Las claves de la clasificación del Liverpool
Robertson, una de las figuras, festeja el 2-1. Foto: Liverpool.

Para muchos impensado, para otros imposible. Pero, otros tantos tenían la confianza y la seguridad de que el Liverpool era el que se quedaría con el pase a la semifinal de la UEFA Champions League desde el momento que se conoció el sorteo y su rival, precisamente uno de los candidatos.

Eso no significa que la tendría fácil, porque estaría nada más y nada menos que frente al Manchester City. El equipo campeón de la Copa de la Liga, el que está a un paso de coronarse en la Premier League, candidato y de los mejores de toda Europa.

Pero contra muchos pronósticos, el Liverpool se impuso de forma contundente tanto en Anfield, en la ida, como en la vuelta en el Etihad Stadium. El equipo de Jurgen Klopp tuvo dos jugadores claves para mantener la solidez en ambos partidos y fueron los laterales: Trent Alexander-Arnold y Andy Robertson.

El pequeño gigante

Trent Alexander-Arnold, de tan sólo 19 años, debutó en la Premier League el 14 de diciembre de 2016 ante el Middlesbrough, cuando reemplazó a Divock Origi en el minuto 91 del encuentro. Casi un año después, se ganó su lugar por primera vez como titular ante el Manchester United.

Se afianzo de tal forma que, el número 66, se transformó, con el correr de los partidos, en titular indiscutido. Además, con su corta edad, le tocó la difícil tarea de defender su sector con uñas y dientes ante un equipo que suele hacerse fuerte atacando por los costados, como el City.

El lateral por la derecha no la tendría nada fácil. Tenía que marcar a una de las estrellas del equipo de Guardiola, Leroy Sané, un extremo que es muy rápido, amague, tiene desborde y, además, gol, todas características capaces de dificultarle la tarea cualquier defensor.

Más allá de todos los obstáculos y de los dos partidos que jugaron ambos equipos, Alexander Arnold cumplió con su tarea. Cuando las mayores situaciones de peligro generadas por el equipo de Guardiola estaban en los pies de Sané, no pudo pasar porque se encontró con una barrera que no lo dejaba pasar, Trent Alexander-Arnold.

El lateral por derecha siguió al delantero por todo el extremo sin dejarlo avanzar. Por su gran trabajo en la zona defensiva para mantener a salvo su sector, una de las estrellas e ídolos del Liverpool, Steven Gerrard, le dirigió unas palabras: “Mira su edad, la magnitud del juego en ambos juegos, contra quién se enfrentó. Uno contra uno, especialmente él, fue valiente en el duelo contra un súper talento como Sane, se veía tan cómodo”.

Pero no sólo participó en lo que es el sector defensivo, sino que, también tuvo injerencia en el ataque. A la hora de tener el balón, jugó dentro de las dos áreas, se mostró bien a la hora de salir jugando y con buenas decisiones al momento de pasar el balón.

“La mejor noche de mi carrera”

De esa manera definió Andy Robertson el encuentro que disputó ante el Manchester City. Tal vez, el primer tiempo, el Liverpool fue superado por su rival, pero en el segundo tiempo remontó.

A la solidez del lado derecho, también se le suma el izquierdo, que era defendido por Robertson, quien no tenía una tarea fácil al tener que marcar el ataque de Raheem Sterling, otros de los jugadores rápidos y desequilibrantes que posee el City por la derecha.

Por eso, el escocés consideró que “nos defendimos bastante bien, pero tuvimos que bajar el balón y jugar nuestro propio juego, y en la segunda mitad logramos hacer eso”.

La tarea del defensor, al igual que la de Alexander-Arnold, fue excelente. Ambos jugadores pudieron bloquear una de las claves del Manchester City, además de la posesión del balón, el juego colectivo mediante el juego por los costados.

Los dos estuvieron atentos, finos, precisos. Hasta se los consideró como uno de los mejores partidos en sus jóvenes carreras hasta el momento para ambos. Su gran rendimiento le permitió al Liverpool poder clasificar a la semifinal, soñando con alcanzar la final e ir por una nueva Champions League. 

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