Guía VAVEL Premier League 2018/19: Arsenal, un punto y aparte

Finalizada la etapa de Arsène Wenger como técnico del Arsenal, llega el momento de comenzar una nueva era bajo las órdenes de Unai Emery. Nadie sabe cuánto durará ni qué éxito tendrá, pero lo que sí ha generado es mucha ilusión y optimismo en un proyecto obsoleto en los últimos años.

Guía VAVEL Premier League 2018/19: Arsenal, un punto y aparte
Fotomontaje: Aitor Sánchez-Rey Larrea | VAVEL.com

Testigos de un cambio histórico en el Arsenal. Como el de la mudanza de Highbury al Emirates Stadium. Como el del final de una de las etapas más representativas y personales del club gunner. La que tiene que ver con Arsène Wenger. La que tuvo al frente a un hombre que diseñó un club a su imagen y semejanza. Cuando más costaba, cuando todo cambiaba, cuando el ahora, el presente, la actualidad, era lo único que importaba. El francés puede ser acusado de muchas cosas, pero nunca de falta de personalidad y liderazgo. Se echó a las espaldas a un equipo para hacerle reinar en Inglaterra, para ponerle como ejemplo de sacrificio, unidad y éxito. Wenger fue el encargado de demostrar que se puede triunfar a bajo coste. Que hay otra forma de ganar. Que hay un momento en el que hay que poner un punto y aparte.

Y en ese aparte está él, un Unai Emery llegado desde Hondarribia, una pequeña ciudad del País Vasco que limita con Francia. ¿Casualidad? Nadie sabe, aunque lo que sí está claro es que va a seguir los pasos firmes y seguros de su predecesor. Emery pronto se ha dado cuenta que no tiene que venir a borrar lo realizado por Wenger, sino a proseguir un camino que solo necesita un cambio, una dirección nueva hacia la cima. El Arsenal tiene que volver a estar arriba, a competir con los grandes, a ser grande. El Arsenal tiene que volver a ser ese equipo que ilusionaba, que disfrutaba y hacía disfrutar y que, sobre todo, enamoraba más allá de sus aficionados. El punto y aparte puede ser un punto y seguido. O, quizás, el que llega siga al que se va para no quedar aparte.

Unai Emery llegando a la ciudad deportiva del Arsenal | Fotografía: Arsenal
Unai Emery llegando a la ciudad deportiva del Arsenal | Fotografía: Arsenal

Ilusión

De nuevo, todas las cámaras vuelven a apuntar al Emirates Stadium. Como un viejo recuerdo del pasado, los focos vuelven al lugar del que nunca debieron haberse ido. Los fichajes millonarios, las salidas de tono, los éxitos y los fracasos del resto de participantes en esta guerra denominada Premier League rebajaron la importancia de un equipo que no puede estar en segundo plano. Por su historia, por su tradición, el Arsenal debe ocupar portadas. Debe ser aquel ejemplo para los que llegan con el objetivo de quedarse. Las cámaras vuelven al Emirates Stadium y todo porque se ha llevado a cabo una revolución.

La salida de Wenger y la llegada de Emery han supuesto un terremoto en Londres. Un terremoto que ha llenado de ilusión toda la parte roja y blanca. El vasco tiene una idea mucho más actualizada del fútbol. Sabe cómo se mueve el deporte hoy en día y conoce a la perfección los grandes territorios. Llega con la lección aprendida y solo tiene que buscar sus mejores piezas para formar un puzle que puede dar mucho de qué hablar. Las opciones de título son lejanas, pero están ahí. El aficionado gunner está en esa fase en la que ve todo bien. Cualquier fichaje es aceptado. Cualquier marcha se ve como una oportunidad para alguien de dar un paso al frente. Ese movimiento, esa táctica, ese ejercicio, esa disposición, todo se entiende. Queda por ver cuánto durará, pues lo cierto es que cuanto más suben las ilusiones, más crecen las pretensiones.

