ida de los cuartos de final de Champions League en el Camp Nou frente al Barcelona, para cualquiera es difícil conseguir la regularidad que está teniendo la Fiorentina, "curiosamente" desde el triste fallecimiento de su capitán y emblema, Davide Astori. Tras su marcha, el conjunto de Pioli ha disputado seis partidos -sumando éste de Roma- y todos ellos los cuenta como victorias. El mejor tributo posible.

Roma juega, Florencia golpea

Tanto en la primera como en la segunda mitad, la Roma fue la total dominadora del encuentro. Salió con todo en ataque desde el minuto uno, apretando a la defensa viola y haciendo trabajar en numerosas ocasiones al meta rival, Sportiello, así como a los postes de las porterías del Olímpico. La posesión fue romana, aunque siempre con fluidez y con la meta rival en el horizonte. Esto hizo que tanto Peres primero, como Kolarov, que desequilibró el partido hacia su costado desde su salto al césped, y Florenzi después, fueran los encargados de llevar los principales argumentos ofensivos por los costados romanos hacia el área rival.

Un campo totalmente inclinado hacia la meta viola con Dzeko rematando todo lo que sus compañeros le cedían frente a la meta de Sportiello y con las continuas llegadas desde segunda línea por el carril central de dos auténticos aviones como Strootman o Nainggolan. Fue el conjunto toscano a pesar de ello el que se adelantó por partida doble en la primera mitad. Marco Benassi anotó el primero en una buena jugada de Saponara que, tras ganar línea de fondo, vio la llegada en solitario del ex del Torino para definir con acierto frente a la meta de Alisson. Ya al filo del descanso, rondando el minuto cuarenta, Gio Simeone se fabricó un auténtico golazo de donde parecía imposible. Se fue con potencia gracias a su tren inferior de todos los defensores romanos que le salieron a su paso para plantarse frente al portero italiano y definir con facilidad. Un 'yo me lo guiso yo me lo como' de manual.

La efectividad fue la clave dominante del partido

La Fiorentina fue muchísimo más eficaz. Tan solo realizó tres remates a puerta en todo el partido, por los 25 disparos romanos, nueve de ellos entre los tres palos. Una productividad máxima que permitió al conjunto toscano llevarse una nueva victoria para casa. Algunos lo achacarán a la fortuna, por la cantidad de ocasiones desperdiciadas por los de Eusebio Di Francesco, que se llegaron a topar en tres ocasiones con la madera, otros sin embargo creerán que en el fútbol solo cuentan los goles, y que al final se llevó la victoria aquel que estuvo más acertado. Sea como fuere, esto es lo maravilloso de este deporte, y lo que es innegable es que, con la sexta victoria consecutiva de la Fiorentina tras la pérdida de Astori, el objetivo europeo está mucho más cerca, y la presión sobre Milan y Sampdoria sigue en aumento.

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