Unai Emery debe marcar un objetivo para la temporada

Y ahí está el primer reto de Unai Emery, saber delimitar hasta dónde pueden llegar. Marcar un objetivo que sea, por un lado, ambicioso y, por otro, alcanzable. No es momento de falsas modestias. No es momento de ilusionados locos. Hay que poner cordura con el objetivo de, primero, volver a ser un equipo de UEFA Champions League. Esa competición nunca debió ser perdida por un Arsenal que tiene que contentarse con el segundo torneo europeo, el cual también puede ser otro aliciente en este nuevo curso. Las tres UEFA Europa Leagues conseguidas por Emery abren la posibilidad de conquistar un título europeo tras la Recopa de Europa de 1994 y la Copa de Ferias de 1970. La FA Cup, la Copa de la Liga e, incluso, la Premier League, también están en el horizonte de un club que tiene que fijar bien su punto de mira. Cualquier despiste volverá a ser determinante. Cualquier tropiezo echará a perder toda la ilusión generada por un cambio en el banquillo.

Emery posa en el Emirates Stadium | Fotografía: Arsenal
Emery posa en el Emirates Stadium | Fotografía: Arsenal

Con el pasado presente

Sin embargo, aunque sea la ilusión la gran protagonista de este curso, debe ser la humildad la que marque la transición. Saber de dónde se viene para decidir a dónde se va, esa es la cuestión más clara que debe tener el Arsenal en la actualidad. Reconocer que cualquier tiempo pasado no fue mejor, que no llegan de ser precisamente fieles a su historia, que no pasan por su mejor momento. La pasada campaña fue una muestra más de que el proyecto de Arsène Wenger había caducado. Ya no existía esa superioridad ante grandes equipos. Ya no se competía de la forma que debe un equipo como el de Londres. Decepción tras decepción, todos se dieron cuenta que había que cambiar el rumbo.

De nuevo, el gran lamento se produjo en la Premier League. En la competición por excelencia para cualquier club inglés, el Arsenal volvió a tropezarse, con caída incluida. La gran distancia con el resto de oponentes refleja fielmente lo que fue una liga para el olvido. Siete puntos con el Chelsea, quinto, doce con el Liverpool, cuarto, o 37 con el Manchester City, líder, dejan en evidencia el desempeño gunner. Además, cabe destacar que el mejor puesto alcanzado por el equipo fue el cuarto, ocupado apenas dos jornadas. El mal inicio, en el que apenas consiguieron dos victorias en los primeros cinco partidos, y las malas rachas, como la que se produjo entre el 14 de enero y el 4 de marzo, cuando apenas se consiguieron seis puntos de veintiuno posibles, terminaron por dinamitar a unos aficionados que, eso sí, supieron despedir con honores al hombre que les había dado tanto.

Wenger se despide del Emirates Stadium | Fotografía: Arsenal
Wenger se despide del Emirates Stadium | Fotografía: Arsenal

El Arsenal llegó a la final de la Copa de la Liga, donde perdió 3-0 ante el Manchester City

No mucho mejor fue su andadura en la FA Cup, pues la competición que se había convertido en la tabla de salvación años atrás fue la enésima desilusión. Eliminados en primera ronda ante el Nottingham Forest por 4-2, no pudieron mantener el título en sus manos. Por su parte, la Copa de la Liga llegó para ser el reemplazo, al menos en lo emocional, de la competición más antigua del mundo. Llegando a la final sin perder ni un solo encuentro y apeando en semifinales al Chelsea de Antonio Conte, los gunners cayeron con estrépito ante un Manchester City que volvió a demostrar que el proyecto hacía aguas en momentos importantes. Solo la Community Shield del inicio de pretemporada marcó una celebración en el curso del Arsenal.

Finalmente, y dando un paso hacia territorio continental, el cuadro liderado por Wenger no defraudó en la UEFA Europa League, una competición que nunca se supo cuánto importó para el Arsenal. Tras una fase de grupos superada con cierta comodidad haciendo uso de los jugadores jóvenes y de los menos habituales, en las eliminatorias directas el francés sí confió en sus hombres más decisivos. Fue en estas rondas cuando llegó la cara y la cruz. Si bien fueron positivas las victorias ante el Östersunds en Suecia, AC Milan en San Siro y CSKA en el Emirates, los encuentros de vuelta se tornaron en un ejercicio de resistencia cardiaca por parte de los seguidores gunners. Con esa irregularidad no era de extrañar que el Atlético de Madrid, a la postre campeón, eliminara a un equipo que fue ligeramente superior en el global de la eliminatoria. Un despiste, cuando estaba todo a favor ante un rival con uno menos, fue decisivo en el pase de los colchoneros a la final de Lyon.

Más movimiento del habitual

Además de ilusión, la llegada de Unai Emery ha supuesto un gran cambio en la política de fichajes. El movimiento se ha multiplicado y las entradas han sido cuantiosas tanto en cantidad de futbolistas como en términos económicos. Tanto ha sido así que el balance es, por el momento, de -78 millones de euros, pues apenas la salida en forma de cesión de Takuma Asano al Hannover reporta un ingreso de un millón de euros. Compensar los ingresos y los gastos es una de las tareas, pero no la única. Aligerar la plantilla es otro de los deberes que tiene por delante Unai Emery. La llegada de Bernd Leno provoca un overbooking en portería, algo similar a lo que sucede en el centro del campo.

Lucas Torreira posa con la camiseta del Arsenal | Fotografía: Arsenal
Lucas Torreira posa con la camiseta del Arsenal | Fotografía: Arsenal

Y es que, con la idea de reforzar los aspectos defensivos es como se ha movido el de Hondarribia en este mercado de fichajes. El guardameta alemán, por el que se ha pagado 25 millones de euros, llega para aportar algo de juventud a una portería en la que también están Petr Cech, David Ospina, Matt Macey y Emiliano Martínez, cinco hombres para un puesto que, generalmente, mueve tres personas. En cuanto a la defensa, destacan las llegadas de Stephan Lichtsteiner, que será el sustituto de garantías de Héctor Bellerín, y Sokratis Papastathopoulos, que aporta, al igual que el suizo, veteranía a una zaga en la que destacan jóvenes valores como Chambers, Mavropanos o Holding. Finalmente, el fichaje más mediático se ha producido en el centro del campo. Lucas Torreira, que se fue al Mundial de Rusia con su futuro prácticamente cerrado, ha supuesto el mayor desembolso del Arsenal en este mercado: 30 millones de euros. Mattéo Guendouzi, por el que se han pagado ocho, se desenvuelve en la misma posición, pivote defensivo.

En lo que a las salidas se refiere, destacan las de Santi Cazorla y Jack Wilshere. Ambos finalizaban contrato, por lo que han dejado el club tras ser libres. El primero parece que poco a poco va saliendo de su calvario de lesiones, mientras que el segundo ha apostado por un nuevo proyecto en el West Ham, esperando tener más minutos y, sobre todo, menos presión. La retirada de Per Mertesacker era ya algo conocido desde el pasado verano, por lo que más allá de ser una baja en la plantilla, no es algo sorprendente, algo similar a lo sucedido con Jeff Reine-Adelaide, que recalará en el Angers en propiedad tras estar como cedido el pasado curso. El que sí seguirá como cedido es Takuma Asano, que vuelve a la Bundesliga cambiando las filas del Stuttgart por las del Hannover. La única venta por la que el conjunto Gunner ha recibido dinero es la de Chuba Akpom, el delantero que sale al PAOK en busca de oportunidades.

Nombre Posición Club origen Club destino Tipo de traspaso
Altas
Lucas Torreira Pivote Sampdoria Arsenal Compra
Bernd Leno Portero Bayer Leverkusen Arsenal Compra
Sokratis Papastathopoulos Central Borussia Dortmund Arsenal Compra
Mattéo Guendouzi Pivote FC Lorient Arsenal Compra
Stephan Lichtsteiner Lateral Juventus Arsenal Libre
Bajas
Takuma Asano Delantero Arsenal Hannover 96 Cesión
Chuba Akpom Delantero Arsenal PAOK Venta
Jack Wilshere Medio centro Arsenal West Ham Libre
Santiago Cazorla Medio centro Arsenal Villarreal Libre
Matt Macey Portero Arsenal Plymouth Argyle Cesión
Per Mertesacker Defensa Arsenal - Retirada

En profundidad

Análisis del equipo Potencial, alternativas y dudas
Jugadores a seguir Jóvenes valores y estrellas contrastadas